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Red Internacional

El llamado internacional este 8 de marzo “Día internacional de la mujer” es a votar la huelga en los lugares de trabajo, ¿por qué es necesario que se exprese efectivamente con paralización?.

GabaLa Izquierda Diario Antofagasta

Domingo 20 de enero de 2019 | 02:10

Hoy las mujeres constituyen alrededor del 40% de la clase trabajadora mundial, es decir, más de 1.300 millones de las mujeres participan del mercado laboral siendo trabajadoras asalariadas. Según la Cepal, el 78,1% trabaja en empleos de baja productividad, lo que implica remuneraciones más bajas, menos cobertura de seguridad social y poco contacto con las tecnologías y la innovación, a lo que se suma la brecha salarial por realizar el mismo trabajo entre hombres y mujeres, la cual se aproxima a un 25% a nivel mundial.

Este nuevo fenómeno en el capitalismo, el ingreso masivo de la mujer al ámbito laboral, está lleno de contradicciones, no sólo por la precariedad y desigualdad señalada anteriormente, sino que también porque sigue recayendo en la mujer el trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres y niñas, dedican en promedio cuatro horas diarias a este trabajo gratuito, viéndose obligadas a realizarlo después de la jornada laboral o a contratar a otra mujer, cargando en sus hombros y bolsillos, con la reproducción de su propia fuerza de trabajo, es decir, con todos aquellos quehaceres que le permiten a ella y a su familia ir a laburar a diario y los niños/as estudiar.

Esta es una situación muy compleja que ha modificado a las familias trabajadoras, sobretodo si consideramos que en Chile alrededor del 40% de los hogares están sostenidos por el salario de una mujer, estamos hablando de 2,15 millones de hogares según el Censo del año 2017, sueldo con el cual deben sustentar los agravios de este sistema capitalista neoliberal, que privatiza empresas públicas, con recortes en derechos básicos como la salud y la educación pública, alzas en el transporte, la vivienda y otros servicios básicos, golpeando directamente a la economía de la familia trabajadora a favor de las ganancias de los empresarios.

Frente a lo anterior, cabe preguntarse entonces si la lucha por la emancipación de la mujer ¿va por fuera de la lucha contra este sistema capitalista? -donde el 82% del dinero que se generó en el mundo en el año 2017, fue a los bolsillos del 1% más rico de la población global, mientras la mitad más pobre del planeta, donde el 70% son mujeres y niñas, no vio ningún incremento en sus ganancias- claramente no.

Es esta realidad la que hace fundamental, que en los lugares de trabajo se paralice, pues es allí donde hombres y mujeres generan las riquezas que movilizan el mundo, mostrando una señal clara a ese sector minoritario y parasitario de la población, empresarios y millonarios, que estamos de conjunto y en unidad, dispuestos y dispuestas a dar vuelta el tablero a nuestro favor.

Para lograr este objetivo, es clave que las dirigencias de las centrales de trabajadores/as, como la CUT, la Constramet, dirigidos por el Partido Comunista (PC), como también, el Colegio de Profesores,dirigido por el Frente Amplio (FA), hagan un llamado a paro, organizándolo desde las bases y en asambleas, para que realmente sea efectivo, rompiendo de una vez por todas con el corporativismo y el machismo de las burocracias, para que se incorporen todas las demandas de las mujeres como parte del conjunto de reivindicaciones de la clase trabajadora.

Desde el feminismo marxista y revolucionario, que levantamos desde Pan y Rosas, agitamos estas banderas porque pensamos que la lucha contra la desigualdad de género necesariamente va de la mano con la lucha en contra la explotación capitalista, en función de una real liberación del conjunto de la humanidad.




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