Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA DE GÉNERO

Dos asesinatos, un caso de tortura y un suicidio marcan brutal semana contra comunidad LGTBI

Esta semana ha sido bastante dura para la comunidad LBGTIQ+, con vidas menos, como la de Sebastián Abarca y Valentina Vera, casos que están en investigación. Por otro lado, en la ciudad de Arica, en la cárcel, torturaron a una chica trans por su orientación sexual y en la ciudad de La Serena, también en un recinto penitenciario, se suicidó Boris Esteban Castillo Arriagada debido a abusos por su orientación sexual.

Sebasthian Valdivia

Auxiliar de aseo del Hospital Regional de Antofagasta, concesionaria Siglo XXI

Viernes 5 de febrero

El pasado viernes 29 de enero, en la ciudad de Valparaíso, fue asesinado el joven Sebastián Abarca por dos desconocidos, dejándolo en el sector de Rodelillo, donde los hechos fueron totalmente un ataque homofóbico.

Según información entregada por el mayor Gustavo Tapia, Sebastián fue encontrado a eso de las 13:20 horas por vecinos del condominio Lomas del Parque, en el sector de Rodelillo, quienes inmediatamente dieron aviso a Carabineros. La herida que provocó la muerte del joven fue ejercida por un arma blanca en la zona toráxica.

Pero esto no es lo único que pasó. Días atrás, en la región de Los Lagos, ocurrió un sospechoso asesinato que le costó la vida a Valentina Vera López, chica trans y activista por los derechos de la diversidad sexual, que con tal solo 32 años, le quitaron la vida. Este crimen transfóbico ha generado dudas, ya que las primeras informaciones que se entregaron la vieron con un sujeto desconocido.

Ahora vamos hacia el norte, a la ciudad de Arica, específicamente al centro penitenciario, donde los gendarmes venían en reiteradas ocasiones atacando a una chica trans de iniciales K.M.P, de 32 años, por su sexualidad. “Siempre serás un hombre”, le gritan funcionarios de la institución, además de golpearla, lanzarle gas y desnudarla frente a terceros para que vean sus genitales, en un claro acto de tortura.

En otro recinto penitenciario, pero esta vez en la ciudad de La Serena, el interno Boris Esteban Castillo Arriagada, de 23 años, venía denunciando hechos de abusos por su orientación sexual en manos de gendarmería, varios meses atrás, pero el joven prefirió acabar con su vida.

En Chile ha venido en aumento los crímenes de odio, tanto para las mujeres, como la diversidad sexual, más aún en pandemia, que nos arroja a vivir en hogares con personas no deseadas, por falta de ingresos económicos.

No hay justicia para nosotres. En el año 2012 fue promulgada la ley 20.609, más conocida como Ley Zamudio, que busca establecer medidas contra las discriminaciones arbitrarias y un procedimiento judicial para reestablecer el derecho cuando se cometa un acto de ese tipo, en pocas palabras necesitas tener pruebas para que se haga efectiva. Es por esa razón que hay cientos de casos impunes, con tan solo nombrar uno, el de Nicole Saavedra.

¿Estos crímenes de odio quedarán impunes como cientos de otros? ¿En quiénes vamos a confiar cuando se trate de un ataque? Claramente que en estas instituciones ¡no! No podemos confiar en Carabineros, Gendarmería, Fuerzas Armadas o incluso en el podrido gobierno de derecha de Piñera, que niega el derecho a la adopción homoparental o el matrimonio igualitario.

Pero tampoco en organizaciones como el MOVILH o Fundación Iguales, que históricamente han estado en la cola de los gobiernos de turno, haciendo mesas de diálogo, buscando sus propios privilegios y desconfiando totalmente de las fuerzas de movilización, dejando en el olvido las enseñanzas de la Revuelta de Stonewall.

Estamos a puertas de un proceso constituyente lleno de trampas, donde los más nefastos de la derecha se están postulando para proteger sus intereses y a “sus hijos”, como, por ejemplo, Marcela Cubillos, que nos niega la Educación Sexual Integral; es por eso que desde la agrupación de mujeres y diversidad sexual, Pan y Rosas, estaremos disputando puestos para las convencionales, pero esto no queda solo acá, sino que confiamos en nuestras fuerzas para ¡darlo vuelta todo.

Lucharemos por un verdadero Plan de emergencia contra la violencia hacia las mujeres y la diversidad sexual, que se debata en todo los lugares de trabajo, estudios y poblaciones, con impuestos a las grandes fortunas que nos roban los recursos naturales. Con el movimiento de mujeres, la clase trabajadora y la juventud organizada, es la única manera de conquistar nuestras demandas y visibilizarlas. Como dijo Pedro Lemebel, “Y su utopía es para las generaciones futuras, hay tantos niños que van a nacer, con una alita rota, y yo quiero que vuelen compañero, que su revolución, les dé un pedazo de cielo rojo, para que puedan volar”.






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