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Clásico de Avellaneda

Racing se quedó con el triunfo por un polémico penal sobre la hora

Le ganó a Independiente por 1 a 0 con gol de Copetti de penal. Aunque la Academia mereció ganar en un partido flojo, el error del árbitro Vigliano cobrando una falta inexistente selló el resultado.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Domingo 11 de abril

El festejo de Copetti tras convertir de penal. Foto: agencia Télam.

El partido se definió en la última jugada, en tiempo de descuento. En uno de esos ataques de rutina, que no parecían despertar mucho peligro, el delantero Iván Maggi se llevó por delante al defensor Sergio Barreto y cayó dentro el área. Esa escena, que cualquiera hubiera pasado por alto como un roce habitual en una jugada aislada, para el árbitro Mauro Vigliano se trató insólitamente de un penal. Para ganarlo, Racing simplemente tuvo que depositar confianza en Copetti (uno de los destacados del encuentro): el delantero lo transformó en gol y en Avellaneda se festejó del lado celeste y blanco de la vereda.

En un clásico devaluado por las bajas en ambos planteles por los contagios y aislamiento de jugadores por COVID-19, tanto el local como el visitante hicieron lo que pudieron. Y Racing pudo un poco más que Independiente. En un partido con destino de cero, si alguien merecía el triunfo era sin dudas la Academia.

Independiente, con el ayudante de campo Omar Píccoli en el banco por la ausencia del DT Falcioni que se recupera del coronavirus, fue demasiado timorato, parsimonioso, salvo en la segunda mitad del primer tiempo donde se animó un poco. Tuvo una buena chance cuando Silvio Romero desprendió un pase preciso que dejó a Menéndez de cara al gol, pero el remate del delantero pasó rozando el palo, apenas desviado. Y no mucho más que esto.

Racing en cambio fue más constante, buscó las vías para forzar una actitud más ofensiva por momentos, pese a las dificultades. Trató de sacar provecho de las pelotas paradas, en cada tiro de esquina amagaba con complicar a la defensa roja. Fue ganando confianza hasta terminar dando la sensación de dominar el partido hacia el final. Independiente presionó poco y en muchos pasajes del partido le regaló a su rival la pelota y la iniciativa.

El festejo fue para Racing en un clásico extraño, gris por el clima y por la ausencia de público en las tribunas (a excepción de esa entelequia inexplicable llamada “allegados”). Al equipo de Pizzi le inyecta una dosis de confianza que su ánimo estaba reclamando desde hacía varias fechas.






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