Política Chile

DEBATE PROCESO CONSTITUYENTE

Otra de las trampitas: Ni dirigentes sociales ni sindicales pueden postularse a constituyentes en abril

La constitución de Jaime Guzmán, redactada en 1980 durante la dictadura, tiene una serie de resquicios que aseguran que todo quede intacto para el beneficio de los empresarios y sus políticos. Uno de estos es un artículo que prohíbe a dirigentes postularse a cargos públicos, lo que impediría que en abril puedan presentarse como candidatos al proceso de redacción de la nueva constitución dirigentes sindicales y sociales.

Nathaly F. Torres

Directora Sindicato Nacional Easy y militante de Sin Sección

Viernes 25 de septiembre

El proceso constitucional que se emprende a partir del acuerdo entre cuatro paredes tomado por los partidos del régimen, en noviembre del 2019, en el marco del estallido social, y que logró oxigenar a Sebastían Piñera, está lleno de pequeñas trampas y engaños. Y es que claro, el mismo parlamento que gobernó durante los 30 años no iba a permitir que de forma “institucional” se emprendiera un proceso deliberativo donde las amplias mayorías pusieran su impronta y conquistaran sus demandas.

Dentro de todas las trampillas que desde La Izquierda Diario hemos ido denunciando, se encuentra una que puede parecer insignificante, pero que demuestra lo poco legítimo y controlado que es el proceso de conjunto. Justo ahí, en la misma constitución que se pretende modificar se encuentra un artículo que define quienes “no” pueden ser candidatos a cargos de diputados y senadores, y como la cocina parlamentaria ya definió que será a través de esas mismas normas que se elegirán a los constituyentes, aplica también el artículo de la constitución para los que se postulen en abril a la redacción de la nueva carta magna.

El artículo 57, inciso 7, de la actual constitución de la República de Chile indica que “No pueden ser candidatos a diputados ni a senadores: 7) Las personas que desempeñan un cargo directivo de naturaleza gremial o vecinal”, es decir, las decenas de dirigentes sindicales y sociales que organizaron a cientos de miles durante la revuelta, que muchas veces se transformaron en referentes, que fueron perseguidos por la represión policial y que aún hoy continúan en constante organización junto a los millones de mujeres pobladores y trabajadores, no pueden ser candidatos a la votación para la redacción de la nueva constitución, independiente de la forma Mixta o Constitucional.

Sin embargo, nada dice de la imposibilidad de postular a estos cargos a los grandes gerentes, millonarios o empresarios como Sebastían Piñera, es decir, es una ley de embudo que rige solo para los cargos intermedios, que normalmente tienen mucha más vinculación y sintonía con los trabajadores y trabajadoras o con los pobladores y pobladoras.

Claramente, este artículo no está elaborado específicamente para la votación de los constituyentes en abril, sino que es mucho anterior a aquello y lo que tiene por objetivo es despolitizar sindicatos y organizaciones del mundo social. Es decir, impedir que los dirigentes directos de los trabajadores y pobladores “participen” en las decisiones que definen al país. Claro que esto solo rige para los pobres y trabajadores, porque los ricos tienen a sus políticos asegurados, donde incluso los mismos senadores y diputados son parte de negocios enormes; o sea, el mismísimo presidente de la República se encuentra entre los 800 magnates más millonarios del mundo.

Para resolver esto, una tibia iniciativa parlamentaria tomó forma (cabe mencionar que esta iniciativa ya fue rechazada durante el 2016 en la Cámara de Diputados) este lunes, donde una serie de diputados de la oposición presentó una modificación constitucional para eliminar este inciso y permitir a dirigentes gremiales y sindicales postularse en abril; sin embargo, depende de la voluntad de ⅔ de la Cámara de Diputados que esta iniciativa llegue a la Cámara de Senadores y luego esta lo apruebe. Es decir, todo un trámite que si no está al centro del debate es poco probable que se convierta en ley.

El proceso constitucional está lleno de trampas, se rige con la ley de partidos actual que pone miles de trabas para que las personas naturales puedan postularse, deja fuera a la juventud menor de 18 años que despertó a Chile, deja afuera a los representantes de las mayorías sindicales y populares, no permite la discusión ni modificación de los tratados de libre comercio que impediría modificar negocios como las AFP’s, los recursos naturales, etc. Y como si fuera poco, la actual constitución rige para formular la nueva constitución, es decir, todas las trampas, los ⅔ para aprobar los contenidos entre un sin número más de trabas es a lo que nos enfrentaremos, sin contar que Piñera seguirá siendo presidente de Chile; sí, el mismo Sebastían Piñera que no dudó en declararnos la guerra y en ocupar todo su poder represivo para intentar aplastar la revuelta de octubre que hoy cuenta con miles de presos políticos, con mutilados, con torturados y con muertos.

Es necesario reforzar una tercera alternativa, que acompañe a las millones de personas que votarán apruebo, pero que diga la verdad de frente sobre las trampas del proceso, y ponga al centro la demanda de Asamblea Constituyente totalmente libre y soberana, donde ningún poder esté sobre ella, y donde todos y todas podamos discutir todas nuestra problemáticas y demandas.

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