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POLÍTICA CHILE

Piñera en visita a la ciudad de Arica insiste en su discurso xenofóbico y anti migrantes

En una exposición acerca del nuevo plan de presupuesto regional en su visita a la ciudad de Arica, Piñera aprovechó de mostrar su posición ante las indicaciones a la ley de migración por parte de la oposición

Miércoles 2 de septiembre

Sebastián Piñera anunció el plan de presupuesto para la región, que contempla una inyección de 480 millones de dólares dirigidos a la construcción de obras públicas en una proyección de dos años. Esto en línea con el discurso de unidad nacional con el cual el gobierno ha intentado fundamentar la serie de medidas económicas y sanitarias que han mostrado en los hechos ser completamente insuficientes y contradictorias, aumentando la tasa de contagios y desempleo. Muy contrario a las proyecciones de “mejoría” del gobierno, la región de Arica supera los 6500 contagios y 106 fallecidos por covid.

No se pronunció respecto al polémico paro de dueños de camiones, ni tampoco se permitieron preguntas de prensa, pero en su discurso se expresó nuevamente el tinte ‘anti inmigrante’ clásico de la derecha empresarial, refiriéndose a la ley de migración planteando que las indicaciones al proyecto por parte de la oposición eran una “verdadera invitación, un estímulo, a la inmigración ilegal”, y que de aprobarse haría uso del antidemocrático derecho de veto presidencial.

¿A qué indicaciones se refiere? La oposición a través de Isabel Allende y Juan Ignacio Latorre presentó una modificación que señalaba que se introdujera una nueva categoría migratoria apuntando al sistema de visas de trabajo, mientras que la otra indicación plantea una flexibilidad durante 90 días tras aprobada la ley para quienes tengan divisas pendientes.

Para el gobierno de derecha, para la oposición e incluso el municipio la solución es control, regulación y contingente policial, en una región que históricamente ha tenido un flujo migrante al ser bifronteriza y que se caracteriza por su multiculturalidad. La verdad es que ni la ley “modernizante” del gobierno ni las “indicaciones” de la oposición resuelven la situación de las familias migrantes que en medio del desempleo en Latinoamérica y el mundo salen en busca de nuevas oportunidades.

La posturas xenofóbicas y racistas del gobierno no hacen más que profundizar la desigualdad y precariedad en medio de una crisis sanitaria, especialmente para las familias trabajadoras migrantes.

Cabe reafirmar que la migración es un derecho democrático y que ningún ser humano debe ser tratado de ilegal: la clase obrera es una y sin fronteras. La lucha contra el racismo, la xenofobia y las leyes antinmigrantes tiene que ir de la mano de la pelea porque esta crisis la paguen los grandes capitalistas y no las familias trabajadoras, vengan de donde vengan.






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