Sociedad

REPRESIÓN POLICIAL

La historia de la estudiante que quedó en coma por represión policial

El mismo día que se conmemoraba los Derechos Humanos, carabineros dispararon a quemarropa a Geraldine de 15 años, joven luchadora que estuvo a punto de perder la vida por culpa de la política criminal del gobierno de Piñera y el intendente Guevara.

Sábado 28 de diciembre de 2019

Como miles de jóvenes, Geraldine participó de la rebelión desde la calle hasta el día en que carabineros le disparó a quemarropa una lacrimógena que impactó en su rostro, dejándola en coma y con riesgo vital. Hoy se encuentra fuera de riesgo vital, luchando por su recuperación y por recobrar la movilidad en sus extremidades.

La historia de vida de Geraldine: historia de la desigualdad que en Chile se repite

Geraldine es estudiante de segundo medio del Liceo Consolidada Dávila de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, el mismo colegio donde se grabó la famosa serie “El reemplazante”, un establecimiento municipal técnico al que asisten estudiantes considerados con "alta vulneración social".

La historia de la joven, es la misma que miles de otros jóvenes: con condiciones de vida y una educación “marginal” que necesita de más financiamiento estatal pero que no es solventada, con bajo promedio en la prueba Simce, pero cuya realidad empuja a la misma juventud a luchar por sus derechos, tal como Geraldine.

Vive en una habitación junto a su padre, quien trabaja como obrero con un sueldo como el de otros miles de trabajadores en Chile; que no alcanza a cubrir la canasta básica y además con nula estabilidad laboral. Esta historia familiar se repite entre los manifestantes que han salido a luchar y exigir cambios estructurales: salud, educación, pensiones, trabajo, vivienda y vida digna, cuestión que el gobierno no está dispuesto a ceder y por esto invierte en más tecnología para represión y en campañas publicitarias de $202 millones para intentar descomprimir el descontento.

Sin lucha no hay historia

Geral, como le dicen sus amistades, participó de las evasiones masivas en el metro que fueron el puntapié inicial del estallido social. Junto a miles de otros jóvenes, se manifestó en plaza dignidad hasta que el mismo día de los Derechos Humanos, carabineros disparó a quemarropa una lacrimógena que impactó en su rostro. La represión policial, ampliamente cuestionada en todo el mundo, no cesó aún con las denuncias de violación a los DDHH realizadas por organismos internacionales y tampoco con la supuesta limitación del uso de perdigones que han dejado a más de 350 personas con lesiones oculares.

En una entrevista para Ciper Chile, habló Yesenia, una de sus amigas, y señaló que “Cuando comenzaron las protestas me decía: “¿Estás clara por qué vas a ir? Esto no es para andar hueviando. Yo voy porque la educación es un derecho, por una pensión digna para mi papá, por esas cosas”

La joven tiene claro cuál era el problema que empuja a protestar. Lo vive en carne propia ella, su familia, sus compañeros de colegio y sus vecinos. Conoce la realidad de los estudiantes que no pueden acceder a la educación superior. Conoce la realidad de millones de trabajadores que no les alcanza la plata. Palpa la desigualdad en su población llena de cemento, en que sólo les alcance para rentar una habitación compartida con su padre, en cómo sus amigos deben trabajar desde que están en el colegio.

Su padre valora la lucha que está llevando a cabo su hija y los miles de estudiantes que han liderado la rebelión. "Entiendo a los chiquillos, entiendo a los estudiantes", dice Héctor Alvarado, Padre de Geraldine.






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