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26 de julio de 2021 Twitter Faceboock

Opinión
Las grabaciones del caso Pío Nono
Manuel Carvajal

Estos días han salido a la luz grabaciones de cámaras corporales usadas por los pacos en el caso Pío Nono, donde uno de ellos, durante las manifestaciones en Plaza Dignidad el 2 de octubre, lanza a un joven compañero por el puente. Aunque los videos están editados e incompletos, exhiben parte del operar de la institución policial y también a parte de su propio mundo, que funciona como uno aparte del resto. Por esta razón son registros con valor en los detalles.

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Los videos hacen resaltar que Zamora, al paco que casi asesinó al compañero, entra en una crisis emocional luego de cometer el crimen. “Lo maté, lo maté”; su angustia es notoria. Sin duda en aquel instante supo que se vería señalado por la sociedad. Que caería sobre él un proceso judicial. Que su rol dentro de las fuerzas de represión, aquella vida que él había construido en la complicidad de la violencia organizada del estado, ya no volvería a ser el mismo. Y junto a ello también sintió, tal vez, en un rincón de su ser humano, el haber quizás asesinado a alguien.

Son detalles que permiten comprender contra quienes lucha el pueblo trabajador, y la insuficiencia de todo ciego moralismo político. Los represores también sangran, como cualquiera, y esto es algo que hay que saber si se busca seriamente derrotarlos. Sobre esto hay que despejar todas las ilusiones.

"Morir con la versión". Más montajes policiales.

En los videos vemos de cerca la reacción del resto de los pacos del operativo frente a los hechos. Le dicen a Zamora, mientras este llora en la oscuridad del vehículo policial: "mírame, [sea] hombrecito pa la hueá ¿estamos?... si tu morís con tu versión, no te va a pasar nada ¿estamos?... a mí me pasó una vez, vo’ no cambiai la versión, esa es la tuya ¿estamos?". Una y otra vez le repiten lo que debe decir de los hechos.

Tratan de asegurar una versión que pueda asegurarles mayor impunidad a todos ellos. Una versión que dice que el paco lo trató de agarrar y que el joven se tiró para escapar. Versión que las cámaras pronto mostrarán su falsedad. El joven no se tiró, fue claramente empujado.

Si en ello hubo o no hubo dolo o premeditación, es tema aparte. Lo que es indiscutible es la culpabilidad de Zamora y, sobre todo, la culpabilidad de toda la institución. El video es prueba de que, desde el comienzo, igual que en todas las demás ocasiones que hemos visto actuar a los pacos y milicos desde el estallido, las fuerzas del orden junto al gobierno operan con una política dirigida a entorpecer la investigación y en montar versiones para ocultar la verdad. Y que están dispuestas a matar si es necesario.

Desde el paco Zamora, pasando por toda la institución policial, hasta el gobierno de Piñera son culpables.

Los videos enseñan más cosas sobre los pacos. En uno de ellos, se puede oír como les arenga de uno de sus jefes "mente fría, corazón caliente... no se calienten... ya va a venir el tiempo donde vamos a arremete". Es prueba que en ellos hay sentido estratégico. Que ese 2 de octubre no era una orden policial salir a matar. Y que no se trata de moral, sino que en aquel momento no tenía sentido táctico ni utilitario. Otro asesinato más que saliese a la luz pública, a semanas del primer aniversario del estallido y del plebiscito por la nueva constitución, solo podía debilitar todavía más a la cuestionada institución policial y, por consiguiente, debilitar también la precaria estabilidad del gobierno y del desvío "constitucional" de los partidos del régimen.

Las instituciones oficiales del orden, pese a todo, no realizan a conciencia acciones descolgadas o aventureras, por fuera de la correlación de fuerzas, sino en situaciones realmente desesperadas o cuando se encuentran totalmente descompuestas. Son síntomas de los periodos convulsivos de la lucha de clases y de su desarrollo.

Pero si bien la orden no era matar, sí era, entre otras, atacar a los sectores más radicalizados y tomar a compañeros detenidos. Agarrarlos para someterlos a las torturas y escarmientos en los calabozos del régimen. Aunque ese día nadie hubiese sido empujado por el puente y todo hubiera salido de acuerdo al plan, no por eso sus actos hubiesen sido menos criminales. Al contrario, hubieran favorecido aun más la política represiva, la criminalización y violencia contra el pueblo que se manifiesta.

Los pacos son represores al servicio de los ricos.

Aun hay algo más que podemos percibir en los registros. No vemos unicamente a un paco, a un miembro particular de su institución criminal, hecha para reprimir a los pobres y trabajadores. También vemos la expresión de una singularidad humana que entra en crisis. El paco Zamora se quiebra, llora, y no podemos más que suponer sobre lo que ocurre en su mente. ¿Estos asesinos, después de todo, son capaces de remordimientos?

Es cierto que a veces no es fácil distinguir lo aparente, incluso lo montado, de lo real. Menos cuando se trata de los aparatos de represión o de inteligencia. Menos aun cuando acaban de ser vistos en una acción criminal. Pero no hay ninguna razón para pensar que en una institución al servicio de los ricos todos sus integrantes son unos monstruos enajenados y fríos en todo momento. Pero aquella “humanidad” no los hace menos peligrosos. Su condición de opresores no está dada por su "subjetividad", por cuan serviles y corrompidos sean, sino por el lugar objetivo que cumplen en las relaciones entre las clases. Aquí una vez más lo determinante son las relaciones materiales, no la psicología o la moral.

Zamora no se ha arrepentido. Se ha protegido detrás de la impunidad que le ofrece la justicia de clase. No ha revelado nada. No ha quebrado ningún pacto de impunidad. No ha roto su lealtad con los enemigos de los trabajadores y el pueblo, sino que se ha refugiado tras de ellos y la justicia de clase que lo ampara.

Son irreformables.

La actividad de la lucha de clases va desengañando a amplias masas lo que la ciencia marxista ha demostrado hace tiempo: el carácter de clase inalienable del estado y de sus fuerzas de represión. Los pacos en dictadura asesinaron y torturaron al pueblo pobre y trabajador. En esta democracia para ricos, que mantiene las herencias de la dictadura, vemos que siguen asesinando y torturando al pueblo pobre y trabajador.

En cada experiencia de choque entre las fuerzas del orden y las masas populares y trabajadoras, también entre los pacos se filtra algo de aquella crisis de desengaño por la propia ubicación social. Pero lo que termina por imponerse pronto, como lo demuestra toda la historia, es la profundización de aquel espíritu de clase con que son educados como enemigos sin remedio de los trabajadores. Cada vez que logran recuperarse de los golpes desmoralizadores, aprenden de estos, depuran y reorganizan sus filas y se fortalecen.

Hay quienes, incluso entre la izquierda, les brindan ayudas en este sentido cuando se encuentran deslegitimadas y desmoralizadas. Es el caso de los "reformistas" de las fuerzas del orden. Hoy por ejemplo, se les quiere ofrecer clases de ética, psicólogos, coaching, para continuar reprimiendo mejor. Para que cuando pacos como Zamora se quiebren, puedan seguir reprimiendo.

Los pacos están hechos para oprimir a las masas pobres y trabajadoras. Son pagados para servir al orden social de los ricos, para defender la propiedad privada, para ser brazo armado de los estados de los capitalistas, en "democracia" o no. Toda reforma a Carabineros de Chile solo puede renovar y adaptar mejor su función de represores y asesinos al servicio de este régimen de opresión de clases.

Deben ser disueltas por la acción del pueblo trabajador.

El juicio sobre los hechos criminales no solo es juicio de la acción individual. El mundo no funciona de acuerdo a los planes de nadie ni mucho menos de acuerdo a las intenciones individuales. Funciona de acuerdo al desarrollo de los grandes movimientos de las fuerzas sociales y objetivas, particularmente los movimientos de la lucha de clases.

Cuando a las clases poderosas se les van agotando las mentiras para poder seguir explotando en paz, refuerzan entonces la política del garrote y hacen efectivas sus amenazas. En momentos críticos de la existencia, las bestias heridas se defienden con zarpazos que a menudo van más allá de sus propósitos. No por ello son menos responsables de sus actos, sino aun más.

Pero el crimen de Pío Nono pudo haberlo cometido Zamora o cualquier otro paco. Lo mismo puede decirse de las miles de denuncias que tienen las fuerzas del orden. Son crímenes institucionales por el que deben pagar todos y cada uno de los responsables materiales y políticos. Desde Zamora hasta Piñera, y todos los poderes del régimen heredado de la dictadura.

Aquel precio a pagar es demasiado alto para ser cobrado por la justicia burguesa. Esta justicia solo cede algo cuando tiene ya demasiado que perder y para no perderlo todo. Por eso las acusaciones constitucionales de los parlamentarios de la "oposición" han mostrado ser voladeros de luces, que a lo más le han servido al régimen para el reacomodo de sus piezas y hacer enroques.

La justicia por todos los crímenes del régimen contra el pueblo pobre y trabajador, solo podrá ser obra de la clase trabajadora y el pueblo oprimido. Solo podrá será lograda con el despliegue de los propios métodos de lucha del proletariado, como la huelga general. Será la unidad de acción de sus propias organizaciones democráticas y el desarrollo de la autodefensa de masas organizadas junto a la clase obrera, por la defensa irrestricta, desde la primera hasta la última línea, de la violencia de las clases poseedoras, ante la violencia de su estado, de su policía y de su ejército.

 
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