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Red Internacional

POLITICA.La crisis de Revolución Democrática y su adaptación al régimen de los 30 años

Revolución Democrática, dirigida por Catalina Pérez, se encuentra atravesando una crisis abierta desde la revuelta y que hoy se profundiza ante el fracaso electoral de las primarias a la gobernación metropolitana y la salida de dos de sus diputados, Pablo Vidal y Natalia Castillo.

Karla Peralta DíazEx Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Domingo 6 de diciembre de 2020 | 02:06

“No es momento de izquierdización ni de trincheras” fue una de las frases que Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática y diputada por Antofagasta, señaló en una entrevista a La Tercera de cara al proceso electoral en curso, en medio de una crisis abierta desde la revuelta y ante el fracaso electoral de las primarias a la gobernación metropolitana y la salida de dos de sus diputados Pablo Vidal y Natalia Castillo, lo que ha profundizado la crisis en el partido y el bloque (que ahora se suma la salida del Partido Liberal).

El conglomerado, que históricamente se ha ubicado más a la derecha al interior del Frente Amplio, ha venido tambaleando ante el nuevo escenario político, pero no es meramente ante el debate de las alianzas de cara a las elecciones, sino que, viene desde octubre pasado cuando Chile despertó y salió a cuestionar la herencia de la dictadura y la política a favor de las y los empresarios que llevan adelante los partidos del régimen. Sin ir más lejos, fue la misma Catalina Pérez, quien se sentó en la mesa con todos quienes estuvieron dispuestos a salvar al gobierno de Piñera tras el paro nacional más grande desde la dictadura realizado el 12N, firmando el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución que entregó un proceso constituyente tramposo y a la medida del gobierno de Piñera. También el partido de Pérez fue ampliamente cuestionado por votar a favor de leyes profundamente criminalizadoras hacia la protesta como la ley anti saqueos que estaba dirigida a perseguir a todos quienes “alteren la paz pública a través de la violencia”, entregando más herramientas al gobierno criminal de Piñera para reprimir manifestantes e incluso encarcelarlos como es el caso de los cientos de presos políticos que hoy se encuentran privados de libertad desde la revuelta.

Si no es tiempo de oponerse por izquierda al gobierno ¿Cuál es el camino que propone RD?

En la misma entrevista a La Tercera, Catalina Pérez, señala que la tesis de RD para enfrentar el momento político actual se trata de “la construcción de mayorías para generar las transformaciones y conseguir los 2/3 de la convención constitucional. La autocrítica política que uno debe hacer es la incapacidad que tuvo RD de conducir a la oposición hacia esta tercera vía”. Dejando claro además, que su intención es forjar una lista unitaria de oposición. y afirma que “un bloque histórico de transformación es con las organizaciones sociales, los partidos y ahí es con el PS y el PC”.

Esto demuestra no sólo una alianza coyuntural hacia el momento político actual, supuestamente motivada por la intención de hacer peso a la derecha en la Convención Constituyente que se avecina, sino que, deja de manifiesto que quienes emergieron a la luz política prometiendo ser “lo nuevo” de la política en Chile y por fuera de los partidos que han sostenido el régimen de los 30 años heredados de la dictadura, hoy buscan ser parte de lo mismo, creando alianzas electorales que comparten un trasfondo estratégico común, que es reformar a la medida de lo posible un régimen podrido y cuestionado por millones.

Si bien Pérez, afirma que su centro esta en el “vínculo con la sociedad civil organizada”, lo cierto es que su accionar dista mucho del sentir de quienes estuvieron en las calles desde octubre, ya que, su firma para el acuerdo que salvó la vida de Piñera lo que selló fue la impunidad ante las violaciones de derechos humanos y consolidó las restricciones para la participación de las y los independientes en el proceso de la nueva constitución, asegurándose de que las decisiones las tomen los mismos de siempre. Hoy no podemos permitir el veto a quienes fueron parte del Chile que despertó.

Creer que con alianzas electorales y mayorías constituyentes vamos a poder derribar las herencias de la dictadura que hicieron arder al país desde octubre del año pasado es totalmente ilusorio. Quienes plantean la convención constituyente como la salida a la crisis y las demandas que tiene el pueblo trabajador esconden debajo de la alfombra todas las trampas que tiene este proceso que pretende hacernos creer que cambiará todo, para no cambiar nada profundamente. Desde ahí que la perspectiva debería ser la confianza en la fuerza de la clase trabajadora, junto a la juventud, las mujeres, los pobladores y el pueblo mapuche, siguiendo el ejemplo del día 12 de noviembre del 2019, cuando el país paralizó con la participación de sectores estratégicos como los portuarios haciendo que desde la UDI hasta sectores como el Frente Amplio se sentaran en la misma mesa para salvar al régimen.

En medio de un proceso constituyente tramposo y que veta la participación popular, donde la represión y la impunidad se siguen perpetuando no podemos estar a medias tintas, es necesaria una oposición fuerte a este gobierno criminal, que tenga su centro en la fuerza que podemos desplegar en las calles y no en los acuerdos electorales para seguir siendo parte e “incidiendo” en el régimen de los 30 años, por esto, quienes se reivindican de izquierda o al servicio de las mayorías, incluso RD que dice arrepentirse de las leyes criminalizadoras que votaron durante la revuelta, deben convocar a la jornada de movilización nacional de este 10 de noviembre para terminar con la impunidad y por la libertad de las y los presos políticos de la revuelta impulsando un gran paro nacional.




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