La Confech convocó a un paro y marcha nacional para el miércoles 3 de junio. En diversas asambleas ya se empieza a discutir cómo fortalecer la lucha y cómo sumarse tanto a la convocatoria del 1 de junio como a la del 3. La ACES no ha hecho suya la convocatoria aún, lo que consideramos un error. En este nuevo momento, ¿cómo fortalecemos una política combativa desde las bases del movimiento estudiantil? ¿Cómo podemos superar la política de presión parlamentaria de la mayoría de las direcciones del Confech y sustituirla por una que impulse la movilización combativa, independiente, desde las bases y en unidad con la clase trabajadora y el movimiento popular? Un aporte para el debate.
Viernes 29 de mayo 14:58
El proceso de recomposición y movilización del movimiento estudiantil parece estar dando un salto. Esta semana se han realizado asambleas masivas en diversas universidades y compañeres de varios liceos de Santiago siguen protagonizando acciones de movilización.
En la USACH el ampliado de federación convocado para este miércoles se transformó en una asamblea multitudinaria. La Universidad de Chile tuvo asamblea masiva el lunes en el campus Antumapu; el martes, asamblea triestamental en la Facultad de Filosofía y Humanidades y el miércoles una gran asamblea de campus que presentó la moción de paro indefinido para el Campus Juan Gomez Millas. Este jueves dicho espacio amaneció tomado y los Centros de Estudiantes publicaron un comunicado de toma validando la acción y llamando a fortalecerla.
Por su parte, las direcciones de la CONFECH llamaron a un “paro y marcha nacional” para el próximo jueves 3 de junio. Frente a la cuenta pública a realizarse el lunes 1 de junio, ya hay diversas movilizaciones convocadas. En Valparaíso la Coordinadora antiimperialista y antifascista llamó a marchar hacia el Congreso Nacional. En Santiago, diversas organizaciones políticas y sociales, entre las que está la ACES y la Coordinadora 8 de marzo, estamos convocando a una movilización en la tarde.
Como se ve, se multiplican las acciones e iniciativas. Sin embargo, el mayor riesgo sigue siendo la división, el desgaste y la dispersión. Si de lo que se trata es de derrotar proyectos como Escuelas Protegidas, los recortes en educación y salud, y la megareforma tributaria diseñada a favor de los capitalistas y los ricos; entonces sólo una estrategia de movilización estudiantil, obrera y popular, basada en la autoorganización y los métodos históricos de lucha como son los paros, las huelgas, las tomas, podrán llevarnos a la victoria.
La heroica lucha en Bolivia que tiene a Rodrigo Paz entre las cuerdas –un gobierno que estaba empeñado en pasar una serie de ataques que van en un sentido similar a los planes de Kast–, muestra el camino. Podemos estar viviendo el inicio de la contraofensiva contra los planes de Trump y las ultraderechas en la región. Y el movimiento estudiantil chileno es parte de esta tendencia.
¿Cómo enfrentar consecuentemente la política reformista y burocrática de las dirigencias Confech?
En este marco se impone un debate de estrategias. Las dirigencias del CONFECH, encabezadas por el Partido Comunista, Frente Amplio y Partido Socialista, no pretenden desplegar la lucha hasta la derrota de los planes de Kast. Lo que buscan, más bien, es impulsar movilizaciones sectoriales para “desgastar” al gobierno en términos políticos y electorales. Quieren transformar al movimiento estudiantil en un salvavidas de la falsa oposición parlamentaria. Tanto el FA como el PC se jactan de que la “oposición” está unida. Pero partidos como el PS y el PPD se aprestan a negociar la reforma con la derecha, transformándose en cómplices de los planes de ajuste y las medidas represivas.
Sin embargo, las dirigencias estudiantiles toman nota del extendido ánimo de base por una movilización consecuente y por eso deben convocar a una jornada nacional y “paro nacional” para el 3 de junio. Pero lo hacen a medias: no coordinaron la fecha con la ACES ni con las organizaciones que convocan al 1 de junio, ni tampoco hacen una exigencia a la CUT, Colegio de Profesores y otras organizaciones a organizar el paro en común.
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Es una convocatoria hecha por arriba y sin preparación (recordemos que las dirigencias de la CONFECH vienen de dejar solxs a lxs secundarios y no se la han jugado a fortalecer las convocatorias de la ACES y los liceos movilizados). Aún así es muy probable que sea masiva y que miles de estudiantes de base tomen la fecha para expresar su disposición de lucha.
Frente a este escenario, ¿cuál debe ser la ubicación de la izquierda ante esta convocatoria? Hay compañeros que plantean que no se debe validar esta fecha y que hay que restarse por el solo hecho de ser convocada por la CONFECH. Creemos que esto es un error. Hoy el movimiento estudiantil, para que sea masivo, requiere de las convocatorias de los organismos de masas históricos del movimiento estudiantil como la Confech, que han convocado históricamente movilizaciones. Esos organismos hay que fortalecerlos, pero la única manera es recuperarlos para la movilización y autoorganización masiva, expulsando a la burocracia y retomando la tradición combativa de unidad con los trabajadores y movimientos sociales.
No puede ser que la Confech, que ha sido divisionista con las convocatorias de la ACES y sectores combativos, se termine quedando con las banderas de unidad. Esto es lo que sucedería si los sectores combativos no luchamos por masificar esa convocatoria. Pero no basta con convocar y masificar. Es cierto que no podemos ser carne de cañón de las dirigencias reformistas. Pero para esto, los sectores combativos debemos actuar con voz propia en estas convocatorias y de manera independiente. Es decir, todos quienes nos ubicamos como oposición por izquierda de las conducciones oficiales, debemos coordinarnos y organizarnos con nuestras propias declaraciones, consignas y referentes en el mismo día de la marcha. Es decir, debemos asumir la tarea de disputar la dirección del movimiento estudiantil. No hacer esto es el mejor regalo que podría recibir la burocracia estudiantil. Es dejarla tranquila en sus convocatorias y regalarle las movilizaciones masivas al reformismo.
Como hemos desarrollado en otros artículos, esta especie de “división de tareas” entre el reformismo dirigiendo las acciones de masas para capitalizar políticamente “por arriba”, por un lado, y diversos colectivos que se oponen a dar una lucha al reformismo en las organizaciones de masas como la Confec, por el otro, es el círculo que históricamente ha permitido que las grandes movilizaciones estudiantiles sean desviadas, desarticuladas o aplastadas por el Estado.
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Hacia la construcción de un reagrupamiento que levante una política alternativa
Hay otras organizaciones que no se han pronunciado aún. Es el caso de la ACES que todavía no ha hecho propia la convocatoria al paro nacional. Esta organización ha estado a la cabeza de las últimas movilizaciones y viene planteando consignas correctas frente a los recortes de Kast y el proyecto de Escuelas Protegidas. Están entre quienes han asumido con mayor energía e iniciativa este nuevo momento del movimiento estudiantil. Sin embargo, es necesario llevar esta orientación hasta sus últimas consecuencias, porque claramente es un error no asumir el llamado a paro nacional.
La organización secundaria, a diferencia de otras organizaciones, históricamente sí ha impulsado convocatorias en conjunto a la CONFECH, incluso han compartido escenario con sus dirigentes. Por lo mismo, en su caso la falta de llamado al 3 de junio no es un problema de “principios”, sino una falta de decisión y orientación para este momento. La disyuntiva que tiene planteada la ACES es: o transformarse en un referente de los sectores combativos del movimiento estudiantil para ayudar a superar a la burocracia estudiantil del FA y el PC, o caer en el paralelismo o abstencionismo frente a la lucha política frente a las conducciones oficiales.
Desde nuestro punto de vista, la ACES debiera convocar y sumarse al llamado a paro y prepararlo desde la base. La coordinación que se está conformando entre la misma ACES, la Coordinadora 8 de Marzo, Modatima, Coordinadora por Palestina y muchas otras organizaciones de las cuales nosotros también somos parte, debe transformarse en una coordinación abierta que pelee por un programa y orientación alternativo al PC y Frente Amplio. Que llame a construir un plan de lucha, un pliego único y preparar un paro nacional unificado no sólo para derrotar los ataques del gobierno de Kast, sino para retomar la lucha por educación gratuita con aportes basales, cogobierno y consejos escolares resolutivos, fin al CAE y por echar abajo leyes represivas como Aula Segura y Escuelas Protegidas.
Creemos que es el momento de unificar a todos los sectores que nos ubicamos como oposición de izquierda a las dirigencias reformistas del CONFECH y la burocracia sindical. Se trata de unificar al activismo desde la base, a través de comités de paro para preparar el paro nacional y la conformación de una red entre secundarixs, universitarixs, trabajadores y organizaciones sociales y populares con el mismo objetivo. Sólo así estas coordinaciones podrán ser una base para recuperar los centros de estudiantes y federaciones hoy en manos del reformismo. Con una orientación de lucha, de unidad obrera estudiantil, de democracia directa y de independencia de clase, pueden transformarse en grandes herramientas para la lucha de clases.



