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Morales v/s Piñera ad portas de sentencia en La Haya

Este 1 de Octubre la Corte de la Haya dará lectura a la sentencia por la demanda marítima boliviana.

Martes 18 de septiembre de 2018

La Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) dará lectura este primero de octubre a la sentencia de la demanda marítima boliviana que busca que el Estado Chileno negocie un acceso soberano al Océano Pacífico para el Estado Boliviano.
Esta audiencia se dará en el Palacio de La Paz a partir de las 10 horas en horario chileno.

Evo Morales, presidente de Bolivia, invitó a Piñera a "cerrar las heridas abiertas hace más de cien años" mediante declaraciones por sus medios de prensa bolivianos. Por otra parte, mediante su cuenta de twitter, el mandatario declaró “Sabemos que un sector del gobierno chileno tiene dos objetivos: derrocar a Evo y dividir al pueblo boliviano. Convoco a nuestro pueblo a no prestarnos a esa conspiración”.

Ya en 2013 el mismo Morales había presentado una demanda marítima contra Chile, mientras Piñera llevaba adelante su primer mandato.

Por parte del Estado Chileno se emitieron declaraciones desde la presidencia y el puesto de cancillería de Roberto Ampuero, actual Ministro de Relaciones Exteriores.
Piñera, mediante su cuenta escribió “A mis compatriotas les aseguro que, como siempre lo ha hecho, Chile cumplirá y hará cumplir el Tratado de 1904 y sabrá defender su territorio, su mar y su soberanía“.

Ampuero por su parte declaró “Chile respeta el derecho internacional y también exige el respeto a los tratados vigentes. En estos días apelamos a la unidad de todos los chilenos y a la unidad en torno a la defensa de los intereses de nuestro país”

Más allá de las apariencias

En nuestra época, mensajes de presidentes y ministros emitidos por redes sociales se vuelven noticias, pero no solo eso: develan “lo que quieren decir de ellos mismos”.

Sin entrar en un análisis muy complejo basta con echar una mirada sobre las declaraciones de Evo Morales para notar una apelación a la sensibilidad arraigada en una guerra de hace más de 100 años. Y cómo no habría de ser un tema sensible una guerra que dejó más de veinte mil muertos/as y heridos/as.

Lo que generalmente no cuentan los presidentes de los países es que guerras como ésta, la Guerra del Pacífico iniciada en 1879, no son mucho más que disputas entre las élites dirigentes de los Estados (en este caso Bolivia, Perú y Chile) para obtener beneficios para ellos y su clase, mientras envían a la muerte a miles de soldados reclutados desde las clases desposeidas luego de emborracharlos con la droga de opresión por excelencia que es el patriotismo.

¿Que patriotismo?

Por estos días en Chile se viven las denominadas “fiestas patrias” y este versus de declaraciones entre Piñera y Morales se da días antes de la conmemoración a la primera junta de gobierno en la cual la élite criolla chilena juraba lealtad a la Corona Española. Piñera en este contexto declara que Chile hará valer el tratado de 1904 impuesto luego de la invasión chilena a territorios del norte por defender los intereses del empresariado chileno y del imperialismo inglés.

Luego declara que así Chile defenderá su territorio, su mar y su soberanía, las que ganó con sus guerras. Si consideramos que el mar en la costa de Chile pertenece a 7 de las familias más ricas de éste país entonces no cuesta tampoco mucho dar cuenta de los intereses que defiende Piñera, que no son los intereses de quienes trabajan en el mar, ni de quienes se bañan en sus playas, son los intereses de su clase, de empresarios como los Angelini.

¿Son nuestros territorios? ¿Es efectivamente nuestro mar? ¿No será que peleamos guerras que ni siquiera eran nuestras?

Hoy las declaraciones de Piñera llaman a defender los intereses empresariales mientras Morales, por su parte, con un discurso más de “defender al pueblo” hace lo mismo. La demanda marítima es, como la guerra del pacífico, una disputa entre los empresarios de ambos países que llaman a la unidad de sus propias naciones bajo el discurso presidencial para conseguir o conservar recursos naturales.

El problema entonces no es de fondo cuál país tiene bajo su jurisdicción el territorio, sino que quienes administran y reparten esos recursos naturales.

La única salida favorable para los pueblos de Chile y Bolivia es que las y los trabajadores sean quienes administren y repartan lo que ellos mismos producen, barriendo con la enemistad que los empresarios nos imponen e incluso con esas fronteras de tierras que difícilmente podrían considerarse nuestras.






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