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Inundación en Sala de Urgencias del Hospital de Arica, un sistema de salud pública que se cae a pedazos

Hace unas semanas, fuimos testigos de un hecho en el Hospital Regional de Arica, donde por el colapso del sistema de cañerías, se inundó la sala de urgencias, suspendiendo el servicio de atención a las y los usuarios, todo esto en medio de un contexto de profundo agobio laboral y condiciones precarias, en medio de la pandemia. Que hasta el día de hoy, se mantiene con flujo de atenciones parciales

Jueves 13 de mayo | 17:58

Un hecho que es parte de la cara del abandono a la salud pública, que en la región se expresa de forma profunda y de diversas maneras. Donde las familias ariqueñas optan por ir a atenderse a la ciudad más cercana que es en Tacna Perú, para así conseguir una atención de especialistas, entre otros exámenes y tratamientos que sean accesibles económicamente para la comunidad y así de alguna manera abaratar costos, pero en medio de la pandemia, esto se hace imposible con el cierre de las fronteras. Una constante deficiencia en infraestructura y falta de esta, demuestra la incapacidad para atender la cantidad de gente que vive en la ciudad. En otras palabras, se ve más clara la necesidad de otro hospital.

Por otra parte, la histórica falta de elementos de protección personal para las y los trabajadores, que se profundizó con la pandemia, donde hace un año atrás, a meses de comenzada la crisis sanitaria, las y los trabajadores del Hospital Regional de Arica se manifestaron por la falta de insumos para trabajar en la primera línea contra el covid-19. Exponiendo de esta manera sus vidas, las de sus familias y la de las y los usuarios que acudían a estos centros de salud.

La profunda precarización de las condiciones del sistema de salud pública no da más. La pandemia ha demostrado que en el área de salud, ningún gobierno ni partido político se ha hecho cargo de la precariedad del sistema de salud pública, ya sea en infraestructura, insumos básicos y especialistas.

Demostrando el poco interés por mejorar las condiciones sanitarias de nuestra ciudad y de todo Chile. Esto solo ha sido un hecho que vino a evidenciar aún más que no contamos con las condiciones necesarias para enfrentar una crisis de tal envergadura, como la que vivimos hoy en día.

El agobio laboral de las y los trabajadores de la salud, quienes están al borde del colapso viendo deteriorada su salud mental al no poder descansar, por la falta de contratación, buscando flexibilizar aún más la vida de la primera línea que enfrenta la pandemia, y eso para mantener sus ganancias.

Cada medida dictada por el gobierno desde el comienzo de la pandemia no ha hecho más que ahondar las condiciones precarias en los centros de salud, en beneficio directo a las ganancias del sistema privado en salud. Es evidente que al gobierno, no le interesa en lo más mínimo la vida de las y los trabajadores, junto a sus familias.

¿Qué hay detrás de esto?

Situaciones como el colapso del sistema de cañerías, no es solo una falla, sino tienen que ver con el descuido y deterioro del sistema de la salud pública, expresándose en la infraestructura, que ya es escasa. Edificios en precarias condiciones, que exponen constantemente a trabajadores y usuarios. Complicando profundamente la calidad en la atención, siendo las familias trabajadoras las perjudicadas, ya que son las que principalmente hacen uso del sistema de salud público.

El desmantelamiento que viene sufriendo el sistema de salud público es de hace más de 30 años, desde la dictadura con la derecha y también los partidos tradicionales de la ex-concertación, todos ellos son los responsables de profundizar el negocio en la salud pública, bajo la constante fuga de los recursos estatales al sector privado en salud, esto a consecuencia de que la capacidad de los recintos públicos de salud no dan a basto, y termina empujando a las y los trabajadores a hacer uso de este sistema privado, a altos precios, que terminan por restringir aún más el acceso a una salud de calidad.

Esto se ha expresado, durante la pandemia, en los valores desiguales en las camas UCI, por ejemplo, una cama UCI, pagada por Fonasa, en un hospital público es de $159.760 promedio. Mientras que en una clínica privada, el valor es casi el doble, pagando hasta 211.672 pesos diarios por los primeros 30 días, llegando a pagar a fin de mes 6.352.864 pesos al mes.

En Arica, la precariedad en el sistema de salud pública, es evidente e histórica. En términos de presupuesto, según el último informe del Proyecto de Ley de Presupuestos del 2021, desde el Ministerio de Salud y el Servicio de Salud de Arica, la ciudad cuenta con un presupuesto es de $95.354.824, siendo totalmente insuficiente, sobre todo en pandemia, siendo todo esto dividido para la Atención Primaria en Salud (APS) o lo que se conocen como CESFAM y lo que compete al Hospital Regional Juan Noé.

Problemas como los que vimos con la inundación de la Sala de Urgencias del Hospital Regional de Arica, son accidentes o fallas, que pueden pasar en medio del uso de las infraestructuras y recursos del sistema de la salud pública, pero también es sabido que son completamente evitables y que esto se pudo haber prevenido con la mantención adecuada, expresándose al parecer, que esto no ocurre. Sobre todo con la sobrecarga que ha significado enfrentar la pandemia y la segunda ola del covid-19. Con más probabilidades de colapso.

La dificultad en medio de este escenario es que al final quienes se llevan las consecuencias de estos hechos, son las y los trabajadores, de conjunto a sus familias. Por eso se hace importante identificar de manera certera a los responsables, que son todos aquellos políticos de los partidos tradicionales, desde la derecha y la ex-concertación, quienes han legislado por décadas, para beneficiar el negocio privado en salud, a costa de servicios precarios para trabajadores y usuarios del sistema de salud.

Luego de una rebelión popular del 2019, donde estuvo al centro la demanda del derecho a un sistema de salud público digno y de calidad, entre otras, hasta ahora sigue siendo una necesidad urgente, aún más con la pandemia.

Es por eso, que desde las candidaturas de las y los trabajadores revolucionarios, de la lista “A Darlo Vuelta Todo”, en el Distrito 1 - Arica, Camarones y General Lagos, buscamos poner estas tribunas a disposición para impulsar un movimiento de trabajadores y usuarios del sistema de la salud, para conquistar de esta forma, el derecho total a la salud pública, de calidad, a través de un sistema único de salud, esto triplicando su presupuesto, a través de un impuesto progresivo a las grandes fortunas.

Si has sido testigo de este hecho o de otros hechos que evidencien las condiciones precarias del sistema de salud, envíanos tu relato, buscamos ser el medio que denuncie las condiciones precarias para trabajadores y usuarios

Contáctate con nosotros y cuéntanos tu relato.






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