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MARIHUANA

La marihuana y su ilegalidad. ¿Al servicio de quién está?

Mucho se ha hablado sobre la marihuana, pero ¿Qué hay detrás de su ilegalidad? ¿A quién le beneficia? ¿Qué podemos hacer con ella y las otras drogas? En esta columna se tratará de generar respuestas a estas preguntas, pero también dar una mirada desde la juventud anticapitalista para aportar al debate sobre las drogas.

Domingo 24 de enero

Según un informe de la UNODC (Oficinas de las Naciones Unidas Contra las Drogas) Chile es el tercer país a nivel mundial con mayor consumo de marihuana, solo superado por Israel y Estados Unidos, con un 15,1% de la población adulta que la consume de forma recreativa, esto lo pone por sobre países donde el consumo recreativo es legal, como en Australia (10,4%), España (9,5%). y Uruguay (9,3%).

En Chile desde el 2019 es legal el consumo medicinal de la marihuana, pero la criminalización hacia el consumo recreativo de esta no termina, pero ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de la ilegalidad de esta droga? y ¿Qué vamos a hacer con ella?

Antes de profundizar en estas preguntas es necesario explorar un poco el mundo de las drogas, que han significado para parte de la humanidad ya que sabemos que el consumo de diferentes estupefacientes es histórico, como pueblos enteros en diferentes partes del mundo las usaron para explorar ciertos aspectos recreativos, espirituales y medicinales, drogas como la ayahuasca, el san pedro, los hongos alucinógenos, la marihuana y hasta ciertas secreciones de animales, entre otras cosas, han sido utilizadas con estos fines.

Científicos, filósofos, pintores, actores, políticos, empresarios, músicos, deportistas, etc. a lo largo de la historia han consumido drogas, sobre todo la marihuana que es la droga más popular (después del alcohol), algunos casos unas más duras que otras, ya sea para la inspiración, para "desestresarse o inhibirse", ciertas figuras públicas lo exponen abiertamente, sobre todo con la marihuana que está más normalizada, a esta altura en Chile existen hasta influencer de esta última, que hablan sobre su consumo abiertamente, sus usos y beneficios, tanto medicinales como recreativos, ejemplos de esto son el canal de Youtube “en volá” o en Instagram también como Sebastián Parra (@seba_parrab) y Coneja (@conejajaja).

La ONU por ejemplo ya sacó la marihuana de la lista de drogas duras (recordar que antes ésta compartía puesto con la heroína en el ranking de drogas más duras de la ONU), esto abriendo paso a su uso medicinal y a lograr realizar mayores investigaciones en esta área, lo que beneficia bastante el avance científico en estudio de nuevas alternativas de tratamientos que no sean tan invasivos como por ejemplo en los tratamientos para el cáncer o incluso la epilepsia. Junto con esto existen cientos de estudios que hablan de los beneficios también recreativos de ciertas drogas como el cannabis, a lo cual en esta discusión Chile se negó.

Entonces pareciera ser que el consumo de drogas es hasta natural, que nuestros predecesores tenían un completo manejo de estas sustancias en sus más diversas culturas, además de que trae beneficios, pero entonces ¿Por qué existe tanta persecución al consumo de drogas como la marihuana?

El manejo político de la ilegalidad

Se ha intentado generar una imagen demonizada del consumo de ciertas drogas, en especial de la marihuana, justificando su ilegalidad y casos de represión contra grupos sociales que tienen un fin político.

Por un lado es conocida la historia (si no la conoce le haré un resumen) de como en los locos años 20 del siglo pasado hubo un “boom” económico que abrió nuevos puestos de empleos y que generó una alta migración, gran parte de ellos mexicanos, hacia Estados Unidos en la búsqueda de estabilidad, luego llega la gran crisis económica que dejó a miles de personas sin puestos de trabajo entre los que se vieron más afectados los inmigrantes, con esta crisis hubo un aumento del crimen y buscaron ligar sin bases de esto con la marihuana, ya que con esto justifican la expulsión masiva de mexicanos que habían llegado al país.

Esto bajo la base de “donde hay mexicanos hay marihuana y donde hay marihuana hay crimen”, esta lógica criminalizadora y xenófoba contra los inmigrantes mexicanos se volvería a repetir más tarde para justificar otras represiones contra otros grupos. Así también lo hizo Nixon y su guerra contra las drogas que en el 68’ lo usó para encarcelar a afroamericanos que eran parte de las protestas contra el racismo, que tuvieron un alza tras el asesinato de Martin Luther King y que se sumaron junto a los movimientos contra la guerra de Vietnam, donde se realizo toda una campaña mediática para decir que los negros consumían y vendían cocaína y que los “hippies” lo mismo pero con la marihuana, con esto lograba demonizar a estos sectores para que no recibieran apoyo y poder reprimirlos sin represalias por parte de las masas.

Esta guerra contra las drogas sigue usándose como justificación por parte del Gobierno estadounidense para llevar ciertas políticas adelante, como la intervención militar en países latinoamericanos como Venezuela, Colombia y México.

Estas han sido representaciones más del imperio en sus políticas internas, como externas sobre el manejo de las drogas, pero el resto de países más precarios se permea con esta criminalización, manteniendo la ilegalidad y poder justificar la represión contra movimientos sociales y sus dirigentes o figuras, por otro lado también ha servido como forma de control de los espacios privados y sociales de las masas.

El negocio de la ilegalidad.

Pero que hay detrás de todo esto, porque al fin y al cabo vivimos en un sistema capitalista y la burguesía necesita adaptarse para sobrevivir y mantener su acumulación, más allá de los usos políticos para la represión contra ciertos sectores, hay también un fin económico en todo esto.

Por ejemplo la ilegalidad en Estados Unidos comenzó por una lucha ante la crisis de la empresa DuPont, que era la principal multinacional de la industria química en el mundo, que tenía inversiones en madereras, industria química, plantas de celulosa, algodón y sector financiero (eran dueños de 2 bancos, de los cuales uno tenía como presidente al ministro de la tesorería de Estados Unidos) y competía directamente con la industria de cáñamo, por esto también invertían millones de dólares en la industria de la celulosa así no tener que depender de este y poder usar otros procesos para poder extraerla de otras materias primas. Ya que la producción de cáñamo ofrecía menores costos de producción y menores diversificaciones de inversiones, necesitaban ganar esta batalla, pero no se podía ilegalizar el cannabis porque atentaba contra los ideales liberales de su modelo, entonces lo que hicieron junto a otros sectores de la burguesía fue generar toda una campaña de demonización de la marihuana tanto socialmente, como médicamente, por los medios de comunicación hasta que en 1937 logran su ilegalidad.

Esto se extendió a los diferentes países y provocó una demonización total, con esto comenzaron las políticas de ilegalidad en el mundo, que terminó por generar el narcotráfico, lo cual se ha vuelto uno de los negocios más lucrativos, donde se ha visto involucrado directamente a los Estados burgueses y capitalistas. Esto al final solo genera problemáticas sociales gigantescas y que los sectores más precarizados como la clase trabajadora se ven enfrentados directamente, ante la violencia de estos grupos.

Con la crisis económica del 2008 esto se hizo más claro, cuando el director de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD) Antonio María Costa declaró en 2019 al medio “The Guardian” , que 352 mil millones de dólares que provienen del narcotráfico y el tráfico de armas que fueron "lavados" por bancos estadounidenses ese año y que fueron cruciales para "mantener el sistema financiero a flote”.

Ejemplo de la relación directa entre el Estado y el narcotráfico es el acceso a las armas de estos grupos, como son vendidas por agentes del Estado como policías y militares o también con alianzas que deja espacios abiertos para que fluya este negocio libremente.

Esa es la gran hipocresía de la burguesía y del Estado, con referencia a las drogas de como se persiguen y criminalizan a sectores por fumarse un “pito”, pero que abre cada vez más puertas hacia el narcotráfico.

La lucha de clases y el consumo.

Pero la criminalización de las drogas como la marihuana es más profunda que solo contra diferentes sectores sociales precarizados como los inmigrantes, afroamericanos o los “hippies”, si no que tiene un rol más profundo en las clases sociales, marcados entre las acomodadas y la clase trabajadora.

El rol hipócrita de la burguesía es claro en el uso del narcotráfico y las drogas, pero ¿Qué rol cumplen los sectores medios y de la clase trabajadora? Pues bien es importante remarcar cómo la pobreza, precarización, falta de acceso a una educación de calidad, falta de acceso a oportunidades, la violencia y la falta de esperanzas, son caminos que llevan a los problemas sociales como la drogadicción y el narcotráficos, tanto como forma de evasión de la realidad precaria, así como salida de la precariedad en un negocio rentable pero peligroso.

También otro punto es la calidad de la droga a la que se tiene acceso, lo cual profundiza problemáticas de salud. Seríamos hipócritas si dijéramos que los sectores más acomodados no consumen drogas, lo hacen y pueden acceder a las de mejor calidad ya sea por medio de viajar a países donde es legal y la regularización ha logrado subir la calidad o comprarla ilegalmente pero pudiendo costear mayor calidad. En el fondo el punto es que no es lo mismo fumarse un “porro” a un “fino”, pero en la realidad es más profundo que solo eso.

Chile y esta realidad

Entonces qué pasa en Chile con todo este mundo de las drogas, como mencioné en un inicio es el tercer país con mayor consumo de marihuana del mundo y su uso medicinal ya no está "penado", pero continua la criminalización.

Durante la dictadura de Pinochet se hizo la introducción de la pasta base por parte del Estado a la poblaciones, así desarticularon movimientos políticos que se oponían a la dictadura (como se hizo también en EE.UU. con el crack y el pueblo afroamericano). También durante el 2006 y 2011 con los movimientos estudiantiles, se criminalizaba a la juventud en los medios con el uso de marihuana, así demonizaron también las tomas de colegios y universidades, generando una campaña de cómo dentro de estas se usaban solo para el desenfreno de las y los jóvenes, así perdieran apoyo popular. Hoy también hemos visto cómo se usó la marihuana para justificar los ataques hacia las comunidades mapuches, como lo fue hace unas semanas durante el juicio de los asesinos de Camilo Catrillanca, el allanamiento criminal por parte de la PDI en una comunidad en el sector de Temucuicui, justificando este ataque con que había una plantación de marihuana para el narcotráfico que supuestamente se realizaba por la comunidad.

Esto es parte del uso político de las drogas para la represión y la criminalización por parte del Estado Chileno, así mismo hoy utilizan toda la campaña contra el crimen organizado para entregarle más facultades a Carabineros, tras la rebelión de octubre esto da el pie para que estas facultades otorgadas a la policía sean usadas para la investigación y criminalización contra quienes nos manifestamos contra este gobierno y estos 30 años de herencia de la dictadura.

Entonces ¿qué hacemos?

La ilegalidad de la marihuana (y otras drogas) al final no combate problemáticas como el narcotráfico y la drogadicción, si no que las profundiza, por algo grandes grupos de narcotráfico siguen funcionando, mientras que son encerradas por la Ley 20.000 muchas personas que solo realizan autocultivo para el uso personal.

Hay países donde la marihuana y otras drogas son legales, pero tampoco logran combatir hasta el final estas problemáticas, ni siquiera la calidad de las drogas, ya que dentro también de los márgenes del capitalismo las empresas han sido parte de sumarse a esta ola contra la criminalización y se suman al mercado como en EE.UU, donde grandes tabaqueras invierten en el cannabis para la venta, interviniendo químicamente haciéndola dañina para aumentar sus efectos, por otro lado las farmacéuticas también intervienen en este sentido para la cannabis medicinal.

Pero entonces ¿Qué hacemos? Ante la realidad actual es necesario avanzar hacia la legalización integral de la marihuana así poder enfrentar el narcotráfico de cannabis con el autocultivo, y darle fin a la persecución de autocultivadores y con la libertad de todos los presos por plantar, así también pudiendo avanzar en el acceso a su uso médico por parte de diferentes familias, pero no cierra al final la completa problemática que traen las drogas.

Por esto necesitamos avanzar a la legalidad total de las drogas, pero junto a esto un sistema de salud que sea gratuito y de calidad, que trabajen en conjunto con farmacéuticas, ambas bajo el control de sus trabajadores para poder generar programas de reincorporación a personas hundidas en las drogas, para que puedan enfrentar de forma sana la salida de la drogas duras como la pasta base, entre otras, pudiendo enfrentar de la mejor manera el síndrome de abstinencia, avanzar también en el acceso al uso médico de la cannabis medicinal (estudios actuales afirman que su uso puede ayudar a resistir al Covid-19) y otras drogas, bajo mayor profundización en sus estudios para también el uso en terapias psicológicas, junto con esto la eliminación de las más dañinas y nocivas.

Así avanzamos a ponerle fin al narcotráfico y a toda la criminalización sobre las drogas, pudiendo abrirnos puertas a conocer más, facilitando la investigación científica, pero esto bajo una sociedad donde todos estos avances sean al servicio de las grandes mayorías y no en uno donde solo beneficie los bolsillos de los empresarios que controlan al Estado y sus aparatos represores que mantienen el crimen organizado funcionando en una constante impunidad.






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