Política Chile

PLAN DE EMERGENCIA

Irracionalidad empresarial en la región minera del cobre: la situación crítica de Calama y Antofagasta en pandemia

Durante esta última semana, la situación de la crisis sanitaria en la comuna de Calama se ha tornado más crítica. Así también lo catalogó el Intendente Regional respecto al aumento de los contagios, pero a la vez responsabilizando a la población de esto y el “autocuidado”. Con ello, buscan dejar por fuera el rol que han jugado las grandes mineras, industrias y centros logísticos en la región minera, las que no han parado un solo minuto desde que comenzó la pandemia, siendo lugares de alta concentración trabajadora. Para enfrentar la crisis sanitaria y no ver afectadas nuestras condiciones de salud y trabajo, es necesario un real plan de emergencia.

Viernes 4 de junio

Estos últimos días, la comuna de Calama ha ido igualando, incluso superando el nivel de contagios, a la comuna de Antofagasta. De lunes a jueves la comuna de Calama llegó a los 251 contagios, mientras que Antofagasta a 261. Pero, si tomamos la densidad poblacional de cada comuna, la situación de Calama es crítica en torno a los casos diarios.

La situación ha llegado a tal punto que el intendente regional, el RN, Rodrigo Saavedra, declaró al medio Diario En La Línea que “si bien la cantidad de casos nuevos en Calama es muy similar a Antofagasta, su población es menor que la de Antofagasta. Creo que la situación es crítica, porque no hemos logrado tener la capacidad de cuidar la regla de oro, que es el autocuidado”.

Además, las camas críticas están casi en el 100% de ocupación diariamente, y a nivel regional desde el lunes hasta ayer, habían pasado del 88% al 92% de ocupación las camas UCI. Por otro lado, los casos totales activos se mantienen diariamente sobre las 1.100 personas en la II región.

Por su parte, el Dr. Sergio Curilef Huichalaf, director del Departamento de Física de la Universidad Católica del Norte (UCN), ante la situación regional expresó que “La curva de casos totales sigue creciendo y no se ve con claridad dónde o cuándo pueda saturar, porque es muy sensible a los movimientos de la población y a las decisiones de la autoridad. Yo esperaría que los efectos de las vacunas se vean reflejados principalmente en una baja sustancial en el número de casos críticos y fallecidos por COVID”, agregando además que la curva de los contagios “no va a depender de las vacunas, sino de cuán móvil esté la población”.

¿El nivel de contagios se mantiene por la responsabilidad individual?

Varias autoridades en el transcurso de la crisis sanitaria, al igual que el intendente Saavedra, buscan responsabilizar a la población de los contagios y el “autocuidado” principalmente. Pero, nada dicen de que en la segunda región se encuentran y nunca dejaron de funcionar los grandes centros productivos, que tienen una alta dotación de trabajadoras y trabajadores, lo que es caldo de cultivo como foco de contagios.

Es más, durante la primera ola diferentes firmas transnacionales de la minería privada desde el Consejo Minero, y el propio Gobierno, defendieron a cabalidad que la minería y la industria ligada a ésta son esenciales, todo para mantener la producción a costa de la salud de las familias trabajadores, poniendo el hambre de ganancias por sobre nuestras vidas.

Esto se vio reflejado en que durante la primera ola de la pandemia la cifra de contagios ligados a la minería superaron los 5 mil casos de trabajadoras y trabajadores, y hasta ahora no parece casual que el propio Consejo Minero haya dejado de publicar información respecto a los niveles de contagios o que los informes diarios de COVID-19 se hayan quedado dentro de las muros de cada compañía minera.

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Por un Plan de Emergencia basado en los impuestos a las grandes fortunas y grandes mineras para enfrentar la crisis sanitaria

Durante el desarrollo de la crisis sanitaria, hemos sido las y los trabajadores y el pueblo quienes hemos pagado las consecuencias de la fracasada estrategia de Piñera para enfrentar la situación. Hasta ahora entre trabajadores suspendidos y despedidos la cifra sigue manteniéndose al borde de las 2 millones de personas, mientras que la tasa de informalidad, es decir, los trabajos más precarios y muchos sin contrato, afecta a 2.123.560 personas.

A lo anterior se suma los niveles brutales de agobio que están viviendo las y los trabajadores de la salud, muchos sobrecargados con turnos, falta de personal y contratos precarios como a honorarios o bajo la modalidad del subcontrato.

Mientras esto pasa, en la región minera servicios que no son esenciales para enfrentar el coronavirus, como la minería, los puertos, ferrocarriles y demás industrias ligadas al rubro, siguen funcionando, poniendo en riesgo la salud de las y los trabajadores y su familias. Y es que mientras los grandes empresarios como Luksic celebran el haber doblado su fortuna, Minera Escondida de la imperialista BHP aumentó en 115% sus ganancias y CODELCO que actúa como minera privada también aumentó la producción a pesar de la pandemia; las y los trabajadores son arrojados a poner en riesgo sus vidas y salud a costa de mayor precarización y flexibilidad del trabajo, parte de esto es que la diferentes grandes mineras celebran haber mantenido o aumentado la producción a pesar de la reducción en la dotación por la pandemia.

Y con el precio del aumento del cobre, que supera sus valores históricos manteniéndose por sobre los US$4,5 la libra, es probable que la dinámica de estos sectores productivos no pare.

En ese sentido, es fundamental que las y los trabajadores exijan a los grandes sindicatos de la minería y la CUT, impulsar asambleas desde las bases para discutir un plan de acción con movilización para frenar la avaricia empresarial a costa de nuestras vidas. Donde las y los trabajadores discutan cómo conquistar un verdadero Plan de Emergencia para enfrentar la crisis sanitaria y social; primero, garantizando a través de Comisiones de Higiene y Seguridad bajo control obrero junto a profesionales decidir cómo y en qué condiciones paralizar o continuar la producción en los servicios no esenciales; además de garantizar licencias pagas para todos los trabajadores y no permitir ningún despido.

Desde aquí es que la batalla para enfrentar la crisis no puede quedarse sólo en las faenas. Los empresarios transnacionales o nacionales privados se han llenado los bolsillos a costa de nuestro trabajo y ponen en riesgo a la población. Por lo mismo, es necesario luchar porque este Plan de Emergencia, basado en el impuesto extraordinario de 20% a las grandes fortunas y grandes mineras, garantice una renta universal sin filtros ni requisitos de $550 mil; aumentar la dotación de trabajadores y trabajadoras de la salud, así también los insumos necesarios para enfrentar la crisis y no voladeros de luces como las de la Confederación de Producción y Comercio que “donó” 515 ventiladores mecánicos, de los cuales están operativos sólo 32; derogar la Ley de Protección al Empleo y conquistar la prohibición de los despidos por ley; y para combatir la cesantía repartir las horas de trabajo entre ocupados y cesantes, reduciendo la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana, entre otras medidas urgentes.

Pero para conquistar este plan, es necesario que las y los trabajadores confíen en sus propias fuerzas, y no en la tiradera de pelota que tiene Piñera junto a la oposición en torno a más o menos migajas del proyecto de mínimos comunes. Es necesario, organizar y coordinar la movilización de las y los trabajadores para enfrentar esta crisis y que la paguen los capitalistas.

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