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Red Internacional

En Mendoza hay cientos de enfermeros y enfermeras que entraron a trabajar precarizados en los hospitales durante la pandemia y hace meses que no cobran sus salarios. La verdadera cara de la salud y su lucha por mejores condiciones laborales

Sábado 20 de marzo | Edición del día

Foto: MendoVoz

Desde que comenzó la pandemia, fueron las y los trabajadores de la salud de la provincia quienes se pusieron al frente del cuidado de la salud de todos los mendocinos y mendocinas, aún a pesar de las condiciones en las que trabajan. Mientras el Estado provincial los llama "héroes y heroínas" en público, en los hospitales y centros de salud imponen condiciones de trabajo precarias y, en muchas ocasiones, sin los elementos de protección necesarios.

Como vienen denunciando desde hace años, en el sistema de salud provincial hay miles de trabajadores y trabajadoras precarizadas bajo la modalidad de prestadoras de servicio, a las que se sumaron muchos más trabajadores que ingresaron a los hospitales por la emergencia sanitaria en las mismas condiciones. Sin embargo, como si no bastara pagarles sueldos de $ 24.000 a quienes arriesgan su vida, con contratos temporales, sin estabilidad, ni obra social para sus familias, el Estado provincial hace meses que no les paga el sueldo a cientos de ellos.

Toda una declaración de las prioridades del gobernador Suárez: mientras legisladores siguen cobrando dietas que superan 10 salarios promedios, mientras se discuten salvatajes económicos a los grandes empresarios, en los hospitales enfermeros y enfermeras atienden gratis a miles de mendocinos y mendocinas. "Trabajo hace 6 meses en el hospital, y no he percibido ningún sueldo desde mi ingreso", denuncia C, un enfermero del Hospital Central. Como él, hay cientos de compañeros y compañeros de trabajo que incluso llevan mas tiempo sin cobrar. Por este motivo, desde la Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Hospital Central recurrieron a una colecta solidaria de alimentos para poder sostener a sus familias.

Consultado sobre como hace para subsistir sin cobrar su sueldo, C asegura que la solidaridad y apoyo de su familia fue fundamental: "tengo una familia increíble y tanto mi pareja como mis hermanos, aportan la ayuda para poder salir adelante día a día". La situación es particularmente complicada para quienes tienen hijos o familiares a cargo: "Yo tengo a cargo a mi hermano. Para poder trabajar lo dejé al cuidado de una amiga. Ella me espero meses para que le pague, sino hubiera sido mí amiga y si le hubiera tenido q pagar lo que realmente corresponde con mí sueldo no podría", cuenta G, otra de las enfermeras.

Ella cuenta que ingresó al hospital en abril del 2020, pero tuvo que esperar tres meses para poder empezar a facturar y, por ende, a cobrar: "Cuando por fin cobre un mes de mí trabajo, casi a los 4 meses de haber ingresado, solo me alcanzó para pagar monotributo que debía y deudas". G viaja todos los días del este provincial hasta la Ciudad de Mendoza a trabajar, y sigue viniendo gracias a que aún (a diferencia de muchos otros) no le han quitado el beneficio de los pasajes gratis: "sigo trabajando porque me están dando aún el pasaje gratis, al menos mí tarjeta no vence hasta mayo. Pero en el momento que yo tenga que pagar pasaje serían $ 4.200 en pasaje lo que tendría que pagar por mes. Más el monotributo y la contadora, más la niñera, no me quedaría nada de mí sueldo para mí, y eso pasa xq no llegamos ni siquiera a la Canasta Básica".

La bronca que les genera la situación, a su vez les da mas fuerzas para organizarse junto con sus compañeros y compañeras: "es una humillación total por parte del Estado. Primero salían a felicitarnos y tratarnos de héroes, pero saben que hay un gran porcentaje de prestadores precarizados en todos los hospitales de Mendoza. Los reconocimientos con palabras no sirven, nosotros exponiéndonos activamente durante toda la pandemia y todos los políticos con grandes sueldos en sus casas resguardados", concluye G.

En la misma sintonía, C asegura que "el Estado aprovecha toda esta situación y el compromiso que existe en los profesionales de la salud, lo que se suma también a la naturalización de la precariedad laboral". Sobre la organización, insiste en la necesidad de unidad entre todos los trabajadores y trabajadoras de la salud: "la pandemia ha expuesto algo que se viene dando hace muchos años. Sobre todo en enfermería, porque el Estado aprovecha que los profesionales no están nucleados bajo una misma institución que los defienda ante este tipo de situaciones".

Por su parte, N hace casi un año que trabaja en el hospital y hace siete meses que no cobra su sueldo. Ella es una de las que se pusieron a la cabeza de organizar a las trabajadoras precarizadas de los hospitales de la provincia ante lo insostenible de la situación "Salimos a reclamar con mis compañeros que se encuentran en la misma situación porque ya no damos más. En mi servicio varios compañeros tuvieron que renunciar, porque no tenían ni siquiera para poder viajar en colectivo".

"Escucho las diferentes problemáticas de mis compañeros, consecuencias de trabajar gratis, y da bronca porque vienen a trabajar por nada. A exponer sus vidas y las de sus familias ante esta situación de pandemia", relata.

Para ellas, organizarse para seguir peleando por sus derechos es una necesidad. Por eso, continúan su plan de lucha de paros escalonados en reclamo del pago de los sueldos atrasados, un salario acorde a la Canasta Básica, el pase a planta de todos los y las precarizadas y el respeto de la categoría profesional de la licenciatura en enfermería.

Así como en Mendoza, la lucha de los trabajadores y trabajadoras de la salud se extienden por todo el país, dejando en claro que tanto el Gobierno Nacional como los gobernadores, ya sean peronistas, radicales o del PRO, responden a otros intereses que el pueblo trabajador que se atiende en los hospitales públicos sostenidos por sus propios trabajadores.




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