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“Tengo miedo torero”, la historia de pobreza, género y dictadura que se hizo largometraje

La cinta del director Rodrigo Sepúlveda tuvo un exitoso primer fin de semana de pre-estreno, superando todas las expectativas de producción. Aquí algunas frases de Lemebel en relación a su novela adaptada al cine.

Fernando Jiménez

Trabajador patrimonial y columnista de La Izquierda Diario Cultura

Sábado 19 de septiembre | 08:46

“Tengo miedo torero” ya está de camino a convertirse uno de los hitos del cine nacional. La cinta, basada en la novela del mismo nombre escrita por Lemebel, está en plena gira por los festivales internacionales, donde ha recibido críticas generalmente positivas, con elogios principalmente en el festival de cine de Valencia.

El preestreno en Chile, el pasado fin de semana, rompió todos los pronósticos que tenía la producción: más de 50 mil entradas virtuales vendidas; lo que se traduce en aproximadamente 100 mil espectadores según los realizadores.

Rodrigo Sepúlveda, director de la película, aseguró que este “fue un éxito que no esperábamos que fuera de este modo”. La coproducción chileno-argentino-mexicana abrió una posibilidad para que el cine local llegue directamente a la audiencia, que debido a la pandemia del coronavirus no ha podido asistir a las grandes salas.

La novela en la cual se basa el largometraje, fue publicada en 2001, siendo la única obra en este formato publicada por Lemebel. El mismo autor calificó su trabajo como “una crónica larga”, considerándola también como “casi un libreto cinematográfico”.

La historia sigue a “La Loca del Frente”, protagonizada en la película por Alfredo Castro, en el momento en que conoce a Carlos, mililtante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, mientras éste último está planificando el (fallido) atentado contra Pinochet.

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En una entrevista de 2001, luego de haber estrenado su obra, Lemebel relata: “(La historia) llegó a partir de un manojo de escritos que tenía desde el 87-88, que se me quedaron traspapelados después de la historia del atentado. Escribí 20 páginas, pero ahí estaba toda la historia, condensada. Ahí se me quedó entre cosméticos, los tacoaltos y plumas. Lo encontré después en los ’90 y me propuse hacer de esta historia una crónica larga. No sé si es una novela, ni me interesa que sea una novela. No quiero consagrarme en la catedral literaria con la novela. Yo creo en la escritura más que en los géneros específicos de la literatura”.

Un elemento central de la obra pasa por la construcción de un personaje homosexual que rehuye de la caricatura. Como todos los trabajos de Lemebel, la Loca del Frente exuda humanidad; siendo presa de potentes contradicciones; como por ejemplo la elección entre su trabajo de bordados relativamente estable y la promesa de una relación más profunda con Carlos. Influencia de esto es la novela “El beso de la Mujer Araña” de Manuel Puig.

“(…) En el caso de El beso de la mujer araña, el homosexual se enamora de un otro completamente distinto a él, construye el otro y se arriesga por el otro, hasta la muerte en el caso de El beso de la mujer araña. En mi novela no termino en esas circunstancias, porque las novelas sobre homosexuales siempre terminan así, siempre a la loca la matan o siempre le pegan, y ahí hay una proyección del machismo que agrede al homosexual. Yo no la terminé así“.






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