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OPINIÓN

Postergados en los estudios y en el trabajo: Tenemos que tomar la vida en nuestras manos

Escribo esta columna de opinión desde mi posición de un ex estudiante que postergó sus estudios para poder trabajar a tiempo completo subcontratado en Fonasa, como un aporte al debate de qué hacer ante la desidia del gobierno patronal de Piñera y los empresarios, para que no nos sigan mandando a morir y tomemos nuestro destino en nuestras manos.

Sábado 11 de abril de 2020 | 11:02

Las y los trabajadores debemos tomar la vida en nuestras manos

Desde la expansión de la pandemia del COVID-19, comenzó a mostrarse la crisis de la salud pública a nivel internacional y con ello, la barbarie capitalista comenzó a quedar también al desnudo. Podríamos decir que una cosa fue el desmantelamiento y precarización de la salud pública durante décadas de ofensiva neoliberal; y otra cosa es ahora, ya desatada la crisis, la confirmación de que ese deterioro de la calidad y financiamiento de la salud pública fue una operación consciente, con el nivel de respuesta que están entregando la mayoría de los gobiernos capitalistas a lo largo y ancho del planeta. Cada vez queda más que claro que la cura no son los militares ni los policías desplegados en las ciudades y zonas fronterizas, y que los capitalistas no están dispuestos a “entregar” mucho más que aquello.

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El problema de la militarización y despliegue de policía no es un asunto trivial. Se siguen destinando millones a la compra de carros blindados, armamento, buques, mascarillas para las FF.AA. que podrían estar destinados a la compra de respiradores mecánicos, testeos masivos, elementos de higiene y salubridad, pago de licencias laborales. Pero la situación es tal que, por ejemplo, en Argentina, hay más detenidos por “romper la cuarentena” que cantidad de testeos realizados. ¡Esa es la irracionalidad de los capitalistas y sus gobiernos! ¡Nos relegan a trabajos en negro y precarios sin contrato, no nos aseguran condiciones mínimas para seguir viviendo y además nos reprimen por “romper” una cuarentena que solo es opción para un reducido sector de la población!

En Estados Unidos y en los países de Europa más afectados, la crisis comenzó a golpear en pleno invierno. En Sudamérica el invierno aún no llega, pero la situación de precarización es tal que cuando lo haga, las consecuencias van a ser devastadoras. Eso sí, no hay nada escrito. Otro futuro es posible si es que damos una salida independiente a los empresarios y sus gobiernos, y es justo decir que el dar o no esa salida independiente es un asunto de vida o muerte. Claro que la vida se juega para el pueblo trabajador, ya que los capitalistas pueden mantenerse en condiciones óptimas mientras nos hacen sudar y nos envían al matadero.

Nos quieren convencer de que debemos estar en cuarentena cuando la realidad es que debemos trabajar de todas maneras y cada día nuestras familias pueden estar de todas formas expuestas a contagio. Es decir, podemos contagiarnos con o sin salir, porque nosotros o nuestros familiares deben entrar y salir para trabajar, pero la salud va a seguir en crisis si no hacemos algo. Ese es el punto al que nos han llevado y que nos pone como urgencia:

1. Frente a la negligencia y ocultamiento de información por parte del gobierno debemos levantar coordinación de las y los trabajadores de hospitales y servicios de salud pública, así como comités de usuarios, que puedan funcionar independientes al gobierno, que puedan hacer registro permanente de la situación en la que se encuentran, así como de los insumos y personal que consideren necesario sumar. Estos organismos podrían estimar la necesidad de tal o cual labor para voluntarios, la necesidad o no de capacitar en tal o cual labor dependiendo de las necesidades, además de aumentar las medidas para que, aún realizando estas labores, las posibilidades de contagio disminuyan. Así es necesario también que se abran los libros de contabilidad y poder dar la mayor transparencia posible a lo que se está usando o no y a dónde se están destinando los recursos efectivamente.

2. Generar cordones entre estas coordinaciones y las distintas asambleas territoriales y comités de emergencia surgidos al calor de la rebelión. De aquí se amplía el espacio geográfico desde donde poder juntar insumos y materias primas, así como crear canales de distribución de estos desde y hacia hospitales y servicios de salud, siendo este proceso gestionado por las y los trabajadores en conjunto con los comités de usuarios. Los organismos territoriales podrían autoorganizar la salida a problemas generados en personas en condición de calle, organizar apoyo a familias de trabajadores y trabajadoras despedidas o trabajando sin sueldo, y enfrentar desde la autoorganización el problema de la violencia en los hogares que ha aumentado significativamente desde el comienzo de la pandemia junto al deterioro de las condiciones de vida generales para la población trabajadora.

3. Crear comisiones de salud e higiene en los lugares de trabajo, con el fin de asegurar las condiciones para prevenir contagios por la negligencia de la dictadura patronal.

4. Levantar brigadas de agitación y propaganda que puedan utilizar medios y estrategias virtuales para expandir estos ejemplos y lograr la más amplia coordinación entre servicios de salud y usuarios, además de utilizar medios físicos en tanto no generen grandes aglomeraciones de gente y garanticen condiciones de seguridad para brigadistas. Esto tiene que ser un organismo de acción permanente que combine tareas de educación a la comunidad y de ampliación de la coordinación, que busque permanentemente también poner a funcionar los laboratorios universitarios y de escuelas técnicas, y de hacer propaganda a los puestos de trabajo, lugar fundamental de la producción, para poder redestinar recursos a la producción de los elementos para enfrentar la pandemia.

Es más que claro que el actual sistema productivo es irracional y nos lleva a la muerte: en contextos normales por accidentes laborales evitables y ahora por la sed ciega de ganancias de los capitalistas. Qué distinto sería si la producción estuviese estatizada y bajo gestión obrera, los únicos que pueden dar una respuesta racional a las necesidades de la población, y no en función de la ganancia de unos pocos. La autoorganización es una urgencia ahora justamente porque es la única respuesta posible ante la avaricia capitalista con su sistema de organización de la producción irracional y anárquico.

Frente al abandono de nuestras vidas por parte del gobierno y los empresarios que nos despiden, roban nuestras pensiones y lucran con nuestra vida, el pueblo trabajador debe poner en pie los propios medios para enfrentar la pandemia, al mismo tiempo que seguimos exigiendo lo que nos corresponde. Ya ha sido momento hace tiempo de que la CUT y los grandes organismos de masas salgan de su cuarentena sepulcral, y les exigimos que pongan todos sus medios a disposición de la crisis que tenemos que enfrentar y terminen la tregua con el gobierno, pero si siguen callados tampoco podemos detenernos en dar respuesta. Tenemos que tomar el destino de nuestras vidas en nuestras manos, es una tarea de vida o muerte, y es cada vez más urgente.






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