Géneros y Sexualidades

MUJERES

¡El gobierno arrebata nuestros derechos como trabajadoras y madres! Mientras salva los bolsillos de los empresarios

Las miserias a las que el gobierno machista de Piñera arroja a las mujeres trabajadoras en pleno peack de pandemia.

Viernes 19 de junio

Dentro de los millones que hoy se encuentran sin trabajo, un gran porcentaje son mujeres que fueron suspendidas o directamente despedidas.

Otras que siguen trabajando, como las trabajadoras del área de salud, de servicios esenciales, en el comercio, en malas condiciones de higiene y expuestas al contagio, incluso a despidos como las y los trabajadores de la empresa concesionaria Siglo XXI en el Hospital Regional de Antofagasta o en la empresa LATAM.

Muchas realizan teletrabajo, miles son profesoras y paradocentes, con agobio laboral por las clases onlines y la creación de contenido pedagógico,sumado a ellas se encuentran también sectores que realizan trabajo administrativo, entre otros.

También están las trabajadoras más vulnerables, que trabajan en la calle, en el comercio ambulante, independientes, subcontratadas, y que son parte de esas 3,6 millones de personas que no tiene contrato, según Fundación Sol.

Y la inmensa mayoría, al cuidado de hijos e hijas, y adultos mayores, siendo responsables del trabajo doméstico. Según la CADEM, un “92% de las mujeres afirmó desarrollar labores domésticas, como hacer el aseo y preparar el almuerzo, mientras el 56% de las mujeres siente estar trabajando más que en tiempos normales de oficina, lo que en hombres solo llega al 36%”. Llevando una doble jornada laboral extenuante, sin seguridad laboral, que muchas veces desemboca en estrés y enfermedades físicas.

Todo esto expresa una profunda precarización, donde las mujeres están profundamente endeudadas, siendo principalmente jefas de hogar, en una población a nivel nacional donde más de 4.700.000 personas tienen por lo menos una deuda. Ante esto hemos sido testigos de cómo las mujeres junto a familiares, se han puesto a la cabeza de ollas populares para paliar el hambre, como en Miramar, Bonilla, Caliche, entre otras poblaciones en Antofagasta.

Hoy el Acuerdo Nacional de Piñera y sectores de la oposición, quieren profundizar aún más la pobreza, entregando migajas a costa de nuestros bolsillos y de las generaciones futuras, incluso arrebatando derechos tan mínimos como el derecho a cuidar de nuestros hijos e hijas, en momentos tan difíciles como en el peak de la pandemia,negando la extensión del postnatal, obligandonos a adherirnos a la ley de protección del empleo.

Nos arrojan a la suspensión o despidos porque no tenemos con quien dejar a las y los niños, debido a la crisis sanitaria, cuarentenas y toques de queda. Esto refleja profundamente la opresión a las mujeres, que incluso con pandemia, son obligadas por el estado y el gobierno asesino y machista de Piñera, a ser responsables del cuidado de hijos, hijas y adultos mayores.

Esta situación es inaceptable. No podemos seguir siendo las mujeres trabajadoras, dueñas de casa, de sectores populares las que, junto a nuestras familias, sigamos cargando la crisis sanitaria, social y política, cuando riquezas hay, sobretodo en las mineras, industrias y forestales que siguen produciendo.

Por ello se hace urgente unir las fuerzas de las mujeres trabajadoras, junto a las poblaciones, donde confluyen sectores populares golpeados por el hambre, para golpear fuertes al gobierno de Piñera y los empresarios, que defienden sus bolsillos a costa de nuestras vidas y la precarización de las familias.

Es por ello que es necesario que la CUT deje la tregua con el gobierno de Piñera, y deje hacerse el sordo frente a toda esta situación, organizando un Paro Nacional, del cual las Coordinadoras feministas se hagan parte activa, coordinando un plan de movilización y lucha, por un plan de emergencia donde la crisis la paguen los empresarios, para que no exista ninguna suspensión o despido, con extensión de postnatal hasta el término de la crisis sanitaria, garantizando un sueldo de 500 mil pesos como mínimo, a partir del impuesto a las grandes fortunas como el cobre, o incluso a familias como Luksic que tiene un patrimonio personal de más de US$13.700 millones.






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