Política Chile

SALARIO

Un miserable aumento del sueldo mínimo que solo deja contentos a los políticos de los partidos tradicionales

Durante la semana, la sala del Senado aprobó por 36 votos a favor y dos en contra el acuerdo alcanzado por la Comisión Mixta. Esta alza se mantendría hasta enero del próximo año, con perspectivas de subir de $337.000 a $350.000 según el ritmo económico del país

Domingo 4 de julio

Luego de casi dos meses de discusión sobre el reajuste del salario mínimo, la Comisión Mixta conformada principalmente por las y los políticos de los partidos tradicionales, dio con un vergonzoso ajuste del salario mínimo, una nueva expresión de burla por parte de los políticos tradicionales hacia las familias trabajadoras.

Parte de las resoluciones llevadas adelante en la sala del Senado es un reajuste del ingreso mínimo de $326.500 a $337.000 (un alza de un 3,2%) para trabajadores mayores de 18 años y hasta los 65 años y $251.394 para los menores menores de 18 años y mayores de 65 años.

La resolución final sobre el alza sólo generará una variación de $10.500 aproximadamente. Una cifra vergonzosa que está muy lejos de responder a las necesidades de las y los trabajadores, en medio de una profunda crisis económica y social.

Son muchas las justificaciones que sale a dar el gobierno para respaldar este miserable ajuste, sobre todo alude a las dificultades económicas en medio de la crisis, mientras hemos podido ser testigos de cómo los empresarios, quienes financian principalmente la política de los partidos tradicionales, han duplicado sus fortunas en medio de la pandemia a costa de la vida de miles de trabajadoras y trabajadores, que enferman o son despedidos/suspendidos.

¿Qué salida tienen las y los trabajadores para no seguir recibiendo migajas?

A pesar de que la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) es un organismo creado para defender las demandas de las y los trabajadores, hoy se quedan muy por debajo de eso, ya que durante este tiempo en vez de organizar el descontento de las y los trabajadores, incluso desde la rebelión de octubre, no han hecho más que extender una tregua, que solo realiza intentos de diálogos formales que enfrascan a la clase trabajadora en una fuerza impotente para conquistar las demandas de los trabajadores, donde se ven empujados a recibir las migajas que se cocinan entre los políticos de los partidos tradicionales, frente a la necesidad inmediata de la realidad.

Durante la rebelión popular, especialmente el día del llamado de huelga general del 12 de noviembre, quedó en evidencia una de las mayores demostraciones de fuerza del descontento social, frente a la desigualdad cocinada por más de 30 años por parte de la derecha y la ex-concertación.

Esto expresó y marcó profundamente las demandas de las y los trabajadores, que revelaban un sistema que se cae a pedazos y que no está ni cerca de garantizar los derechos mínimos para que los sujetos se desarrollen, como bajos sueldos y las precarias condiciones de trabajo.

Toda esa fuerza parcialmente organizada en sindicatos, asociaciones, organizaciones territoriales y políticas, dejaron a Piñera entre las cuerdas haciendo tambalear al régimen, quedó claro qué fuerzas hay y que debemos apostar por organizarlas en pos de conquistar nuestras demandas.

Que la CUT rompa su tregua constante con el gobierno, que haga un llamado a los grandes sindicatos y asociaciones, a retomar el camino de la movilización para conquistar nuestras demandas, confiando en nuestras fuerzas y no en la cocina parlamentaria.

Se hace necesario que las y los trabajadores nos organicemos y nos coordinemos para frenar el precio de la crisis pagado principalmente por las familias trabajadoras durante la crisis. Deben ser los empresarios quienes paguen el precio de la crisis y al mismo tiempo, en base a la organización conquistemos un sueldo mínimo igual a la canasta básica familiar de $550.000, al igual un ingreso universal de emergencia del mismo monto para desempleados y trabajadores informales, por la prohibición inmediata de los despidos y suspensiones, derogando la Ley de Protección al Empleo.






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