×
×
Red Internacional

Es innegable la situación alarmante que viven las mujeres en la pandemia del Covid-19. La crisis económica y sanitaria que está atravesando el mundo impacta directamente sobre la vida de la clase trabajadora y las mayorías populares, y otra vez somos nosotras quienes lo sentimos el doble.

Lunes 8 de junio de 2020 | 06:43

Las mujeres están sintiendo con particular fuerza el impacto de la pandemia. Se están perdiendo más empleos, pero al mismo tiempo están asumiendo más tareas no remuneradas en el hogar ante la inexistencia de la habitual red de apoyo para el cuidado de los hijos: abuelos, salas cunas o colegios. Este deterioro en la calidad de vida de las mujeres ya es una realidad, y el temor es que este escenario se profundice. Todo un cuadro que amenaza con esfumar los avances de inserción laboral femenina de la última década.

Es innegable que esta pandemia tiene rostro de mujer y que esta situación no es motivo de preocupación para el gobierno, muy por el contrario, somos las mujeres en los trabajos esenciales, como salud y alimentación la primera linea de batalla,lo que conlleva a situaciones que ponen en peligro la vida de las mujeres, que es trabajar hasta contagiarse corriendo el riesgo de morir.

Por otro lado vemos como el Gobierno de Piñera día a día va sacando leyes que van absolutamente en contra de las y los trabajadores y a favor de los empresarios, quienes a su vez exigen rendimiento total en los trabajos, así continúan abiertamente llenando sus bolsillos con el sacrifico y hasta la vida de las trabajadoras

Con el sistema en algunos casos de teletrabajo miles de mujeres hoy se ven agobiadas con dobles tareas en casa, todos los quehaceres del hogar y más encima el cuidado y la supervisión de las clases on line de sus hijos.

De lo contrario y por no contar con quien cuide de sus hijos, muchas han perdido sus empleos. Ahora sin trabajo y en casa vuelven a ser invisibilizadas por el Estado.

Los efectos ya empezaron

El impacto ya se está viendo en los números de la encuesta del INE del trimestre móvil finalizado en abril: la tasa de desempleo entre las mujeres alcanzó el 9,9%, frente al 8,2% de igual período del año pasado, lo que se traduce en 374.340 mujeres desempleadas. En los hombres fue de 8,3% frente al 6,2% de hace un año.

La preocupación es que recuperarse de este impacto es muy complejo para las mujeres, a diferencia de los hombres. “En una situación de recesión aguda como la actual, mucho más profunda que las crisis de 1999 y 2009 y más semejante a la de 1982, en donde hay escasez de oportunidades laborales y abundancia de personas que necesitan conseguir un puesto de trabajo, se exacerban los factores estructurales que perjudican a las mujeres puesto que hay más competencia por obtener un empleo”, comenta Juan Bravo, economista de Clapes UC.

“Las normas sociales que atribuyen el rol del cuidado a las mujeres, afecta su participación en el mercado laboral y limita su acceso a empleos de calidad, generándose una mayor precariedad laboral, que se manifiesta con fuerza en estas emergencias”

Bravo atribuye que dicho factor social es el que influye directamente en las regulaciones: “Lamentablemente, las leyes replican la lógica de ausencia de corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, lo que se materializa en que las leyes no entregan los mismos derechos asociados a la paternidad a hombres y mujeres (…) El problema que surge de esas desigualdades es que se producen las brechas laborales de género, puesto que la legislación contribuye a encarecer la contratación de mujeres relativa a hombre"

Carga laboral en la casa, ¿hasta cuándo?

Precisamente es esta mezcla de puestos de trabajo más precarios, regulaciones que encarecen la contratación de las mujeres y una norma social que les fija más roles en el hogar, la que pone en peligro la recuperación de la normalidad.

El cierre masivo de jardines infantiles y colegios afecta en especial a las mujeres, con lo que las redes de apoyo habituales empiezan a flaquear. “La emergencia derivada del Covid-19 está provocando impactos específicos sobre las mujeres y profundizando las desigualdades de género existentes, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos”

Las mujeres ante la pandemia “han tenido que asumir más labores no remuneradas, producto de las mayores necesidades domésticas y de cuidado tanto de adultos mayores enfermos como de niños fuera del sistema escolar, lo que denota la deuda que tenemos en materia de corresponsabilidad. El 96% de quienes hoy no trabajan remuneradamente por razones familiares permanentes son mujeres, y estas dedican, en promedio, 3,2 horas más al día que los hombres en tareas domésticas y de cuidado”.

Pero el impacto no solo ha derivado en más labores: “También se ha observado un aumento en la violencia al interior de los hogares”, “Todo esto ha repercutido negativamente en las posibilidades de las mujeres de participar en el mercado laboral y en su bienestar integral”.

La pregunta ahora es si las mujeres que tenían un puesto de trabajo podrán volver a su actividad, así como también si las requieran insertarse al mercado, tendrán las condiciones mínimas para hacerlo. “Dado que el regreso a la normalidad será paulatino, es probable que muchas mujeres posterguen su reinserción al mercado laboral para ejercer labores de cuidado de personas dependientes, ya sea niños, adultos mayores o personas enfermas”

Se requieren medidas

Todo lo anterior apunta a que este segmento debe ser particularmente atendido, pero de manera integral. Más todavía si es que se tiene en consideración que el 42,4% de los hogares es liderado por una mujer, siendo el 31,1% monoparental.

El rol que nos asignaron a las mujeres a lo largo de la historia está determinado por un sistema patriarcal aliado del capitalismo, un sistema irracional que tiene como objetivo la acumulación del capital en unas pocas manos a costa de nuestras vidas.

Los gobiernos nos hablan a las mujeres y nos buscan convencer de que la única alternativa que tenemos es humanizar el capitalismo. Pero nosotras estamos convencidas de que este sistema que está contaminando el mundo, que está destruyendo el planeta, que no nos ofrece un futuro sin precarización y miseria, y que además, se lleva nuestras vidas todos los días, no puede seguir de pie. Luchar contra la desigualdad de género no puede estar escindido de preguntarnos por qué sociedad peleamos.

La actual crisis y la dinámica del capitalismo están golpeando al conjunto de las mujeres, por eso necesitamos forjar esas alianzas poderosas entre las mujeres y los trabajadores de todo el mundo. Nuestra pelea es para poder transformar radicalmente las condiciones de vida de las mayorías populares. Liberar al conjunto de la humanidad de las cadenas de la explotación y opresión sólo puede ser posible conquistando la independencia política de la clase obrera, que tiene hoy casi un 50% de composición femenina.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias