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SEMANARIO

“No imaginábamos que el río se iba a transformar en un desierto de cenizas”

Entrevista: Cesar Massi

incendios
Fotos: Carlos Salazar

“No imaginábamos que el río se iba a transformar en un desierto de cenizas”

Julia López

Irene Gamboa

Las quemas en el delta del Paraná continúan sin freno. Son decenas, cientos de miles de hectáreas que quedaron bajo fuego y dejaron tras de sí un vendaval de cenizas, destrucción y muerte. Los gobiernos de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, el ministro de Ambiente Juan Cabandié y el gobierno de Alberto Fernández y Massa parecen tener acuerdo en algo: extractivismo puro para conseguir dólares para el FMI. Hablamos con Cesar Massi, naturalista, especializado desde el 2008 en los incendios producidos en los humedales del Paraná. Acompañamos esta nota con las fotografías tomadas por Carlos Salazar que retratan de forma cruda lo que pasa del otro lado del río.

Cientos de miles de hectáreas arrasadas por el fuego. Una nube de humo que desciende y se transforma en una densa niebla que cubre la ciudad, llena de cenizas de humedal y de los seres que lo habitaban. El humo político, como destacan los carteles de quienes marchan, se convocan, se concentran, cortan puentes y calles. Ese humo político de Cabandié, de Alberto Fernández, de los gobernadores Omar Perotti, Gustavo Bordet, el intendente de Rosario Javkin, del Frente de Todos, de Juntos por el Cambio. Venden grietas pero acuerdan en lo más elemental, en lo sustancial: un sistema productivo extractivista, destructivo con el medioambiente encaminado, a la producción de dólares para pagarle al Fondo Monetario Internacional.

Lo que vemos es un capitalismo que defiende el extractivismo como método para obtener ganancias a corto plazo sin ningún tipo de sustentabilidad, degradando de manera acelerada e irreversible la naturaleza. Los partidos políticos del régimen defienden, con matices quizás, pero defienden al fin, este modelo.

Foto: Carlos Salazar

La pregunta es la siguiente: ¿es posible un sistema de producción bajo el capitalismo que sea armónico con la naturaleza? La sociedad tiene que relacionarse con ella y su entorno pero la destrucción y expoliación de la misma es parte constitutiva de este sistema capitalista. Como planteó hace algunas semanas Guadalupe Olivero en este suplemento “los parches al capitalismo y su modo de producción, que nos arrastraron hasta esta crisis ambiental, social y económica, no van a funcionar” por la sencilla razón de que las medidas para proteger el medio ambiente y producir en armonía con él se chocan de frente con quienes se enriquecen a su costa. Por lo tanto, la lucha socioambiental no puede estar separada de una estrategia de cuestionamiento y combate con este sistema capitalista y el Estado que lo defiende.

Foto: Carlos Salazar

Con Cesar Massi conversamos acerca del impacto y las consecuencias inmediatas y a largo plazo de este sistema productivo capitalista que está quemando nuestras islas y más en general penetrando y destruyendo numerosos ecosistemas a lo largo y ancho del país. A continuación presentamos el video completo de la entrevista y transcribimos algunos extractos de la entrevista.

Hace unos días publicaste una investigación reflejada en unos hilos de tuits donde retratabas la superficie que se viene quemando en los humedales. ¿Cuál es la superficie que calcula que lleva arrasada el fuego y qué consecuencias trae más allá de las que vemos cotidianamente, los que vivimos y respiramos este humo? ¿Cuál es el nivel de destrucción que está llevando adelante el fuego en la zona de los humedales?

Esto empezó en enero de 2020. Desde ahí se fue quemando poquito. La noticia en esos primeros meses, antes de la pandemia era “uy, se prende fuego”. Nosotros íbamos a buscar semillas y ya veíamos las lagunas secas, el pasto seco que nos llegaba hasta el pecho y costaba caminar. Decíamos: esto es un polvorín, cuando esto se prenda fuego, no para nunca más. El primer año fue un desastre ecológico, con mucha mortandad de animales y que coincidió además con el período de mayor bajante del río Paraná. De ahí desapareció el agua, en el 2020, dentro del humedal. Para el 2021 ya no quedaba casi nada y en el 2022 menos. Fueron como 1.200.000 hectáreas en los últimos tres años.

Elaborado por Juan Pablo Cardozo. Para la realización de este mapa, se utilizó una imagen satelital adquirida por el sensor MSI a bordo del satélite Sentinel 2B en la composición color RGB 12-11-03, la cual permite resaltar la superficie afectada por incendios sobre el río Paraná en cercanías a la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Las zonas afectadas por la actividad ígnea se ven de color marrón, la cobertura vegetal presenta una coloración verde, el suelo desnudo en tonos rosados y las áreas urbanas en violeta. El agua líquida en el suelo se ve oscura, principalmente en zonas de esteros, bañados o lagunas, y el agua con sedimentos en color azul, la cual se encuentra vinculada con cursos de agua como es el caso del río Paraná.

Retomando esto último que decías, porque mucha gente acá en Rosario dice qué quemas hubo siempre, pero en el 2020 claramente algo se modificó. ¿Cuál es la relación? Porque han habido siempre quemas en los llamados humedales, pero la situación se profundizó muchísimo y sobre todo preguntarte si consideras que es una situación que creo que es irreversible ya.

Bueno, lo que hubo en el 2008 y en esta crisis es un periodo extremo de sequía con bajante de río. Estos veranos además, fueron realmente duros, con baja lluvia, mucha temperatura y mucho viento. Entonces los fuegos son el triple de peligrosos. Pero lo que se ve es un intento de abrir una puerta hacia algo más El fenómeno de la quema masiva tengo la seguridad de que es para modificar el río y transformarlo en una pampa ganadera. También me parece que hay un objetivo de correr pobladores isleños y que haya un intento de concentrar cada vez más la tierra para que después, esa concentración de tierra sea también concentración de poder y sobre todo influencia sobre nuestros gobernantes. Es un panorama que está bastante claro, sobre todo cuando se ve en la manifestación de los lobbys, cuando uno intenta hacer leyes de protección. Pero bueno, hay una deuda de la justicia que no dice quiénes son. Tampoco sabemos de manera pública (podemos inferir por investigaciones propias y demás) quienes son los que tienen tierra ahí. Nunca terminamos de saber a ciencia cierta quiénes son los dueños de los campos, cuáles son los polígonos, cuál es el catastro autorizado. Y bueno, yo creo que hay una denegación de justicia que es también cómplice de esa corrupción.

Hay poca claridad de informes oficiales de parte de los diferentes gobiernos. Y a eso me quería referir, ¿qué opinas de las diferentes responsabilidades políticas que hay frente a la quema de los humedales? Porque entran en juego diferentes gobiernos. El río Paraná divide a la provincia de Santa Fe, de la provincia de Entre Ríos. Hay un gobierno nacional también. ¿Qué opinás de las diferentes responsabilidades políticas que hay?

El Estado Nacional hizo un solo informe medianamente riguroso, que para mí está subestimado, pero fue un informe que se hizo en septiembre de 2020. Después de ahí, el Estado Nacional se corrió completamente. Nunca más informó que pasa en el río y dejó toda esa información en mano de los datos que la misma provincia aporta en el Sistema Nacional de Manejo del Fuego. Y para darte un dato, en el 2021 Santa Fe informó solo 100, 200 hectáreas quemadas y hasta diciembre no había informado absolutamente nada. Aparecía así SENASA en el informe. No hay estudio serio con respecto a las consecuencias del fuego durante tres años seguidos en el humedal.

Quizás lo empiecen a hacer cuando se termine el fuego, pero por ahora las fotos y la documentación de lo que pasa están en manos de la militancia, no de la mano del Estado. Y cuando vemos la responsabilidad política, vemos que hay básicamente tres gobernadores en silencio. Uno, que está bastante comprometido con lo que pasa, que es el gobernador de Entre Ríos, donde se quema la mayor parte del territorio. Bueno, el gobernador de la provincia Santa Fe, que no ha emitido nada. Bah, mirá los aviones, pero no habla. Y el gobernador, la provincia de Buenos Aires, no se sabe ni siquiera si se está enterado del problema que sufre San Pedro, Baradero, Ramallo, Campana y un montón de lugares más. Entonces ahí hay un tema que es no prestar atención, no darle importancia a la problemática ambiental, no tener monitoreo de lo que pasa en el territorio, algo que se sabía que iba a pasar desde enero de 2020. Como te dije, nosotros veíamos la biomasa que había, el combustible, decíamos esto es un desastre, hay fuego en la ruta. Ni nos imaginábamos que iba a haber semejante plan de limpieza del río ni que el fuego iba a durar tres años. Yo creo que ni el más perverso imaginaba eso. Tampoco podíamos imaginar que el río se iba a convertir en un desierto de ceniza de punta a punta, sin agua, sin pájaros ni aves. Entonces, bueno, las responsabilidades y las falencias son compartidas en casi todos los poderes del Estado, incluida la justicia, que obviamente, como te dije al inicio, hay una denegación de justicia.

Foto: Carlos Salazar

Si tenés que explicar cómo es hoy la fisonomía productiva de los humedales y a qué tipo de fisonomía productiva opinas que se va a partir de las quemas ¿Que comparación harías? ¿Cuál es la situación de los isleños hoy?

El principal problema es la concentración de tierras para emprendimientos productivos. Lo que es siempre más fácil es poner muchas vacas, porque es algo móvil y en el momento en que empiezan a haber crecientes las pueden sacar. Algunas veces la dejan morir también. Pero yo creo que por ahí la base es esta, que vamos a un ecosistema más simple y a un nivel humano también más simple. Cuando esté la ley, además de hacerla respetar, va a marcar un inicio de un montón de trabajo para poder tener una política sobre los humedales correcta. Yo veo que el proyecto consensuado que hay, que bancamos todas las organizaciones, es un buen proyecto. Hay que darle la oportunidad de que sea tratado y que se apruebe. Y una vez que estemos trabajando con la ley aprobada y que podamos empezar a trabajar sobre los humedales, yo creo que va a iniciar otro tiempo, pero no nos queda demasiado. En algún momento en el mundo por la crisis alimentaria, se va a complicar la presión sobre el precio de los alimentos para nuestro país. Sabemos que significa presión sobre nuestros bosques, sobre los humedales, para extender la frontera productiva. Hay muchos que siempre tienen esa fantasía de romper todo para desarrollarse, creyendo que es nuestra oportunidad ahora. La producción tiene una mirada que no contempla nunca el ambiente. Tenemos empresas que vuelcan deliberadamente contaminantes en los humedales. En Rosario, por ejemplo, está el problema de que estamos con el emprendimiento inmobiliario. Impermeabilización de la cuenca Ludueña, que hay un problema del que no se habla y del que depende la supervivencia de toda la zona norte. Entonces creo que es hora de que la producción encuentre sus límites. Y esto no es un discurso anti producción, sino que es un discurso realista, de supervivencia, diría yo. Y también que la clase política entienda que vamos a un mundo más complicado, con muchos problemas derivados de la crisis climática y que tenemos que tratar de conservar los ambientes naturales de la manera más pura que se pueda.


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Irene Gamboa

Referente del PTS en el Frente de Izquierda
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