Juventud

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Se desarrollan cordones estudiantiles en Santiago

Cordones donde se ligan espacios movilizados y no movilizados toman la experiencia del año 2015. Son nuevas formas organizativas, con peso en la articulación territorial, que presentan nuevas lógicas y necesidades, y que pueden avanzar a desarrollarse en una perspectiva que dote de mayor fortaleza al movimiento estudiantil.

Dauno Tótoro

Santiago

Jueves 16 de junio de 2016

El desarrollo de las movilizaciones estudiantiles ha traído consigo algo más que paros, marchas y tomas. Se han gestado, desde los espacios movilizados, nuevas y novedosas formas de coordinación desde la base.

Es que hoy en día, lo que prima en el movimiento estudiantil es la necesidad de la unidad en la lucha de estudiantes secundarios/as y universitarios/as para enfrentar a un enemigo común: el gobierno y la derecha.

Al mismo tiempo, los viejos organismos del movimiento estudiantil y sus métodos organizativos han quedado desfasados en el tiempo: la ACES y la CONES dividen en los hechos al movimiento secundario mientras que la CONFECH mantiene mecanismos burocráticos de acción y decisión, sin peso de las bases o de delegaciones desde las asambleas.

Por estas razones, por el ánimo de coordinación y por la necesidad de la articulación, es que han nacido en diversos sectores los “Cordones territoriales”.

Existen ya el Cordón Macul, con larga tradición, el Cordón Bellavista, como una experiencia novedosa donde participa universidades privadas que despiertan a la lucha política, tales como la UNAB o la Universidad San Sebastián, el Cordón Norte y se levanta con fuerza también, principalmente de universidades privadas y liceos, el Cordón Centro.

Se toma como ejemplo para el desarrollo de estos fenómenos lo que fueron los cordones del año pasado. Pero es clave que esa experiencia sea superada y mejorada.

Es necesario que se fortalezca el movimiento estudiantil a través de la coordinación de base, en disposición a la acción, pero con una perspectiva de mantener una articulación territorial permanente, no sólo entre estudiantes, sino que también con trabajadores, sindicatos, juntas vecinales y pobladores.

A su vez, un paso hacia adelante sería la coordinación efectiva de dichos cordones para fortalecer su propio desarrollo y unificar acciones en común, en pos del avance de la ofensiva estudiantil, y de la capacidad del estudiantado de hacer retroceder al gobierno.

Ahora cuando, la ACES, la CONES y la CONFECH decidieron suspender la realización de la marcha convocada para este miércoles 15 de junio con menos de 12 horas de anticipación, nuevas formas organizativas, más democráticas, más amplias y que contienen nuevas lógicas, pueden y deben ponerse en la palestra.

El desarrollo de los cordones, en ese sentido, puede ser un importante impulso y un gran aliento para que el propio movimiento estudiantil tome fuerza, confianza, y su coordinación de base se enraíce firmemente desde los espacios movilizados.






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