×
×
Red Internacional

Adelanto de la reforma educacional del Gobierno, confirma consolidación del mercado de la educación, regulándolo. Se reafirman oposiciones, por derecha y por izquierda, se triza el único aliado del Gobierno. La conclusión, es que no hay términos medios. La batalla será dura.

Nicolás MirandaComité de Redacción

Viernes 1ro de julio de 2016 | 01:22

El adelanto del Gobierno

Una maraña burocrática para conciliar lo inconciliable: la demanda por derechos de los estudiantes, con los intereses de los capitalistas dueños de las empresas de educación.

No hay gratuidad, sino un curioso invento, “el negocio de la gratuidad”.

Un negocio de la gratuidad que combina aportes directos por gratuidad, con becas, y con créditos como el CAE que benefician a los bancos y las empresas de la educación. Como estos útimos serán beneficiados, serán también regulados. El Estado regulará los precios, establecerá las condiciones y límites de la gratuidad.

La maraña burocrática de la regulación de los aranceles: se establecerán topes en los aranceles para: 1) las Universidades que adscribieron a la gratuidad, 2) a las casas de estudios que no están en gratuidad, pero que reciben fondos públicos, 3) dentro de estas últimas distinguirá entre los estudiantes que acceden con ayudas públicas, y los que no, así que dentro de una misma casa de estudios, por una misma carrera, habrá estudiantes que paguen un precio, y otros otro.

La maraña burocrática, y el engaño, de la gratuidad: 1) el 2017 se sumarán a la gratuidad, además de los estudiantes de las 30 universidades adscritas este año, los de los cinco primeros deciles de los CFT e IP (con cuatro años de acreditación y sin fines de lucro), 2) el 2018, se avanzará al sexto decil de ingresos, 3) el resto de los deciles, es decir, gratuidad para el 100%, dependerá del crecimiento del PIB tendencial.

Se avecina una dura batalla

Consolidar el mercado, afirma la oposición por izquierda de los estudiantes. Regularlo, afirma la oposición por derecha de las empresas de educación. Y se trizó única alianza que mantenía, los Rectores de las Universidades estatales.

Por izquierda, los estudiantes rechazan la reforma del Gobierno. Un hecho significativo: ayer estudiantes CON gratuidad de la U. de Chile se manifestaron contra sus límites, como la duración limitada, la pérdida de otros derechos como a la alimentación.

Sus dirigencias burocráticas, aunque llamando a movilizarse, oscilan: algunos como IA, quieren “incidir”, es decir, lograr mejoras menores. Como por ejemplo, la sanción con cárcel a los que lucren, en vez de terminar con las empresas de la educación. Todos juntos, buscan alianzas con los Rectores, los mismos que persiguen a estudiantes por luchar, con sumarios y expulsiones, como en Derecho de la U. de Chile con estudiantes de la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR), o callan ante la persecución de la PDI, como estudiantes del ex Pedagógico de la misma agrupación.

Por derecha, los Rectores de las Universidades privadas, encabezados por Ignacio Sánchez de la Universidad Catolica, también la rechazan por las regulaciones que van a afectar sus ganancias, y sus fines ideológicos, como por ejemplo, su decisión de impedir proveer la píldora del día después, o asistir un aborto en sus clínicas. Se les suma la derecha, que ya anunció que volvería a recurrir al antidemocrático Tribunal Constitucional. Y sus medios de prensa.

Para coronarlo, los únicos aliados que el Gobierno mantenía hasta el momento, los Rectores de las Universidades estatales, rompieron con el Gobierno. En una declaración, rechazaron la reforma, por no tomar ninguna de sus propuestas, ni de los estudiantes, por consolidar la mercantilización, abandonando la educación estatal a la suerte del mercado.

La batalla será dura. Y hay que prepararse.

No hay lugar para los términos medios

La política de término medio del Gobierno, de pretender conciliar lo inconciliable, de dejar contentos a su derecha y a su izquierda, como a lo largo de todo su mandato, ha vuelto a fracasar. El movimiento estudiantil no puede entrar en ese juego. No seguir la política de “apoyar lo bueno y criticar lo malo”, de “incidir”. Hay que ir por todo. El Gobierno está debilitado, y aislado.

Por derecha, se conforma un frente anti-estudiantil, con los rectores de las privadas, sus medios de comunicación empresariales, la derecha de Chile Vamos.
Hay que luchar, en primer lugar, por el rechazo completo al proyecto de ley del Gobierno. Con dos medidas que simplifican el problema, y evitan esa maraña burocrática construida para consolidar el mercado de la educación.

Contra esa maraña burocrática, y este nuevo engaño, imponer con la movilización, con un Paro Nacional Indefinido efectivo y un Tomazo, que se asegure la educación como derecho, partiendo de la base de la gratuidad universal para todos, con una simple decisión: 100% financiamiento basal para las Universidades estatales con ingreso irrestricto y matrícula sin límites. ¿Los recursos? Poniendo fin a las transferencias a los bancos y las empresas de la educación completamente, un verdadero royalty a la minería, fin a la ley reservada del cobre para las Fuerzas Armadas, e impuestos progresivos a las grandes fortunas.

Todo lo que rechazan los rectores de las universidades privadas, verdaderas empresas de la educación, en defensa de sus intereses capitalistas, de sus millonarias ganancias y sus fines ideológicos. Estatizarlas, es la medida complementaria.

Para imponer estas demandas, impulsar una Asamblea Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios y Universitarios con delegados de base.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias