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Red Internacional

Precariedad laboral. Estudio de Fundación Sol: Arica y Parinacota es la región con más empleo informal en el país

Según el estudio presentado por Fundación Sol, a través del Informe Mensual de Calidad del Empleo IMCE (2022) que comprende los meses entre mayo y julio, Arica y Parinacota es la región con mayor informalidad del empleo con un 35%. Por lo que a su vez es también una de las regiones con menores niveles de empleo protegido, es decir, de cada cinco personas, apenas una cuenta con contrato.

Domingo 25 de septiembre | 03:07

El estudio presentado por Fundación Sol (Informe mensual de Calidad del empleo) que realiza utilizando los datos de la Encuesta Nacional de empleo pero desde el aspecto multidimensional que busca no sólo ver los índices de empleo sino también su calidad, en esta edición comprende los meses entre mayo y julio, donde algunos de los datos a destacar está la recuperación del empleo desde la pandemia, pero en base a trabajos informales y de menos calidad, lo que no permite proyectar una recuperación sólida del empleo y una mejora en los indicadores de calidad del trabajo en Chile.

De acuerdo a los datos expuestos desde una panorámica regional muestra que las regiones con con mayor informalidad del empleo corresponden a Arica y Parinacota (35 %), La Araucanía (33,8 %), Nuble (33,6 %), Los Rios (32,6 %), Coquimbo (31,2 %) y Tarapacá (31,2 %), algunas de las regiones más pobres del país.

Con trabajo informal se refiere a "personas que trabajan como asalariadas o servicio doméstico, que no cuentan con cotizaciones previsionales y de salud, además de quienes como Familiar No Remunerado; o quienes trabajan por cuenta propia o empleadores de empresas sin registro en el SII".

Estas son algunas de las consecuencias del mal manejo de la pandemia donde aumentó notablemente el desempleo en la región, a raíz de la ola de suspensiones laborales durante el año 2020 y la línea represiva que han tenido los gobiernos ante la crisis migratoria, donde muchos migrantes no pueden acceder a trabajos formales a causa de no contar con documentación y que se ven arrojados a precarias condiciones para subsistir.

Junto con lo expuesto anteriormente, el estudio muestra que Arica y Parinacota (14,4 %), Tarapaca (16,7 %), Biobiıo (18,3 %), Coquimbo (19,6 %) y Maule (19 %) son las regiones con los menores niveles de empleo protegido, por debajo del 20 % para el trimestre mayo-julio de 2022. Esto quiere decir que en estas regiones, de cada cinco personas ocupadas, apenas una tiene un empleo protegido.

Con empleo protegido, Fundación Sol se refiere a “todo empleo en el cual se cumpla con los atributos de contrato formal con protección laboral, es decir, un empleo con liquidación de sueldo, contrato escrito, cotizaciones previsionales, de salud, vacaciones y licencias pagadas, guardería, permiso por maternidad y seguro de cesantía”.

Los datos arrojados son preocupantes sobre todo en el escenario actual donde la inflación y el alza de los precios golpea los bolsillos de las familias trabajadoras, los sueldos ya no alcanzan para llegar a fin de mes. Sobre todo siendo Arica una de las ciudades que cuenta con los arriendos más caros en el país, donde además tiene altos niveles de déficit habitacional y hacinamiento.

Mientras el sueldo mínimo aún no supera la línea de la pobreza y la inflación carcome los salarios de las mayorías trabajadoras, las grandes empresas mantienen sus enormes ganancias y sacan cuentas alegres. Por su parte el Gobierno se ha negado a cualquier ayuda social y en medio de este escenario de crisis económica mantiene negociaciones con el empresariado, las que probablemente no irán en beneficio del pueblo trabajador y las grandes mayorías, si no que tienen por objetivo garantizar su gobernabilidad.

Autoridades regionales, como el Alcalde Gerardo Espíndola y el Diputado Vlado Mirosevic del Partido Liberal nada dicen de las condiciones que hoy viven las familias trabajadoras de la región, pero se han llenado la boca los últimos meses con discursos sobre seguridad y delincuencia para justificar su exigencia de mayores recursos y facultades para las FF.AA, las mismas que fueron mayormente cuestionadas por el mayor fraude al fisco de la historia, por violaciones a los derechos humanos y que actualmente se encuentran en medio de la polémica a raíz filtración de correos electrónicos muestran su verdadera cara.

Ante este escenario es necesario pelear por un programa de emergencia ante la crisis, que ponga al centro las demandas populares y las necesidades de las mayorías, como un aumento general e inmediato de los salarios acorde a la inflación de los alimentos y un salario y pensión mínimos de $650.000; por la rebaja de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y cesantes sin rebaja salarial alguna; por detener el aumento de los servicios básicos de agua, luz, combustibles planteando la expropiación sin indemnización y bajo gestión de sus trabajadores.


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