Juventud

Movimiento Estudiantil

Necesitamos una orientación clara y un plan de acción para enfrentar al gobierno

La CONFECH se reunió nuevamente este sábado recién pasado, pero en las resoluciones de dicha reunión, a pocos días del ingreso de la Reforma al Parlamento, hace falta un plan de lucha claro y una orientación concreta que se le entregue al movimiento estudiantil.

Dauno Tótoro

Santiago

Miércoles 29 de junio de 2016

A diez años de la revolución pingüina, salimos nuevamente a las calles y retomamos la senda de la movilización, porque la Concertación, la derecha y ahora la Nueva Mayoría, sólo han respondido con represión a nuestras exigencias. Y este año se repite el mismo escenario: Bachelet quiere ingresar al Parlamento a como dé lugar el proyecto de Reforma a la Educación Superior, cuando éste ha sido ampliamente rechazado en las calles, en el debate público, en las tomas y en los paros.

Sabemos que la reforma de la Nueva Mayoría no responde a nuestras demandas y sabemos que en el Parlamento sólo se cocinan leyes a favor de los empresarios. Las experiencias con otras reformas y proyectos nos dan la razón.

En ese marco general es que se reunió en sesión plenaria la CONFECH el sábado recién pasado. Si en un comienzo primaba la unidad y la disposición a fortalecer al movimiento estudiantil y su lucha, eso actualmente ha cambiado.

Es que sabido que las juventudes del gobierno quieren incidir en la reforma. Y ahora la Izquierda Autónoma también apuesta por esa vía.

Esa estrategia de incidir aunque la reforma esté dentro del Parlamento, conlleva que no se desarrolle ni se potencie hasta el final el desarrollo del movimiento estudiantil, porque ya no se trata de imponerle a los corruptos nuestras demandas históricas como la educación gratuita universal, sino que de la capacidad de presión que tengamos para modificar aquí y allá una reforma que en lo estructural no será transformada.

Hace semanas la CONFECH convocó a un paro nacional indefinido. Pero las dirigencias no se dedicaron a organizarlo activamente desde abajo, no han entregado una orientación clara para el desarrollo de la movilización ni un plan de acción en pos de la conquista de nuestras demandas.

Su “orientación” se redujo a entregar fechas de movilizaciones nacionales. Y el CONFECH recién pasado se mantiene dentro de la misma tónica. No quiere un movimiento estudiantil que los desborde y que no puedan controlar, porque no confían en la fuerza de movilización, sino que más bien en su propia capacidad de negociación, donde los estudiantes movilizados se convierten en un mero instrumento de presión política y mediática.

Pero no contentos con esto, además vuelven a insistir en que los rectores son nuestros aliados, y hacen un llamado a que "necesitamos sí o sí que se muestren (los rectores) a favor de un cambio estructural de la educación chilena", como dice Carolina Figueroa, presidenta de la UDP.

No se quedan ahí tampoco, sino que además plantean la necesidad de un "acercamiento con los rectores" a lo que le llaman el paso de una movilización estudiantil a una "movilización universitaria".

¿Qué acercamiento podremos tener? ¿Qué acercamiento, si los rectores de las universidades privadas solo defienden sus jugosas ganancias a costa de cientos de miles de familias? ¿Qué acercamiento, si los rectores de las estatales se pronuncian a favor de una reforma que no responde a nuestros intereses? ¿Qué acercamiento, si persiguen a estudiantes por luchar?

Los rectores tienen clara su posición en el tablero, son agentes del gobierno, autoridades electas antidemocráticamente o derechamente impuestas en sus cargos para administrar la educación de mercado.

Años de experiencias, de luchas, de persecusión, de autoritarismo, de expulsiones y cancelaciones de matrículas, han mostrado que los rectores no son nuestros aliados. Es que no sólo no los necesitamos para triunfar, si no que son una piedra de tope en el camino para la conquista de nuestras demandas.

Los aliados que la CONFECH y el movimiento estudiantil debe buscar no están sentados en oficinas pomposas y en grandes y cómodos sillones. Están en otro lado. Son los/as trabajadores/as, que han salido a las calles, como los huelguistas de Falabella o del BCI, que hoy se encuentran en movilizaciones, al igual que nosotros/as, luchando por sus justas demandas.

con más de 100 universidades movilizadas, cerca de 20 tomadas, más de 50 liceos tomados, marchas masivas, acciones locales que se repiten cada día, tomas de edificios públicos.

Vemos entonces que por un lado el gobierno viene con una contraofensiva criminalizadora y represora, apoyado en los medios de comunicación y en las autoridades de los planteles educativos. Y por otro lado, los principales organismos estudiantiles (ACES, CONES, CONFECH), han propiciado la desorientación y la falta de claridad para la acción, cuestión que se confirma luego de que los dirigentes de Federaciones se reunieran este sábado pasado, donde sólo se fijó una movilización nacional para el 5 de julio.

A pesar de esto, el movimiento estudiantil, las bases que lo sostienen, se mantienen firmas y luchando, con más de 100 universidades movilizadas, cerca de 20 tomadas, más de 50 liceos tomados, marchas masivas, acciones locales que se repiten cada día y tomas de edificios públicos.

Mientras tanto, las dirigencias dan por hecho que la reforma ingresará sí o sí, proyecto que no fue discutido con las bases del movimiento estudiantil (y por tanto los principales afectados), de esta manera, sin convocar a movilizaciones previas, están permitiendo que la reforma entre sin complicaciones al Congreso.

Vemos entonces que la CONFECH del día sábado mantiene una línea de no organizar prácticamente el paro en las facultades, porque no les complica que se debilite el movimiento estudiantil, cuando, para las dirigencias, ya no está en el centro la movilización sino que al contrario, el lobby, la negociación y el "acercamiento con los rectores".

Pero no podemos esperar que ni el Parlamento ni el gobierno puedan entregarnos nuestras demandas históricas. Es que la educación gratuita universal, donde todos quienes quieran estudiar puedan hacerlo de manera gratuita, atenta directamente con el negocio educativo, y por lo tanto compromete las millonarias ganancias de los empresarios, quienes son los financistas de los mismos parlamentarios que están ad portas de legislar sobre la reforma educativa.

En ese sentido, se plantea la necesidad de fortalecer firmemente nuestras movilizaciones, enfrentando la represión con campañas en solidaridad, generando redes de apoyo que busquen refrenar la ola criminalizadora, para desde esta base rechazar fuertemente la reforma educativa de la Nueva Mayoría y ampliar nuestra luchar a nuevos sectores que aún no se suman.

Es necesario también que se fortalezcan las instancias de articulación desde la base, como los Cordones Territoriales, como nuevos espacios de organización que pueden entregarle un mayor dinamismo a nuestras movilizaciones.

La CONFECH debe darle un plan práctico de acción al movimiento estudiantil, que oriente a las bases para actuar sobre hechos y elementos concretos para desarrollar la iniciativa de las bases estudiantiles que buscan desarrollar nuestra lucha. Así podremos tener un piso firme donde pisar para avanzar a la conquista de nuestras demandas y al robustecimiento de nuestra propia lucha.






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