Política Chile

ARTE

El olvido de los trabajadores del arte y la cultura

Una de las razones por la que postulo como concejal es porque como profesora y artista he luchado por años en contra de la educación de mercado que le niega el derecho al arte y la cultura a cientos de jóvenes y niños.

Viernes 12 de febrero | 14:24

Soy profesora de violoncello en la escuela pública y hacer música siempre ha sido muy limitado, precario e insuficiente. No hay recursos y dependemos de la existencia de proyectos para poder acceder a recursos. Por ejemplo, en mi escuela el proyecto educativo es deportivo, por lo tanto, se me cierran las puertas para poder acceder a instrumentos musicales para mis estudiantes. El año 2016 pude ganar a través de un proyecto de arte a dos violines que uso para enseñar a mis estudiantes, pero cuando ellos quieren aprender, debo explicarles que tenemos que compartir y que no hay violines para todos. Es triste tener que decirles a los niños que no hay instrumentos para aprender. Pero es así la realidad, fue el mismo gobierno de Piñera, con Cubillos a la cabeza que el 2019 disminuyó las horas de artes visuales, junto con las de Historia y educación física dejando a cientos de jóvenes sin el acceso a la educación artística.

Las y los trabajadores del arte y la cultura han estado abandonados y postergados desde el apagón cultural instalado por la dictadura y fue profundizado durante los gobiernos de los 30 años. Todo esto más ahora con la pandemia ha puesto en situación crítica esta precariedad al nivel de hablar de un segundo apagón cultural con todos teatros, espacios culturales y espacios de danza cerrados por falta de recursos en plena crisis sanitaria.

Con la pandemia son meses donde miles de trabajadores del arte y la cultura no pueden trabajar, los teatros están cerrados y hay un sector de trabajadores del arte que no tienen acceso a trabajar en el teatro y sus espacios culturales que han logrado levantar con mucho esfuerzo y autogestión han tenido que cerrar durante la pandemia, muchos espacios importantes de la danza han tenido que cerrar, incluso en universidades como es el caso de la U de Chile que cerró la carrera de primer año y UDLA que está cerrando paulatinamente, cierres que van acompañados de despidos. Por otro lado músicos han tenido que vender sus instrumentos para poder enfrentar la pandemia.

Mientras empresarios como BHP, Luksic, continúan saqueado y aumentado sus ganancias contradictoriamente en plena crisis sanitaria. Así también han abierto malls, comercio, los aviones van repletos, sobre todo porque los turnos mineros no han parado, pero los espacios del arte y la cultura, junto con sus trabajadores está completamente paralizado y abandonado.

Todo esto es ahora, pero nunca fue fácil, las y los trabajadores del arte llevan años trabajando sin contrato, a veces a boleta honorario y sin derechos maternales. Es por eso por lo que se salió a las calles durante la rebelión popular, por una salud y educación digna, por terminar con las AFP y por fuera Piñera.
No podemos permitir un segundo apagón cultural provocado por la pandemia y el mal manejo de la crisis sanitaria por parte del gobierno. El ministerio de cultura no hace nada para poder realmente solventar los gastos durante la pandemia, entrega míseras posibilidades competitivas a través de los fondos de cultura, que además no benefician a todos, produciéndose una merma cultural de cientos de proyectos artísticos que no son válidos ante los concursos.

Un ejemplo es el caso de Natalia Gutiérrez bailarina y docente de la ciudad de Antofagasta, quien ha tenido que luchar por seguir creando desde el encierro, con una cuarentena que se mantiene por los contagios que no bajan por las mismas mineras que no han parado de trabajar en plena crisis sanitaria.
Hace poco estreno la obra “Había una vez tras la pantalla” un espacio de resistencia que habla de todo lo que ha significado la pandemia, como afectó nuestras vidas en un Chile que despertó y que tiene muchísimo por lo que seguir luchando. Nos comentó “nadie se ha hecho cargo, he postulado a proyectos y simplemente no quedamos, se están cerrando todos los espacios de danza, no podemos hacer clases. Como artistas no ganamos lucas, hacemos mucho por amor al arte, pero tenemos que hacer clases que es lo que nos sustenta. El hecho de que no haya academias artísticas en los colegios, a pesar de que son pegas súper miserables, era algo estable que algunos teníamos para trabajar, pero esas puertas están cerradas ahora por la pandemia"

Si hablamos de una educación de calidad, estamos hablando de una educación que incluye el arte y la cultura. Lo mismo que el ejercicio fortalece al músculo, el arte entrena los sentidos; descontractura el pensamiento; calienta la sensibilidad. Es por eso que debemos luchar en contra de esta educación de mercado que no le interesa el arte y la cultura, y nos tiene cada vez con menos horas de trabajo para la enseñanza de la música, danza, teatro, artes visuales, etc. Con trabajo mal pagado e inestable para quienes se dedican a la enseñanza, sobre todo en la educación pública, realmente no tienen derecho a nada. La importancia del arte en la educación es una lucha que se tiene que dar y en ese sentido va de la mano con la lucha por los derechos de las y los trabajadores del arte y la cultura.

En Antofagasta durante el estallido el Comité de Emergencia y resguardo organizó a distintos sindicatos y organizaciones de izquierda, pobladores y juventud, entre ellos Sindicatos de artistas, Artistas callejeros, músicos, incluso se levantó una comisión de artistas que se organizaba para las manifestaciones e hizo declaraciones frente a la represión y por la necesidad de luchar por una huelga general hasta que caiga Piñera.

Tras el estallido y hoy con la pandemia el abandono no ha sido solo a nivel económico, tampoco hay justicia sobre la violaciones a los Derechos Humanos que han sufrido diversos artistas, como María Paz Grandjean, actriz baleada en su rostro por Carabineros frente al GAM el primer día del estallido, o Alejandro Muñoz, músico de la banda Anarkía Tropical, que perdió un ojo por el impacto de una bomba lacrimógena, y muchos otros y otras que también han sufrido mutilaciones oculares, arrestos arbitrarios, entre otros por parte de la represión del gobierno de Piñera. Mientras escribía esta nota la policía asesina de Piñera mató a balazos en plena luz del día a un joven malabarista, artista callejero. Es necesario luchar para que su muerte no quede impune y exista justicia.

Es necesario seguir organizándonos porque ninguna de estas demandas ha sido ganada, al contrario, la misma crisis ha golpeado más duro, muchos ni siquiera pudieron sacar el 10% ya que no cuentan con un contrato, ni cotizan AFP. Los trabajadores del arte y la cultura debemos enfrentar unidos las medidas que buscan precarizar nuestras vidas, por recuperar todos los espacios y derechos que merecen las y los trabajadores del arte y la cultura para desarrollarse creativamente.

Queremos darlo vuelta todo, tenemos la tarea de construir nuestra propia cultura y arte. Esta sociedad de clases nos niega poder tener una vida completa y armoniosa, el creador de una obra artística supone un acto de rebeldía contra esta sociedad de clases, nos permite ver, pensar o imaginar realidades nuevas, plenas y felices.






Temas relacionados

Arte y Cultura   /   Política Chile

Comentarios

DEJAR COMENTARIO