Política Chile

DEBATE

JoseCarlo vs Enrique Paris: denuncia contra la violencia del Estado hacia las disidencias y la mujer

Las palabras del escritor y trabajador sexual JoseCarlos, sobre su relación con Enrique Paris, a un día de asumido en el cargo de ministro dejo el griterío dentro del gobierno, pero también en aquellos sectores que se confunden a la hora de posicionarse contra la moral conservadora de quienes nos gobiernan

Joaquín Romero

Santiago de Chile

Martes 16 de junio

Imagen: Éxtasis de la Beata Ludovica Albertoni, por Gian Lorenzo Bernini(1598-1680), Iglesia de San Francesco a Ripa, barrio del Trastévere, Roma, Italia, 1671—1674

El festival público en el que se adora la hipocresía gubernamental podría hacernos pasar por una banalidad, cualquier polémica pública destinada a "enlodar injustificadamente" los esfuerzos del oficialismo y la oposición por enfrentar de manera responsable la crisis sanitaria y económica que atraviesa actualmente el país.

En este reality show trasmitido por todas las plataformas de televisión abierta y canales digitales, en el cual tanto el gobierno, los empresarios, sus programas televisivos, sus rostros del espectáculo, devenidos en comentaristas políticos ante la crisis de la industria de la farándula en un país poco interesado en las vidas de las modelos cuando no alcanza para pagar el transporte público, no escatiman elocuentes palabras capaces de emocionar a cualquier alma incauta (Frente Amplio incluido) de como la república emerge restaurada tras meses de guerrillas estériles y odiosidades infundadas.

Esto podría hacer olvidar a los telespectadores que hace solo unos días se descubría que el titular anterior de salud manipuló flagrantemente las cifras de la pandemia y que sus polémicas cuñas no eran parte de un juego sino que eran el reflejo del manejo desastroso de una crisis sanitaria que en aras de defender la economía le ha costado la vida a miles de personas, principalmente de los estratos más pobres del país.

Sin embargo, una polémica pública suscitada entre un activista de la disidencia sexual y el flamante nuevo ministro de salud, presentada por todos los sectores como una banalidad sin relevancia o como una injuria descarnada de una izquierda obstinada en hacer fracasar este gobierno, nos ilustra claramente en qué país vivimos aún.

Jose Carlo el amante

En una entrevista concedida por la plataforma de Instagram, el activista Jose Carlo relata su experiencia como amante del actual ministro Enrique Paris. En los 20 minutos que dura la conversación en ningún momento se denuncia alguna conducta que constituya expresamente un "delito", cualquier persona que escuche la entrevista se dará cuenta que el objetivo no es realizar una denuncia de esas características sino que denunciar la doble moral de la derecha que públicamente condena y rechaza a la diversidad sexual, obstaculizando y negando su acceso a los más mínimos derechos democráticos de reconocimiento como seres humanos plenos, pero que en privado, lejos de la mirada inquisitorial del cura de la parroquia ---que de seguro debe estar ocupado atendiendo sus propios asuntos--- da rienda suelta a sus pasiones.

El contenido de la entrevista puede incluso despersonalizarse de la figura del actual ministro. Es la representación cruda y sin tapujos de un personaje conocido por quienes nos reconocemos parte de la comunidad LGBTIQ+ condenados a vivir en los subterfugios del laberinto del deseo al cual este sistema opresor nos relega. Es la imagen del hombre "heterosexual" casado, con una doble vida en la cual nunca puede alcanzar la felicidad dadas las construcciones morales de la sociedad que lo rodea y que solo desarrolla relaciones desiguales e insanas dada su incapacidad de empatizar con quien considera un "desviado".

Las declaraciones de José Carlo podrían perfectamente haber quedado como una declamación artística más de esta Belle Epoque Millenial de no ser porque el contenido fue considerado lo suficientemente jugoso por algunos medios de comunicación para lanzar preguntas venenosas al actual ministro como parte del ejercicio servil de los medios oficiales de comunicación de banalizar todas las cosas.

Podríamos concederle a los eternos paladines de "colocar la otra mejilla" y de "amar al prójimo " que al momento de escuchar el relato es difícil no sentir algo de lástima por el actual ministro que es retratado por José Carlo precisamente como la antípoda de los valores masculinos promovidos por su gobierno: como un impotente sexual entregado a sus bajos instintos para mendigar un poco de felicidad en la vida miserable , que ni todo el dinero del mundo ni el reconocimiento académico ni político le podrá jamás otorgar. Sin lugar a dudas que en Palacio no deben haber faltado las bromas mordaces y las señales de furia presidencial de que se abriese un nuevo escándalo a menos de 24 horas de haber cambiado de ministro.

Sin embargo, la respuesta de Enrique Paris que anuncia una querella por injurias y calumnias contra el activista José Carlo termina por esfumar cualquier empatía posible por el actual ministro y nos pone en alerta respecto a las pretensiones del gobierno de censurar las críticas, no solo en este caso, sino en cualquiera que se atreva a cuestionar el plan estratégico que hoy busca implementar la derecha.

Jose Carlo y la performance

Inmediatamente los "bots" de la derecha salieron a inundar las redes sociales, en su habitual tarea de confundir y crear opinión pública, arguyendo que las acusaciones de "pedofilia" ( ¿en qué momento se escaló a esto?) eran parte de un plan de la izquierda por desestabilizar el gobierno, incluso colgando un vídeo descontextualizado que contenía unas declaraciones de Jose Carlo, conocido además por ejercer la prostitución como arma política y de realizar actos artísticos disruptivos en los cuales promociona sus posiciones respecto a la disidencia sexual, ofreciendo "descuentos" a menores de edad interesados en sus servicios.

Esto basto para que la Defensoría de la Niñez, órgano del estado legitimado tras el "estallido social" declarase que procedería a oficiar al Ministerio Público para investigar una presunta promoción a la prostitución infantil poniendo en marcha también el aparato jurisdiccional y policial contra el activista de la disidencia sexual.

Estas declaraciones han sido suficientes, incluso, para que incluso sectores de la izquierda busquen guardar distancia de la polémica suscitada ¿acaso sería posible negar la acción de un organismo estatal que tan positiva acción tuvo resguardando a los niños vulnerados por la policía durante la revuelta? Pareciera ser más fácil sumarse a las acusaciones que etiquetan la acción como una calumnia barata contra el gobierno de parte de un "defensor de la pedofilia".

En este punto del debate pareciera ser que nadie se toma el esfuerzo de hacer un análisis al menos mínimamente riguroso buscando siquiera una posición de principios. Imposible es pedir esto del estado, el gobierno, de los medios de comunicación adeptos al modelo imperante y llenos de columnistas que a diario insisten en que legislar sobre temas como el matrimonio igualitario solo llevan a la decadencia nacional que obviamente llevarán a Chile a ser como Venezuela , Cuba y Corea del Norte (argumento a lo menos curioso considerando que solo cuba tiene una legislación al respecto). Pero me parece del todo necesario exigirlo al conjunto de la izquierda en especial a aquella que al menos tiene pretensiones revolucionarias.

Surgen entonces algunas preguntas : ¿Qué oficio presentó la Defensoría de la Niñez contra la actual ministra de la mujer Mónica Zalaquet quien públicamente aún promueve y defiende el hecho de obligar a niñas de 10 y 12 años a parir de manera forzosa luego de ser abusadas sexualmente en un acto calificado incluso por la ONU como tortura? ¿Qué oficio presentó la Defensoría de la Niñez contra la anterior ministra Macarena Santelices cuando esta publicó un vídeo publicitario que buscaba convencer a las niñas de normalizar la violencia machista?

Nuestros amigos progresistas olvidan que si el Estado es incapaz de ser neutral a los intereses de la clase que lo dirige en el todo, también es incapaz de serlo por partes, por mucho que se contenten con administrar pequeñas esferas de influencia donde pueden satisfacer sus victorias "morales progresistas"

¿Olvidan nuestros amigos progresistas, demócratas y defensores de la niñez que la acusación de pedofilia y perversión de menores, hacia la diversidad sexual ha sido la herramienta más eficaz de la derecha para criminalizar y perseguir a la comunidad LGBTIQ+?

Hace no pocos días el Tribunal Constitucional emitió una sentencia por la cual se negaba el reconocimiento al matrimonio igualitario "por socavar el orden natural de las cosas y abrir la puerta a matrimonios con menores" ligando la pedofilia con la diversidad sexual de una manera carente absolutamente de toda lógica jurídica pero profundamente esclarecedora respecto al "orden natural" que este estado desea seguir manteniendo con la diversidad sexual: su represión.

La violencia machista se ha desatado como una segunda epidemia, solo que esta no parece tener una vacuna milagrosa que acabe con ella, disparando los números de víctimas. Los empresarios según todas las cifras han castigado con especial crudeza a las mujeres , siendo las más perjudicadas por la cesantía y la perdida de salario. Sin embargo, esta violencia real , palpable e indiscutible que se vive de manera cotidiana solo ha servido para que el Estado y sus políticos realicen el habitual circo parlamentario sin ninguna solución real a este problema.

Los historiadores del futuro cuando deban definir el concepto de "democracia burguesa" podrán hacerlo recurriendo a la siguiente imagen: ante cada problema de la realidad, la solución es siempre una comisión parlamentaria que investigue, reúna datos, medite y analice con detención, mientras el tiempo va pasando hasta que el tema cae en la irrelevancia o es sustituido por otro que otorgue mayor raiting de audiencia eludiendo así resolver cualquier problema de fondo que aquejase a las grandes mayorías, pero que concurren de manera expedita y sin mucha cháchara a legislar de manera "exprés" cualquier legislación que otorgue beneficios a los grandes empresarios.

Ninguna declaración grandilocuente ni la actuación de instititución estatal alguna han logrado terminar con el negocio de la prostitución infantil, que no es algo aislado sino que tiene claramente el aspecto de ser una industria trasnacional que factura millonarias ganancias que constituyen un espacio de acumulación para una burguesía que carece de "doble moral" para los negocios dado que solo los guía el interés de la ganancia, esta institucionalidad esta al servicio de dicha ganancia de la misma manera en este sistema que mantiene y perpetua la violencia y opresión de la mujer.

Jose Carlo y la resistencia

Ahora, sin embargo, es necesario referirnos a la obra artística de Jose Carlo, la que ha sido puesta en entre dicho por la institucionalidad y por la opinión pública.

La disidencia sexual comenzó a obtener visibilidad tras el brutal asesinato de Daniel Zamudio, que desnudó las oprobiosas condiciones de opresión y vulneración que día a día vivimos los miembros de la comunidad LGBTIQ+. Ser constantemente golpeados por carabineros e insultados por transeúntes solo por ir de la mano con alguien de nuestro mismo sexo, expulsados violentamente del espacio público, la persecución en los colegios contra las parejas del mismo sexo, las terapias de tortura psicológica masiva a la que hemos sido sometidos, el hostigamiento de parte de las autoridades de todo tipo por nuestra conducta "desviada" o las acusaciones de promover la pedofilia contra todo profesor/a que intentase impartir una educación sexual más allá de la heteronorma todas estas vivencias que muestran un mundo de constantes vejaciones incluso buscando condenarnos a un distanciamiento social obligatorio, salieron a la luz el día en que se conoció el asesinato de Zamudio.

Con las movilizaciones estudiantiles del año 2011 aún recientes, que comenzaban a cambiar el panorama político resquebrajando la opresiva moral conservadora sostenida por la transición y por la izquierda parlamentaria oficial, que no escatimaba en alabanzas a los curas por su supuesta defensa a los derechos humanos en dictadura, permitiendoles perseguir a los "desviados sexuales" desde sus púlpitos y promover toda clase de crímenes de odio. Fue precisamente esta relación de fuerzas la que llevó al gobierno de Piñera, en ese entonces, a aceptar una legislación de protección mínima contra la discriminación y años más tarde se firmase la ley de acuerdo de unión civil, derechos aún insuficientes y que en lo fundamental no han cambiado el panorama de vida de la comunidad LGBTIQ+.

En este contexto es que comenzaron a surgir una serie de colectivos con diferentes apuestas políticas de la diversidad sexual que de conjunto repolitizaron un desvivido panorama de la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ capturada por organizaciones burocráticas y poco originales convertidas en sirvientes rastreros de las negociaciones parlamentarias aplaudiendo todas las migajas que caían de la mesa de los patrones como una conquista. Jose Carlo es parte de dicho proceso y su posición política se explica desde ese contexto.

Su estrategia de apostar por la prostitución como arma política ha sido constantemente debatida desde la izquierda pero también por diversas corrientes del feminismo, la polémica en este aspecto no es nueva. Influenciado por las tendencias del "porno-terrorismo" de Leonor Silvestri así como una vinculación a la apuesta estética de Pamela Jiles, esta estrategia busca generar conmoción pública mediante actos performaticos de carácter artístico de alto impacto que generen sensaciones contradictorias precisamente para desnudar así las estructuras que la heteronorma ha implantado en nuestras consciencias y cuerpos.

Es en este contexto que sus declaraciones se entienden no como una incitación a la prostitución infantil sino como una apuesta por desnudar una realidad de represión vivida por miles de adolescentes a los que incluso se les castiga cualquier tipo de inclinación erótica "desviada", cuyos cuerpos y deseos son constantemente disciplinados , siendo un llamado a encontrar en el, el prostituto de la resistencia, una imagen erótica de consuelo y de liberación . Una apuesta así puede ser considerada narcisista pero no perversa, quienes lo acusan de ello no solo caen en la reducción del debate servil a la derecha sino que son de una u otra forma paladines de la doble moral conservadora.

Ahora bien, desde una perspectiva revolucionaria, la apuesta de resistencia de José Carlo posee claros límites para constituirse en una verdadera alternativa de superación al sistema y así lograr el objetivo de emancipar a la población oprimida de las cadenas de esta sociedad conservadora.

El principal limite de la estrategia política de Jose Carlo es que la resistencia se convierte, en su obra, en un significante vacío, donde la sublimación del acto sexual y la obtención de placer se considera como el fin último; ante la imposibilidad de relaciones afectivas equitativas el deseo solo se vive de manera individual frente a un otro que es siempre ajeno y que representa la dominación que este sistema nos impone. Este punto genera una cierta banalidad de la creación artística cuyo objetivo es siempre llamar la atención sobre algún hecho que devela las estrucutras de la moral conservadora, pero que más allá de la polémica fugaz no ofrece mayor alternativa de una libertad real a la mayoría de la comunidad LGBTIQ+.

El acto performático se queda en la resistencia, resistir las múltiples dimensiones que componen la actual sociedad conservadora , una suma de resistencias que son una negación a lo que existe, pero solo es una foto, una imagen estática cuyo resultado es un nihilismo que implica una conformación a vivir siempre resistiendo y nunca vencer .

Frente a este fundamento nihilista de su obra considero que es necesario criticarlo abiertamente, dado que la resistencia también puede terminar por convertirse en una herramienta servil al poder cuando ésta es sostenida por la visión de que solo estamos condenados a resistir y de que los oprimidos no pueden tomar jamás el destino en sus manos para dejar de resisitir y poder vencer por primera vez en esta história.

Pero de esta crítica mordaz a la creación nihilista de José Carlo, la que considero un deber trasparentar en aras de invitar a toda la izquierda a debatir sobre que manera superar el Capitalismo y las opresiones que lo sostienen, en ningún caso puede justificar ningún tipo de represión de parte de este Estado que sostiene y ampara diariamente la violencia contra las mujeres y la disidencia sexual.

Por muchas opiniones que genere la obra artística y política (no por cancelar una obra que parezca repulsiva, significa que con eso desaparece aquello que la origina) de JoseCarlo, la denuncia de Enrique Paris y la Defensoría de la Niñez son claros actos de censura y persecución política de parte de un gobierno que aún mantiene 2000 presos políticos desde la revuelta, que actualmente censura a la prensa independiente y que busca todos los mecanismos para que los costos de la actual crisis sanitaria y económica sean pagados por la clase trabajadora, y que nuestra principal tarea es, hurgando en las marañas ideológicas con que se busca confundir a la opinión pública, denunciar cada acto de autoridad, cada actuación política, toda la doble moral conservadora, cada posición que busque horadar cualquier espacio de libertad, por pequeño que sea, y usar esa denuncia para mostrar que de conjunto no hay libertad posible mientras los capitalistas continúen en el poder.






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