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Red Internacional

En los últimos días, las lluvias sorprendieron por su intensidad, al mismo tiempo que un incendio asola el sur de Chile. Cambios climáticos y desastres naturales favorecidos por el saqueo de las empresas y la segregación urbana.

Nicolás MirandaComité de Redacción

Miércoles 25 de marzo de 2015 | 17:53

Lluvias de Antofagasta al Maule, incendios en La Araucanía

Un sistema frontal provocó tormentas eléctricas entre la IV y la VII región, en el norte resultaron especialmente agresivas por lo inusual.

Al mismo tiempo, en la región de La Araucanía, en las comunas de Curacautín, Melipeuco y Lonquimay, los incendios forestales asolan la Reservas Nacionales China Muerta y Nalca Lolco y el Parque Nacional Conguillío, zona de reserva de bosque nativo de especies centenarias y milenarias como araucarias, lengas, coihues y ñirres. El terrible incendio habría sido originado por una tormenta eléctrica seca. Fueron devastadas 6.000 hectáreas, muertos ocho cóndores, destruido parte del bosque nativo que requiere generaciones enteras (cientos de años, se estima) para crecer.

Las medidas tomadas no se hicieron esperar. La dirección regional de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) Metropolitana declaró alerta temprana preventiva, la que implica reforzar las condiciones de vigilancia con un monitoreo de los posibles riesgos y vulnerabilidad asociadas a la amenaza, y la activación del Sistema de Protección Civil. Para La Araucanía, se decretó Zona de Catástrofe que permite tomar medidas administrativas y financieras para adquirir equipos logísticos. Por último, se decidió despedir al Director Regional de la CONAF de esta región, Mario Acuña.

Los efectos sociales

Una de las consecuencias de las lluvias, es que se vieron afectados con cortes de luz más de 100 mil clientes. Se registraron 47 damnificados. Se cuentan 27 albergados. Habría 11viviendas con daño mayor, 133 viviendas con daño menor. Por otra parte, en el norte, en la región de Atacama, habría dos personas desaparecidas y ocho personas que debieron subirse a los árboles cercanos a sus viviendas para evitar ser llevados por el agua. Además, los incendios del sur, además de destruir la flora y la fauna, afectan a los residentes que viven en las zonas aledañas que deben desplazarse.

Las causas

En los incendios del sur, la expansión del depredador negocio forestal tiene entre una de sus muchas consecuencias la escasez de agua. Esto se debe a la degradación del suelo que resulta de las talas rasas que se dan regularmente, a la contaminación de ríos y zonas costeras por la industria de celulosa y sus emisiones de gases invernadero que potencian el cambio climático y al incremento exponencial de consumo de agua y nutrientes por la plantación de pinos, más inflamables, para la industria en más de 2,5 millones de hectáreas. La escasez de agua genera además dificultades para la lucha contra los incendios. Los brigadistas de CONAF no sólo padecen el trabajo precario, sino que carecen de agua para apagar o contener los incendios. Genera también escasez para el consumo humano, debiendo recurrirse a camiones aljibe para abastecerse.

Así, la industria forestal aparece como la principal responsable de las causas que estructuralmente favorecen la propagación descontrolada y devastadora de los incendios. Aún así, la prensa dominante y el Estado inculpan a ocasionales responsables, como turistas o vecinos. Con especial saña criminalizan al pueblo mapuche. Así, encubren a los responsables estructurales y para rematarla, condenan al trabajo precario a los brigadistas, a los que lanzan a su tarea, sin la preparación necesaria. Un dramático resultado reciente de esto, fue la muerte en acción de siete brigadistas subcontratados por la forestal Mininco.

En la escasez hídrica general, juega otro factor adicional. Como escribimos ya en La Izquierda Diario, este factor es la privatización de hecho del agua en Dictadura, que continúa hasta el presente, y que configuró un monopolio con el 90% de los derechos no consuntivos pertenecientes a tres empresas transnacionales: Endesa, AES-Gener y Colbún.

Por último, la entrega de las ciudades al negocio inmobiliario, con la segregación consecuente, con infraestructura adecuada sólo en los barrios altos o históricos, o la reducción de áreas verdes, afecta mayormente a los pobladores, agravando las causas naturales.




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