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Red Internacional

LADRONES DE UNIFORME.50 mil millones robados entre paco gate y milico gate: ¿Por qué mantener el gasto represivo en crisis económica y climática?

Tiempo estimado 4:28 min


Criticando a las instituciones represivas del estado. Enormes gastos, corrupción y violencia estatal.

Martes 10 de agosto de 2021 | Edición del día

Y aquí nos encontramos… nuevamente nos vemos en la obligación de hablar de estas instituciones desprestigiadas a más no poder. Las fuerzas armadas y carabineros de Chile, instituciones con un montón de privilegios que los separan de la clase trabajadora pero con supuestos deberes hacia ella, resultan ser otra gran fuente de corrupción y robos al dinero de los trabajadores, ya no son solo los empresarios y los políticos, son también las instituciones del Estado las que hacen aprovechamiento de los fondos y recursos de todxs lxs chilenxs.

Quienes deberían ser los más intachables por sus funciones, derechos, deberes y privilegios, terminan nuevamente robándole al pueblo, tan malos como el sistema del que constituyen su defensa. Mauricio Weibel hace la estimación de que entre ambas malversaciones masivas se desfalcan 50 mil millones de pesos, repartidos entre altos mandos y funcionarios de ambas instituciones, además de incluir a civiles.

Podremos encontrar una serie de discrepancias respecto a la necesidad de las fuerzas de orden y defensa, desde antes de la dictadura hay un extenso historial de fallas, crímenes y abusos por parte de las instituciones militares que hacen ahora cuestionarse cuál es realmente su rol en la sociedad. Históricamente el ser humano ha vivido bajo una cultura de dominio en la que si no sometes, eres sometido, para esto, las fuerzas armadas son la vía más utilizada para el sometimiento de pueblos, todavía podemos ver gobiernos sometiendo a otros a pueblos vecinos y esto no es sorprendente, tal es el punto que resulta poco sorprendente cuando las fuerzas armadas son utilizadas para el sometimiento del mismo pueblo al que dicen pertenecer, legitimados por sus propios Estados o líderes para mantener, imponer y perpetuar los sistemas de orden establecidos.

Tan manchado está el sistema que incluso quienes están para defenderlo se convierten en otra sanguijuela más que le roba a la gente, ¿cómo no aprovecharse si estando en posiciones tan privilegiadas y siendo tan necesarios para mantener el status quo, tienen además la facilidad de estar en posiciones de autoridad y de poder? Si bien la ley y el poder judicial lxs castigará, nada nos asegura al pueblo que la pena será justa, teniendo en cuenta ya lo sesgado, vendido y corrupto del mismo sistema que poco o nada falla a favor de la gente pobre, y aunque fuera justa ¿qué nos asegura que casos así no volverán a suceder? Siendo tantos los casos de impunidad dentro de ambas instituciones, se vuelve necesario replantearse las estructuras de poder a una profundidad considerable para asegurar la no repetición, pero aun así, eso no sería suficiente si mantenemos el sistema capitalista y la cultura de opresión existente.

La sociedad de hoy, corroída y dominada por avariciosos, promueve el individualismo y la avaricia misma para sostenerse a flote sobre la inestable marea en que se encuentra, lo mismo deriva en el aprovechamiento ilícito del sistema por motivos egoístas e impropios de la sociedad “sana” que el sistema intenta vender. El rol de las fuerzas armadas y las policías es ser el as bajo la manga de los poderosos burgueses para continuar con su depredación y dominio fetichista, justificando en ellas un importantísimo gasto fiscal sacado de las ganancias del cobre y de los impuestos de lxs trabajadorxs en Chile, dinero que pudo haber sido mucho mejor invertido en educación, salud, desarrollo sustentable, etc… pero que termina siendo usado para carros lanza aguas y lujos para comandantes en jefe y sus cónyuges.

Dicho sea de paso, sin esta cultura de dominio y abuso no habría necesidad de una fuerza represiva instituida, que esta sea legítima es otro reflejo de lo roto que está la sociedad. Tan rota está que el daño se traspasó al planeta y ya no hay vuelta atrás. Son las fuerzas militares uno de los múltiples factores perpetuadores de esta cultura, parte del patriarcado y promotores del fascismo, siendo fascistas en sí mismas.

Más de 50 años de robos y abusos, no los necesitamos más, no los queremos más, no les daremos más. Desfinanciamiento de las fuerzas armadas y de orden ¡AHORA!





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