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Frente a los engaños del gobierno: ¡La demanda de gratuidad sigue en el centro!

El movimiento estudiantil puso en el centro del debate político una consigna que sirvió como pitazo inicial para un proceso político y social que haría temblar hasta los cimientos del legado de la Dictadura. La demanda por la educación gratuita ha sido el centro del debate político público, tanto de los políticos de los empresarios como de las organizaciones políticas de la izquierda.

Dauno Tótoro

Santiago

Jueves 15 de octubre de 2015 | 15:36

Por algo la reforma educacional era uno de los pilares de la campaña del gobierno de la Nueva Mayoría y por algo también ha sido el motor de las movilizaciones más importantes desde el fin de la Dictadura Militar. Es que la conquista de la gratuidad 100% financiada por el Estado, que permita el acceso a la universidad de amplios sectores populares y de los hijos/as de los/as trabajadores/as, no sólo significaría un importante derecho conquistado para la clase trabajadora y el pueblo pobre, sino que acabaría con uno de los principales negocios de los empresarios en el Chile neoliberal: el negocio de la educación, que mantiene a millones de familias endeudadas y en condiciones precarias de vida para que sus hijos puedan estudiar.

El debate se reabre

Hoy en día, el debate de la gratuidad nuevamente se pone en el centro, a días de que se vote el presupuesto del 2016 en el Parlamento, mecanismo mediante el cual el Gobierno pretende entregar la gratuidad a un 50% de los estudiantes pertenecientes a cierto tipo de Institución de Educación Superior.

La propuesta del Gobierno muestra de fondo su total desinterés en transformar la educación superior en Chile. La Nueva Mayoría prepara una reforma educativa que mantenga los profundos niveles de segregación, y que permite que los empresarios de la educación sigan lucrando.

Al mismo tiempo, el sistema de gratuidad será mediante becas o vouchers, manteniendo la competencia entre instituciones para captar fondos y que a su vez no responde a la demanda del aporte basal a las instituciones.

Por otra parte, es un financiamiento totalmente insuficiente, ya que no sólo deja sin financiamiento para la gratuidad a enormes porcentajes del estamento estudiantil a nivel nacional, sino que también dejará sin financiamiento a la extensión en las universidades y a la investigación en dichas instituciones.

Pero, eso no es lo peor. En el fondo, se mantiene la lógica de un Estado subsidiario que sostiene el mercado en la educación, el lucro y el enriquecimiento de los empresarios a costa del dinero de millones de familias trabajadoras, ya que el financiamiento se realizará también a instituciones de propiedad privada.

Como vemos, es una medida insuficiente, que no responde a las demandas del movimiento estudiantil, que mantiene el mercado, el lucro y la competencia en la universidad. La glosa por la que se obtendrá la gratuidad a través de la Ley de Presupuesto para el 2016 demuestra ser insuficiente y no ataca el problema de fondo. El Gobierno muestra que no le interesa acabar con el negocio educativo, con el cual se enriquecen sus propios financistas, los empresarios.

¿Qué alternativa se propone desde el movimiento estudiantil?

Por su parte, las dirigencias de la CONFECH no realizan un cuestionamiento (ni en el discurso ni en la acción) que permita al movimiento estudiantil refrenar los intentos del Gobierno de transformar la histórica consigna de la gratuidad para todos y todas en becas para un 50% de los estudiantes.

Tanto en las “Bases para un Nuevo Sistema Nacional de Educación Pública”, como en las declaraciones y en otros documentos, desde la CONFECH el bloque de conducción plantea una correcta crítica a lo mezquino de la propuesta del Gobierno. Pero, tiene varias cercanías con dicha propuesta, principalmente respecto al problema del financiamiento a privados.

Ya que para el bloque de conducción no es problema financiar a instituciones privadas que tengan un “rol público”. ¡El mismo término que utilizaban las JJCC (hoy juventudes del gobierno)! No parecen diferenciarse mucho del partido de Vallejos y compañía, por lo menos en la política educativa. De hecho han planteado que no hay problema que se financie a instituciones privadas mientras se asegure el crecimiento del sector público.

¡Pero, claro que hay problemas! El Estado no puede financiar a instituciones privadas, que lucran con la educación (¿acaso creen que es efectivamente posible regular el lucro en una institución privada, por más que sus dueños sostengan que no hay lucro? ¡Para ellos todo dividendo y ganancia es dinero al bolsillo!). Hay que acabar con el Estado subsidiario y estatizar las instituciones privadas donde sus estamentos organizados así lo decidan, o a las que quiebren o se compruebe que lucren.

Pero, no sólo en la política educativa han demostrado su incapacidad de enfrentar al gobierno. Este segundo semestre se ha visto totalmente falto de movilizaciones convocadas de manera centralizada y a nivel nacional por la CONFECH. Recién llaman a una marcha para hoy 15 de octubre (¡Que aplazaron 9 días en función de las discusiones de las mesas pre legislativas!) Y los llamados a paros y tomas, o más seriamente a un plan de lucha unificado para enfrentar al Gobierno, brillan por su ausencia. El bloque de conducción confía más en su capacidad de negociar, de hacer lobby y de convencer al Gobierno y sus parlamentarios, que en la fuerza de la movilización de estudiantes y trabajadores unidos desde la base.

Hay una alternativa, en la política y en la acción

La gratuidad es la demanda que ha sido levantada por miles de estudiantes que se vienen movilizando por años ya. Pero no la falsa gratuidad del Gobierno ni la gratuidad que financie a privados del bloque de conducción, no. La gratuidad 100% financiada por el Estado, sin subsidio a los empresarios de la educación y en base al impuesto a las grandes riquezas y empresas del país.

De esta manera se puede conquistar un sistema público de educación, continuo (desde la primaria hasta la educación superior), donde el Estado se asegure completamente de que todo aquel que quiera estudiar pueda hacerlo, cubriendo el aumento de matrícula mediante financiamiento basal directo a las instituciones de educación superior. Y hoy que la democratización está en el centro, es necesaria la batalla por el Cogobierno Triestamental y la elección universal de las autoridades unipersonales, para que sean los tres estamentos en la educación superior los que decidan a qué se destinarán esos fondos provistos por parte del Estado.

Y sin subsidio alguno a los privados. ¿Pero qué pasará con el 74% de la matrícula de educación superior que estudia en instituciones privadas? Si se fortalece el sector público y se asegura con un financiamiento robusto basado en el impuesto a las grandes empresas que no paran de generar millones para sus dueños y gerentes, ese gran sector del estudiantado podría ingresar gratuitamente a estudiar sin costos al sistema público. Además, complementariamente, las universidades privadas que quiebren, se compruebe legalmente que lucren o que sus estamentos organizados y movilizados así lo deseen, deben pasar a ser de propiedad estatal.

Esas son las propuestas que levantamos desde la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR), en discusión tanto con la propuesta del gobierno como del bloque de conducción, respondiendo a la demanda histórica que ha levantado el movimiento estudiantil. Pero, para conquistar la gratuidad efectiva (es decir con las características anteriormente mencionadas) es necesario emprender una fuerte movilización.

No podemos confiar ni en la buena voluntad del Gobierno ni de sus parlamentarios ni de las autoridades universitarias que se han dedicado a administrar la educación de mercado, competitiva y que mantiene a los funcionarios en condiciones de trabajo tremendamente precarias. Los únicos aliados del movimiento estudiantil son los y las trabajadores/as. En especial los contratistas de CODELCO que en este momento viven ataques, mediante despidos, ejercidos por los empresarios de la minería, para según ellos “paliar los efectos de la desaceleración”.

Este segundo semestre debe ser de lucha y movilización para conquistar nuestras demandas. Para esto es necesario superar la lógica de la movilización por hitos y avanzar a conformar un plan de lucha unificado que sea discutido por las asambleas de base de estudiantes y trabajadores, para poner en jaque a un gobierno deslegitimado, corrupto e indeciso. Esas son las batallas que hoy en día nos planteamos.






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