Política Chile

Elecciones 2021

Los sueldos de los cargos públicos y el uso de la dieta para las luchas obreras y populares

En las convenciones de este fin de semana se eligieron constituyentes, gobernaciones regionales, alcaldías y concejalías. Cada cargo recibirá una remuneración diferente. La diferencia del momento actual, es que con la entrada en escena política institucional de un sector de independientes, queda la duda de si renunciarán a sueldos de privilegio lejanos a las necesidades de la gran mayoría de la población para ponerlas a disposición de fondos de lucha para la movilización y las huelgas con las que conseguiremos todas nuestras demandas, incluso las que no caben en la convención constituyente.

Martes 18 de mayo | 09:00

Quienes integren la convención constituyente recibirán una dieta de 2 millones y medio de pesos por ocupar tal cargo público. En enero de este año, desde la municipalidad de la Reina se comentaba que las concejalías de su municipio recibían en promedio 795 mil pesos mensuales de sueldo. Podríamos esperar con seguridad un monto menor en la mayoría de las otras comunas a nivel nacional.

Por otra parte, para marzo de 2020, los sueldos de los alcaldes “mejor pagados” están entre 6 millones y medio y los 7 millones y medio. Claro que esto contando solamente la remuneración en sueldo y no en bonos, o en horas extra, para hablar por ejemplo, de los recientes hechos polémicos ocurridos con Cathy Barriga.

Así, el alcalde de lo Barnechea encabeza la lista con $7.500.000 de pesos, seguido de Evelyn Matthei, Joaquín Lavín, Felipe Alessandri, Cathy Bariga, el alcalde de Vitacura, la alcaldesa de San Bernardo y Daniel Jadue, con $6.400.000 de sueldo, entre otros y otras.

Esto sólo refiriéndonos a las elecciones de ahora, a lo que podríamos agregar los sueldos de los puestos en el senado que ascienden a los 7 millones de pesos, y que pueden tener asignaciones mensuales aparte que superan los 20 millones de pesos.

La derecha, antes de que se dieran los resultados del plebiscito, argumentaba que había que rechazar la creación de esta Convención Constitucional porque habría que pagarle, aparte de al parlamento, a quienes formasen parte de la Convención. En ningún momento hablaron sobre bajarse los sueldos ellos mismos y eliminar las asignaciones millonarias que se gastan. Era un mero discurso de propaganda populista para detener cualquier cuestionamiento al regimen de los 30 años.

Para un sector importante de la población este argumento no es mucho más que una maniobra. Pero también es cierto que alguien podría tomar de manera muy sensata el argumento, no para rechazar la Convención, sino que para que quienes fueron electos y electas para redactar la nueva constitución, y que estos no tuvieran ningún privilegio por sobre el pueblo trabajador.

Es claro también, que hay quienes no van con la intención de trabajar por los intereses del pueblo trabajador, como la derecha, que aunque sacó menos de un tercio de puestos va a tener una tribuna, va a intentar cooptar sectores, negociar, etc. Personalidades con discursos a extrema o ultra derecha, como Teresa Marinovic, van a tener voz y pueden a su vez alentar a sectores más reaccionarios no sólo dentro del proceso institucional de la constituyente, sino que también en las calles.

Por otro lado, la intención de los partidos de los 30 años que integraban la ex concertación tampoco van con los intereses del pueblo trabajador por delante. No podríamos esperar mucho de aquellos que cuidaron y profundizaron la herencia de la dictadura todo este tiempo.

Ni la derecha ni la ex concertación van a querer entregar sus privilegios en bandeja, tendremos que arrancárselos con la movilización y la organización del pueblo trabajador. Pero ¿qué va a hacer el sector de independientes que tiene sus propios escaños? Este sector, que no es ni un partido ni una coalición, y en el cual convergen y divergen distintas posiciones políticas, fue elegido como una alternativa a los partidos tradicionales del régimen, tanto de la derecha como de la centro izquierda institucional. ¿Qué va a hacer, por ejemplo, “La Lista del Pueblo” con la remuneración de 2 millones y medio mientras dure su función?

Es claro que el problema con los “sueldos de privilegios” del aparato político del Estado no atañe sólo a las posiciones de constituyentes, sino también a las parlamentarias, al sueldo presidencial, a las alcaldías. Ponen a altos funcionarios públicos a vivir en condiciones alejadas de lo que vive la inmensa mayoría de la población.

Nos preguntamos qué haría, por ejemplo, la Lista del Pueblo. ¿Accedería a cobrar una dieta igual al sueldo de una profesora en Chile? ¿Pondría el dinero restante al servicio de las luchas obreras y populares? ¿Pondría ese restante en un fondo de lucha que pudiera dar sustento a familias trabajadoras que levanten una huelga, por ejemplo?

Son preguntas que cabe hacerse porque denotan cierta disposición a la renuncia de privilegios que debiesen ser derechos para toda la población, y porque se puede poner en pos de financiar la lucha. La lucha por la libertad de todas y todos los presos políticos, por acabar con la impunidad, incluso porque todo parlamentario gane lo mismo que una profesora, y porque es en la lucha organizada en las calles donde podemos terminar de derrotar a la derecha y al régimen heredado de la dictadura, o volverá a recomponerse de una u otra forma.






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