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Red Internacional

Movimiento estudiantil. ¿Por qué desde Vencer nos lanzamos a las elecciones del congreso Fech?

Hace una semana comenzó la campaña hacia el congreso FECH de la Universidad de Chile, instancia para refundar los estatutos del organismo, luego de pasar más de tres años sin federación y desde el año 2017 en una total pasividad producto de la degeneración por parte de las direcciones reformistas del Frente Amplio y el Partido Comunista, lo que se ha expresado en las pocas instancias democráticas y deliberativas, como asambleas y plenos, entre otros, y que ha tenido como consecuencia a la vez, la baja participación de les estudiantes en las elecciones de los últimos periodos.

Dentro de la universidad el proceso de elecciones ha tenido muy poca difusión, y como consecuencia poca información al respecto, lo que lo hace muy antidemocrático, ya que solo cerca de 40 personas (de un universo de al menos 45 mil estudiantes) participarán de las elecciones. Esto debido a que quienes conforman la mesa directiva, a pesar de que son “independientes”, han seguido con la misma estrategia, orientación y política de sus antecesores del FA y la Jota, que como planteamos arriba han llevado al movimiento estudiantil y a sus organismos a la desmovilización durante estos últimos 10 años.

Desde Vencer inscribimos dos candidaturas, Benjamín Vidal (alias Lunáticko), estudiante de periodismo y rapero (FCEI) y Cristopher Salas, estudiante de Ingeniería (Beauchef). Pero ¿Por qué a pesar de que la federación ya no tiene credibilidad, y genera desconfianza entre les estudiantes, desde Vencer tratamos de disputar dos puestos en el congreso Fech?

Esto es, precisamente, porque creemos que hay que disputar la dirección de los importantes organismos, como los centros de estudiantes, federaciones y coordinadoras, para recuperarlos de la burocracia estudiantil y reformista, como las juventudes del gobierno o "independientes" que siguen su misma línea, llevándonos permanentemente a la conciliación con las autoridades a través de mesas y negociaciones por arriba que nada han solucionado a favor de les estudiantes y trabajadores de la universidad. Tampoco organizan asambleas ni siquiera para informar y menos para discutir y organizarnos sobre el cómo les estudiantes podemos ser un factor importante en la realidad del país, retomando la pelea por las demandas históricas y actuales del movimiento estudiantil. Su política desmoviliza, no se pronuncian en apoyo de ninguna lucha de las y los trabajadores, y se contentan con migajas relacionadas solo con el ámbito estudiantil.

Disputar estas direcciones es imprescindible, para recuperar los organismos y ponerlos al servicio, no sólo de las demandas estudiantiles, sino también de la clase trabajadora, sobre todo en un contexto de inflación, crisis económica, represión diaria a las y los secundarios y al pueblo mapuche, y donde la derecha impone su programa represivo, conservador, anti inmigrante, racista, y extractivista, con un gobierno que se dice de izquierda y pacta diariamente con los partidos de los empresarios, como vimos a través de la nueva cocina constituyente y la discusión del TPP-11 que sólo responden a los intereses de los grandes grupos económicos, alejado totalmente de las necesidades de les estudiantes, trabajadores y sectores populares.

El rol que jugó el reformismo en las federaciones universitarias fue contener y subordinar los organismos a la pasividad y los diferentes gobiernos post 2011. Y como consecuencia el movimiento estudiantil pasó de ser uno de los principales opositores al régimen en las calles, a no tener ninguna participación orgánica en el proceso de luchas de clases más importante, en décadas, como lo fue la rebelión popular.

Esto se expresó, no solamente, en que durante la rebelión no buscaron organizar de manera estructurada a les estudiantes para recomponer un movimiento fuerte que pusiera al centro nuestras demandas históricas, sino que también, al igual y peor que las burocracias sindicales como la CUT, cumplieron un rol pasivizador y desmovilizador (siendo parte de la Mesa de Unidad Social), impulsando parte de la operación de desvío que sacó a millones de las calles, como fue el “Acuerdo por la paz”, que le dio un respiro a los cuestionados partidos del régimen de los últimos 30 años, que salvó a Piñera y dejó impunes a los violadores de DD.HH, mientras mataban gente en las calles y encarcelando a cientos de jóvenes presos políticos. Todo esto para llevar la movilización a la institucionalidad oxigenando a un régimen en crisis, lo que le abrió total camino a la derecha y al triunfo del rechazo.

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Y qué decir de hoy en día, que a pesar de que estudiantes hemos sido protagonistas de varias movilizaciones desde marzo, en universidades y liceos, por demandas como infraestructura, salud mental y educación sexual integral, las juventudes del gobierno brillaron por su ausencia. Solo aparecieron para sentarse a negociar con el gobierno para la marcha del 25 de marzo (por el aumento de la BAES) y se contentaron con menos de $5000.

En la U. de Chile estudiantes y funcionaries levantaron asambleas biestamentales y se movilizaron por mejorar las condiciones laborales y el aumento de sueldo para las y los trabajadores, siendo un ejemplo histórico de unidad y lucha, aquí tampoco jugaron ningún rol.

Pero justo ahora aparecen, después del triunfo del rechazo, solo para bajar la política del gobierno que no da ninguna respuesta concreta para solucionar las demandas de las y los estudiantes ni de la clase trabajadora, mientras reprime diariamente al pueblo mapuche, y a pesar de que dicen ser un gobierno ecológico y de los DD.HH., no impedirán las negociaciones en el senado sobre el TPP-11, donde la derecha es mayoría y lo único que quieren es imponer su programa y asegurar sus negocios y riquezas profundizando el saqueo y dependencia del país a los grandes capitalistas transnacionales. .

¿Organismos estudiantiles al servicio de qué?

“Sería preciso explicar a los estudiantes que para avanzar en su lucha, han
de encontrar la unión con los obreros, han de tornar la iniciativa de la lucha contra el Estado burgués para cambiar la situación.”

Bensaïd, Daniel y Scalabrino, Camille. El segundo aliento, 1969.

La universidad es una institución del estado burgués, es la que reproduce la ideología burguesa y el capital y la que forma a sus cuadros políticos para defender al Estado. A pesar de esto, el movimiento estudiantil es policlasista, esto quiere decir que dentro de este conviven sectores de diferentes estratos sociales, por lo que dentro de la universidad existen contradicciones de clases, al igual que en la sociedad, entre sectores más privilegiados y sectores que vienen de familias obreras.

León Trotsky respecto a esto planteaba que "(…) en el estudiantado se reflejan a toda potencia, exactamente como en una cámara de resonancia, los intereses y aspiraciones sociales generales de las clases en que es reclutado” [1], es decir, que el movimiento estudiantil históricamente ha actuado como "caja de resonancia" ante las crisis y conflictos sociales, adelantando fenómenos políticos y amplificando las contradicciones de clase presentes en la sociedad.

Para Bensaid, el movimiento estudiantil puede jugar “el papel específico de vanguardia táctica, de detonador y acelerador de la lucha de clases, más por sus formas de lucha ejemplares que por su contenido programático”. [2]
Y esta afirmación, la historia a nivel mundial lo demuestra, ejemplos de esto son las grandes movilizaciones del Mayo del 68 en Francia, donde obreros y estudiantes desafiaron el poder y el movimiento estudiantil en Chile, como la revolución pingüina del 2006, donde posteriormente se desataron las huelgas importantes como la de los portuarios a nivel nacional y el gran movimiento estudiantil del 2011 que logró movilizar, no solo a cientos de miles de estudiantes, sino también a familias enteras y a sectores de trabajadores por la educación gratuita, lo que propició más adelante, varias huelgas importantes como la de los portuarios a nivel nacional o la de las y los trabajadores postales de Correos Chile. La rebelión del 2019 no habría comenzado sin la chispa de las y los secundarios que salieron a evadir el metro, saltando los torniquetes en todo Santiago, luego de la alza de los $30 pesos en el pasaje, en apoyo a sus familias.

Esta composición estructural del estudiantado se ve reflejada políticamente en el sector activo de les estudiantes (movimiento estudiantil), dando paso a que la amplificación de las contradicciones de clase crezcan aún más. Y es que por su posición dentro de las universidades, que se encarga de estudiar los avances de la técnica y la ciencia, de pensar, reflexionar y preguntarse cómo se estructura la sociedad actual, les estudiantes componen una capa social sensible al conjunto de los problemas y contradicciones que les aquejan.

Daniel Bensaïd sobre esto decía que “El medio estudiantil encuentra fuera de la universidad, en los protagonistas principales de la lucha de clases (burguesía y proletariado) los polos de su politización. La lucha de clases encuentra en el crisol de las contradicciones que representa el medio estudiantil, un terreno favorable y fecundo de donde resurge con vigor.” [3]

Por lo tanto, en momentos de agudas crisis se muestra la heterogeneidad de les estudiantes como sector social, entre dos tendencias fundamentales: desarrollar movimientos que vayan en favor de las demandas de la clase trabajadora, y que puedan llevar a un cuestionamiento profundo al Estado o simplemente jugar a favor de defender el status quo.

Lo anterior depende del contexto histórico y como consecuencia de las luchas políticas a través de los programas de las diferentes corrientes o tendencias dentro del movimiento estudiantil, como también de los espacios donde se pueda desarrollar la autoorganización a la que apueste a las direcciones del movimiento.

Por eso desde Vencer buscamos insertarnos en el movimiento estudiantil y en sus organismos (federaciones, cc.ee), no con el objetivo de llegar a tener cargos políticos para llevar adelante las tareas administrativas y burocráticas, sino porque creemos que hay que recuperarlos para ponerlos al servicio de la lucha por las demandas de las y los estudiantes pero también de la clase trabajadora. Creemos por ello en la necesidad de impulsar una corriente revolucionaria, antiburocrática y anticapitalista de la juventud, que levante una alternativa, con un sector de estudiantes, que compartan esta perspectiva, porque queremos que los organismos estudiantiles puedan jugar un rol a potenciar, en los momentos más álgidos de la lucha de clases, la unidad estratégica con la clase obrera y una vía revolucionaria para terminar con el capitalismo.

Al contrario del reformismo que tiene cooptados estos organismos, que los utiliza al servicio de recomponer y proteger el régimen, y que no tiene como objetivo ayudar a la autoorganización de las masas. Desde Vencer y desde el marxismo revolucionario, queremos construir organismos con una política de total independencia de clase, que busque articular el movimiento estudiantil, al servicio de la unidad estratégica de la clase trabajadora y sectores medios, y ser una oposición por izquierda a la política que viene impulsando el gobierno y para así poder realmente enfrentar a la derecha y su programa racista, mercantil, antiderechos, anti trabajadores, etc. Queremos que se exprese un sector de vanguardia dentro las universidades y liceos, una juventud revolucionaria que pelee por la autoorganización del movimiento estudiantil en conjunto con la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Por otro lado, también al contrario de los grupos abstencionistas, que buscan generar un movimiento paralelo a los organismos estudiantiles, renuncian a recuperarlos y ser una alternativa a la burocracia, bajo una supuesta línea radical. Grupos como el ECP (Estudiantes por la Causa Popular), grupos anarquistas y con la estrategia del poder popular, que no tienen ninguna intención de disputar ni de recuperar la federación para utilizarla al servicio de nuestra clase, desde Vencer e históricamente desde el marxismo revolucionario, hemos discutido esta lógica, que solo lleva a dejar en manos del reformismo y las burocracias la consciencia, organización y movilización de grandes sectores de masa, nosotres no estamos dispuestos a dejarle la vía libre a la burocracia estudiantil para que haga y deshaga con los organismos que deberían ser una herramienta de lucha y organización de todes les estudiantes.

Esto debido a que estas organizaciones no ven el rol que cumplen las burocracias -sindicales y estudiantiles- en la lucha de clases. Creen que solo “son amarillos” pero no el papel de agendes de la burguesía que terminan cumpliendo en última instancia. Es por eso que las y los revolucionarios debemos enfrentarlos directamente y disputarles la dirección política.

Es por esto que creemos importante disputar espacios en la campaña del congreso Fech, con nuestras ideas revolucionarias y nuestro programa, de refundar la Fech mediante democracia directa, elección universal de autoridades, cargos revocables y cogobierno triestamental; y con ello retomar la pelea por la educación gratuita, de calidad y no sexista para ponerle fin al CAE y a la deuda educativa, por un financiamiento integral para la educación, un plan de emergencia para salud mental, infraestructura, transporte, alimentación para estudiantes y funcionarios; por un sueldo mínimo y jubilaciones de $650.000 para les trabajadores; en contra del TPP11 y la represión y por la libertad de todxs lxs presxs políticxs de la rebelión y del pueblo mapuche.

Buscamos conquistar una tribuna en el congreso Fech, para poner este programa en manos de un sector más amplio de estudiantes, no sólo denunciando lo antidemocrático del proceso, sino también disputar políticamente las conciencias de les compañeres con la necesidad de transformar la federación en un organismo autónomo al servicio de la lucha de clases, que articule el movimiento estudiantil desde sus bases (liceos, universidades, institutos) y que pelee por la unidad obrero estudiantil.


[1Trotsky, León, “Apéndice. Textos sobre arte, cultura y literatura: La Intelligentsia y el socialismo” en Literatura y Revolución, disponible en www.ceip.org.ar.

[2Bensaïd, Daniel y Scalabrino, Camille. El segundo aliento, 1969.

[3Bensaïd, Daniel y Scalabrino, Camille. El segundo aliento, 1969.

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