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Red Internacional

OPINIÓN.Propuesta de comisión de derechos humanos, basta de farsas y saludos a la bandera: ¡Libertad, justicia, castigo y reparación ahora!

¿Cómo podemos confiar en las propuestas de la comisión de DDHH si está compuesta por un cómplice de la dictadura y mientras los casos de crímenes policiales y terrorismo de Estado siguen en la absoluta impunidad?

Lunes 30 de agosto | 03:02

Las propuestas de la comisión de derechos humanos a pesar de ser cuestiones importantes a conseguir, no dejan de ser básicas y mínimas, como el buscar “mecanismos para la reparación de víctimas de trauma ocular”, cuando aún carabineros se atrinchera en sus pactos de silencio, se niega a entregar información en casos de asesinatos como es el drama que aún vive la familia del compañero Cristian Valdebenito, cuando se mantiene en pie un gobierno asesino y criminal con su máximo responsable en la absoluta impunidad, no podemos más que pensar, sin ánimo de ser pesimistas, que estas propuestas no sean más que declaraciones de buenas intenciones, ya que miles lo hemos dicho fuerte y claro, no puede construirse un nuevo chile, sobre la sangre de nuestro pueblo y con sus asesinos libres y nuestros compañeros y compañeras prisioneras en las cárceles del Estado.

Además más allá de poner sobre la mesa una y otra vez el respeto de los tratados internacionales que chile ha suscritos en los gobiernos anteriores respecto a materia derechos humanos y ambientales, que son cuestiones mínimas, como el respeto y reconocimiento efectivo de la multiculturalidad, la identidad de género, el respeto al medio ambiente y la biodiversidad. La clave está en definir cómo hacer que se cumplan, como garantizar el ejercicio material, concreto de estos derechos. Y lo que ha quedado demostrado es que con unos jueces elegidos a dedo desde las alturas, con un tribunal constitucional que vigila que la constitución de Pinochet se respete, con una figura presidencial con vestiduras de monarca, con poder de veto, con control total sobre el ejercito e incluso sobre el desplazamiento de la población, mediante el odiado toque de queda.

Ahora bien, hay que reconocer que lo del voto de los, las y les jóvenes mayores de 14 en el plebiscito de salida es una propuesta positiva pero a su vez insuficiente, ya que fueron los secundarios quienes saltaron los torniquetes y encendieron la chispa de la rebelión, históricamente han sido un sector muy combativo, que ha empujado a otros y otras a movilizarse y que hoy quedó absolutamente marginado de elegir y ser elegidos en el proceso constituyente. Por lo que además de tener derecho a voto en el plebiscito de salida debería ser un derecho consagrado desde ya.

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Hay que acabar con el enfoque represivo hacia la juventud, con el control de identidad y la detención por sospecha, e imponer una lógica de respeto irrestricto a las libertades democráticas, como el derecho al voto, una cuestión mínima pero que este régimen putrefacto la niega, pero si avala que les jóvenes puedan ser encarcelados en centros basura del Sename por supuestamente tener discernimiento para delinquir, pero no para decidir sobre sus cuerpos y sus ideas políticas.

Pero hay que ser claros, mientras no se toque el carácter de la propiedad de las empresas estratégicas, de los recursos naturales, es decir mientras los dueños del país sigan siendo dueños del país, ocuparan su ejército para defenderse, es claro que debe ser un principio básico que el poder militar se subordine al poder civil, pero mientras ese poder civil, militar y policial esté en manos de las 100 familias más ricas de Chile y sus partidos, seguirá siendo usado para reprimir al pueblo, sobre todo si éste buscase rebelarse nuevamente, ya que los los grandes empresarios saben que una nueva rebelión podría parir fenómenos de lucha de clases mayores, que podrían terminar con el derrocamiento de todo el régimen político y económico heredado de la dictadura.

Por eso decimos que las y los jueces deberían ser electos por voto popular, que hay que acabar con la figura presidencial y con el senado y reemplazarlo por una cámara única, todas cuestiones que una asamblea constituyente libre y soberana podría resolver. Además decimos que es necesario abolir carabineros y todas las policías, para acabar con el problema de raíz y reemplazarlas por organismos de seguridad civiles y comunitarios que se dediquen a velar por el bien común y no a cuidar el bolsillo e intereses de los ricos y poderosos.




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