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Red Internacional

Salud laboral. Inédito brote de COVID-19 en CESFAM de San Bernardo: ante las inefectivas medidas de autoridades sanitarias ¿qué incidencia tenemos las/os trabajadore/as de salud y la comunidad de la atención primaria?

Tras nueve días de iniciado el brote, se han acumulado más de 30 casos de COVID-19 en el CESFAM Carol Urzúa de San Bernardo. Esto, pone al descubierto la inefectiva intervención de la autoridad sanitaria (SEREMI) y retrasos en la aplicación de protocolos de vigilancia COVID-19 por parte de la ACHS.

Una explosión de casos confirmados de COVID-19 se viene dando en el Centro de salud Carol Urzúa, ubicado en la población Tejas de Chena, comuna de San Bernardo. Esto desde los primeros casos detectados a principios de la semana recién pasada, principalmente en área de enfermedades respiratorias y servicios circundantes del mismo centro.

Si bien en la autoevaluación hecha por las autoridades del propio CESFAM, se constató el cumplimiento de la mayoría de las medidas preventivas, esto no ha sido suficiente para evitar el gran brote, que, hasta la redacción de este artículo, ya suma más de 30 funcionarios/as contagiadas (entre quienes ya han cumplido cuarentenas), de un total aproximado de 180 que atienden una población que rodea los 34.000 usuarios/as.

Según se constata en acta pública, del 24 del mayo (a 24 horas de los primeros casos detectados), acudieron profesionales del departamento de Epidemiología de SEREMI de salud, cuando ya había 17 casos confirmados, cuya concentración se dio en el área que circunda el primer piso donde se realizan las atenciones de índole respiratoria, toma de muestras, área de tratamiento. Escenario en que cotidianamente se aglomeran decenas de usuarios y funcionarios/as. Como primera medida desde las autoridades fue la Búsqueda Activa de Contactos (BAC) a la totalidad de funcionario/as, cuestión que se sigue implementando y que a estas horas ha detectado más de 30 casos positivos.

Las medidas, que se tomaron entre dirigentes de la asociación de funcionarios, jefaturas de sectores, cargos técnicos del centro y representantes de la corporación municipal (epidemiología y prevención de riesgos); constituyeron cancelar atenciones de riesgo, disminución de prestaciones y sus rendimientos, así como las respectivas cuarentenas para casos positivos, contactos estrechos y en alerta COVID. Lo que claramente reduce la dotación del centro ante la demanda acotada que se espera.

Las mejoras indicadas en este encuentro fueron: 1. Automonitoreo de personas en alerta COVID durante 10 días, 2. Funcionarios con síntomas, acudir a jefaturas y realización de PCR, 3. Sanitización de toda la instalación, 4. Fomentar la ventilación natural, manteniendo puertas y ventanas abiertas, 5. Extender barreras físicas en comedor, para la separación lateral efectiva, 6. Implementación de barrera física, de acrílico, en farmacia, 6. Implementación de estrategias de aislamiento efectivo en el sector de espera del área respiratoria.

Desde ese 24 de mayo, el brote siguió avanzando, casi duplicándose el número de casos, donde sólo la sanitización fue ejecutada, no así el aislamiento efectivo del área respiratoria, ni la protección del personal de farmacia. Sectores críticos si consideramos que uno de los desenlaces de estos días fue el cierre del servicio de farmacia, por nuevos casos positivos y contactos estrechos; cuestión a suplir con funcionario/as de otros centros.

Según indica el Protocolo de Vigilancia COVID-19 en Centros de Trabajo, la ACHS debe supervisar y asesorar en la Vigilancia Ambiental, en relación a las medidas que surjan de la aplicación del Formulario Único de Fiscalización (FUF). Y en lo que respecta a la aseguradora laboral, a la que cotizan mensualmente los trabajadores, esta no ha verificado la implementación de medidas a 7 días de iniciado el brote, en base al supuesto de haber realizado el FUF, según dicta la fase de Vigilancia Ambiental del Protocolo antes mencionado.

El ánimo y las advertencias de los/as trabajadores/as que no fueron escuchadas

En este contexto es que, según nos comentan funcionarios y funcionarias a La Izquierda Diario, el ambiente ha sido de mucha preocupación y estrés ante los cambios organizacionales y condición de contagiados, en un centro que durante estos dos años ha sufrido pérdidas a nivel de usuarios y de familiares de trabajadores, producto de la pandemia.

Por su parte, la dirigencia de la Asociación, además de sentarse con las autoridades antes mencionadas, no hizo eco de este ánimo de sus bases y no convocó a asamblea extraordinaria oportunamente para evaluar las medidas tomadas, ya que desde un principio la opinión que circulaba era la necesidad de cancelar atenciones para detener el brote y no exponer más la salud de trabajadores que como hemos visto hoy ha duplicado el número de contagios. Sólo en la mañana de ayer, se convocó de forma improvisada una asamblea en la que se informó de las nuevas medidas a tomar, tras el nuevo ascenso de contagios y el cierre temporal de un servicio tan esencial como farmacia, lo que implican nuevas reestructuraciones en la forma de atender, acotando las prestaciones y estableciendo turnos rotativos para la cantidad de funcionarios/as que se encuentren presenciales. Medidas todas, tomadas con el brote masivo ya encima. (Véase comunicado oficial del 1 de junio, de la Corporación Municipal de San Bernardo).

A toda vista y dado el desarrollo de los acontecimientos, y su impacto en la salud física y mental de las y los funcionarios, así como el riesgo para quienes se atienden; urge la necesidad de abrir espacios de deliberación y decisión que superen los que hoy se encuentran en manos de autoridades y la cúpula dirigencial, donde una SEREMI no fue capaz de resguardar y prevenir el avance del brote y donde ni siquiera se han puestos plazos concretos para “aislar” efectivamente el foco más probable, que es al área respiratoria, menos el cierre temporal del centro para acabar con los contagios (uno de los brotes más grandes registrados en CESFAMs).

Cuerpo de Delegados y Comisiones independientes de higiene y seguridad

Ante estos hechos consumados ya y ante el actuar de los órganos oficiales, hay que darle el valor y el peso que tienen la experiencia y sabiduría de quienes día a día se desempeñan en las labores de los centros de salud, es imperativo ampliar el poder de intervención e incidencia de las bases para planificar las medidas a tomar, considerando las cuarentenas de compañeros y la disminución de la dotación, el estrés de una situación así, el mapeo de áreas de riesgo y su correspondiente modificación. Todo lo cual no pasa por reuniones “en las alturas”, sino por comisiones independientes del empleador para evaluar la salud y seguridad en el trabajo, cuestión no considerada por las burocracias sindicales y que sólo puede levantarse como tarea desde las bases.

Es así como desde la agrupación Abran Paso (trabajadores de salud sin discriminación por estamento, contratos o nivel de atención) consideramos en nuestro programa el levantamiento de Cuerpo de Delegados para ampliar la democracia de las Asociaciones, y Comisiones de Higiene Salud y Seguridad, entre funcionaros y la comunidad de usuarios, como forma de organización independiente de quienes hoy toman decisiones para luchar por el derecho a incidir en la organización del trabajo, control de labores epidemiológicas y distribución de los recursos necesarios para reducir el impacto sanitario de las condiciones laborales, sean estas de índole físico o mental.


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