Política Chile

TRIBUNA ABIERTA

Racismo institucional: A Carabineros no le gustan los negros

Publicamos nota que nos hacen llegar frente a la inaceptable violencia policial ejecutada hacia un trabajador Haitiano.

Viernes 14 de mayo

A continuación, dejamos nota elaborada por Magally Ávila, periodista de la Red de Periodistas Migrantes:

El último día de cuarentena en Santiago encontró a Stanley Desbordes enfrentado a la violencia policial junto a su esposa y su hija de dos años. Cuatro carabineros descargaron su racismo contra el trabajador haitiano, lo golpearon con manos y pies e incluso le colocaron un pie en su cuello hasta hacerlo sentir asfixiado. Stanley tenía un permiso de desplazamiento por toda la semana, pero la policía no creyó que lo tenía y lo detuvieron violentamente por el artículo 318 (infringir las reglas sanitarias en cuarentena). Lo derivaron a la Primera Comisaría de Santiago, no lo llevaron a constatar lesiones y se quedaron con su celular, donde portaba el permiso correspondiente. Este jueves 13 de mayo, Stanley Desbordes acudió a organizaciones de derechos humanos y migrantes para pedir apoyo jurídico, difusión del hecho y exigir justicia contra la arbitrariedad que sufrió.

La mañana del miércoles 12 de mayo, Stanley, su esposa Nadege y su pequeña hija se dirigían en transporte público a hacer trámites. Cuando estaban llegando al Mapocho, se subieron carabineros a solicitar el permiso de desplazamiento a las y los pasajeros. Nadege mostró primero su permiso y cuando Stanley mostró su celular donde estaba su permiso, el carabinero le quitó el celular, pero Stanley lo recuperó indicando que era su celular. Bajaron del transporte y los dos carabineros comenzaron a seguirlos. En un momento llaman a otros carabineros y mientras Stanley tenía en sus brazos a su hija, uno de los policías lo tomó del cuello y lo tiró al suelo, otro empujó a su esposa y la tiró de rodillas al piso, y un tercero tomó a la niña de dos años y también la tiró al suelo. Desde allí la recogió un hombre que la tuvo en brazos mientras la niña lloraba incesantemente mirando el violento procedimiento contra su padre. Un vídeo que fue grabado por una transeúnte evidencia una parte del actuar de carabineros. La testigo menciona cómo asfixiaban al hombre mientras su hija y esposa lloraban.

Como si fuera algo natural, quienes circulaban por el sector del Mapocho se quedaron observando mientras la policía atacaba a Stanley. Algunas personas reclamaban la violencia, pero nadie actuó para defenderles. Era un nuevo caso de abuso policial, un procedimiento que no se ajusta a los protocolos y evidencia el racismo de una institución en decadencia.

Después de la violencia desatada por carabineros contra el hombre indefenso, lo subieron a un furgón policial y lo llevaron detenido a la Primera Comisaría de Santiago. Stanley preguntó incansablemente por qué lo llevaban detenido y nadie le respondió. No le llevaron a constatar lesiones cómo lo hacen con otros detenidos, a pesar que lo golpearon, patearon y tiraron al suelo. En el camino Stanley se dio cuenta que había perdido una pieza dental, pero se sintió indefenso, no tenía su celular para poder llamar a alguna persona que lo ayudara y tampoco podía comunicarse porque no entiende bien el español.
Marjorie, la joven chilena que grabó el vídeo acompañó a la esposa de Stanley y a su hija a la comisaría donde lo tenían detenido. La policía no le quiso dar información sobre el motivo de la detención e incluso le dijeron que no se preocupara de él. Stanley salió después de tres horas, pero antes de dejarlo en libertad le hicieron firmar muchos papeles sin entender de qué se trataban. No le entregaron el celular que supuestamente había incautado la policía, y tampoco reconocieron que lo tenían.

Al volver a su vivienda y narrar lo sucedido a sus amistades haitianas, le contactaron con el periodista Marc Desinord del programa Somos Historia y miembro de la Red de Periodistas Migrantes. Marc fue el primero en entrevistar a Stanley Desbordes, él estaba dispuesto a denunciar la injusticia que había sufrido, porque no quería que le pase a otra persona lo que él vivió, reconociendo que se trataba de un hecho de racismo, porque –según dice- “a la policía no le gusta ver a los negros”.

Para Stanley, la violencia que sufrió le hizo recordar a George Floyd, hombre afroamericano asesinado en Estados Unidos a manos de un policía que lo asfixió en un procedimiento similar al de él. Pensaba en su esposa y en su hija y no quería morir delante de ellas, no así, no lejos de su natal Haití, no sin ver a su mamá.

Desde la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, la Red de Periodistas Migrantes y el Colectivo Sin Fronteras se han hecho parte del caso del Stanley Desbordes. El Instituto Nacional de Derechos Humanos y la Defensoría de la Niñez están al tanto de la situación vivida por la familia y se esperan acciones legales.

Este caso de violencia policial es uno más de los muchos que han debido vivir las personas inmigrantes, atravesadas por un denominador común: la pobreza, aunque en el caso de las personas racializadas, la situación es peor y se ha visto acrecentada en pandemia. Carabineros de Chile, como otras instituciones, demuestra un preocupante racismo, ya no solo contra Mapuche y otros pueblos originarios, sino también contra personas afrodescendientes.






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