ECONOMÍA

Gobierno apuesta por nueva ayuda económica a grandes empresarios mientras incrementa el desempleo y el hambre

Este viernes 22 de mayo el Ministro de Hacienda Ignacio Briones declaró a la prensa que "vamos a tener incrementos de pobreza" y anunció que enviará un paquete de medidas para ayudar a las grandes empresas y así "evitar aumento del desempleo".

Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

Sábado 23 de mayo

Este anuncio se hace mientras expertos en economía proyectan un mal escenario para la economía de Chile tras la recesión mundial. En la última crisis de 2009 el desempleo llegó al 11% pero ahora se espera un 20% cerrando mayo.

Ya es algo aceptado por el gobierno. Briones recalcó este viernes que el escenario es peor al de un mes atrás y que el principal problema del desempleo se explica por la reacción de las empresas ante la pandemia de coronavirus. Muchas familias serán golpeadas "por las empresas que van quedando atrás".

Briones se pregunta cómo reactivar la economía el siguiente mes de junio. Mayo fue un mes perdido. El crecimiento seguro será negativo y se sabe que ya hay un número de 1,3 millones de trabajadores afectados por suspensiones, despidos y recortes salariales en un país de más de 8 millones de personas en cuarentena.

Ante este escenario la fórmula de Hacienda sigue los pasos iniciales de Piñera basados en la protección de las ganancias empresariales y confiarles la oportunidad a ellas para recontratar mano de obra en un futuro. La próxima semana el gobierno anunciará medidas para incentivar el mercado de capitales haciendo que el Estado facilite préstamos, bonos y otros.

En el foro "Reflexión Covi-19" organizado por la SOFOFA gran gremio empresarial industrial, el ministro declaró que se viene un apoyo contundente a la gran empresa. Y que la fórmula de reacción económica gubernamental se basará en tres principios fundamentales: incentivos para la inversión, subsidios al empleo y focalización del gasto social para familias que pierdan ingresos.

Dicha fórmula continúa dentro de los planes de gobiernos tradicionales para enfrentar una crisis. En 1982 Pinochet decidió salvar bancos por medio de la intervención estatal, creó empleos improductivos y precarios como el PEM y el POJH y le abrió el paso a los grupos económicos con nuevas privatizaciones. Todo eso mientras lo peor de la crisis era asumida por el pueblo con hambre y desocupación. Tal fue el telón de fondo que provocó las protestas nacionales contra la dictadura y las primeras "marchas del hambre".

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Tras el inicio de protestas por el hambre en Chile, en comunas como El Bosque, La Pintana o Cerrillos, el gobierno reafirma su carácter de clase y su intención de proteger a los capitalistas.

Una nueva catástrofe nos amenaza. Que la paguen los capitalistas, no los trabajadores

Está en debate si la recesión en curso precipitará una crisis catastrófica en Chile. El Banco Central dice que habrá un repunte pronto mientras otorga miles de millones de dólares a los bancos con préstamos a interés casi de 0%.

Sin embargo, es una visión interesada. Ya se están discutiendo medidas similares a la del 82, y el mundo se debate si cae o no a una nueva depresión. En nuestro país habrá con mucha probabilidad una caída económica de las más grandes desde aquella crisis; la bolsa ha caído todo este año; se disparó el precio del dólar a niveles históricos con el peso como una de las monedas más devaluadas del mundo y el cobre vive sus peores niveles en términos de precios. Según una consultora llamada Plusmining, con los actuales precios del cobre, el 45% de las mineras están operando a pérdida. La crisis del Covid-19 está llevando a paralizar importantes sectores económicos, como servicios financieros, comercio, construcción y está arrastrando a la caída a la industria y la paralización de minas. El desempleo trepará a niveles históricos. Lejos del Banco Central, todo parece apuntar a que la situación será peor, preparando las condiciones para una crisis de magnitudes históricas.

El plan del gobierno imita la formula capitalista histórica para enfrentar las crisis. Con un rescate de 12 mil millones de dólares para las empresas, ataca el salario y el ingreso de las y los trabajadores, mientras los empresarios despiden o suspenden. Se dice que en los próximos días habrá un nuevo plan para las empresas. Se discute también si rescatar a las grandes. Latam es solo una de ellas, pues hay muchas más que quieren “ayudas”, desde bancos a empresas del retail y la construcción.

Rescatar las ganancias empresariales descargando la crisis sobre los trabajadores y el pueblo, esa es la receta.
Estos ataques si es que no los enfrentamos y los resistimos, significarán sufrimientos aún mayores. No podemos resignarnos a “apretarnos el cinturón” con la idea que mañana será mejor, porque no será así. La crisis de 1982 muestra que si no pagan ellos la crisis que se viene, seremos nosotros quienes la pagaremos.

Si queremos cambiar la historia y que la crisis la paguen sus responsables, son necesarias medidas de urgencia: la suspensión del trabajo en empresas no esenciales para proteger a la clase obrera de la crisis sanitaria, la centralización del sistema sanitario y la reconversión de la economía en función de las necesidades sociales para enfrentar la pandemia actual. Frente a esta crisis y los intentos de descargarla sobre nuestros hombros, hay que prohibir los despidos y exigir un salario mínimo igual a la canasta básica familiar. Se trata de la preservación de la vida de la clase trabajadora. Como señala el revolucionario ruso León Trotsky “Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, debe morir”.

Hay que rechazar los “rescates” a los capitalistas. Si una empresa amenaza quebrar como Latam, hay que nacionalizarlas sin pago a sus accionistas y ponerla bajo el control de sus trabajadores. Frente a la especulación bancaria con nuestras deudas, hay que nacionalizar la banca sin pago para proteger nuestros ahorros del saqueo de los grupos capitalistas. Frente al aumento de los precios, es necesario crear comités de control de precios controlados por trabajadores y sectores populares. Asimismo, la expropiación de los grandes monopolios que saquean el cobre y los recursos estratégicos, es una medida elemental para poner los recursos en beneficios del pueblo y sus necesidades.






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