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Red Internacional

Analizamos la plataforma electoral de Avanza Libertad: lo que harían si gobernaran. Se las mandaron a Bolsonaro y Cavallo y les dijeron que “capaz es mucho”. Diez propuestas para tenernos más precarios y descartables, que no pasarán.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Miércoles 27 de octubre | Edición del día
Foto: Revista Barcelona + producción propia

Uno los escucha en la tele paseando sus ideas derechistas y le da bronca. Por suerte Nico del Caño y Myriam Bregman los pasearon en los debates de candidatos. La “Rusa” lo cortó a Milei con una frase que despertó la sonrisa de (casi) todos los estaban en el estudio: "¿conocés la teoría de Ronald Mc Donald? Porque sos el empleado del mes de las multinacionales". Una buena definición.

Pero cuando uno se pone a leer la Plataforma Electoral que presentaron ante la Justicia se le empieza a revolver el estómago. Sin pelos en la lengua exponen todo lo que harían si gobernaran el país. Mamita. Cavallo la leyó y les dijo que le parecía mucho. Los seguidores del economista de la dictadura, Martínez de Hoz, lo apoyarían “con reservas”.

Dentro del mamotreto, lleno de falacias, hay una serie de capítulos dedicados a los derechos laborales. Mirá algunas de las ideas que los empleados del mes de Mc Donalds y Rappi nos tienen preparadas.

1. ¿Cómo se le ocurre “participar públicamente”, señorita esclava?

Uno de los primeros capítulos se llama “Reforma laboral”. Hay que reconocer que algo aprendieron: como sus ideas solo se pueden aplicar aplastando la organización de la clase trabajadora, dicen que antes de leyes hay que hablar de política. “Existe un problema anterior que es el comportamiento del movimiento sindical que abusa de una participación pública con fines políticos extorsivos, procurando resolver en las calles lo que se debería dirimir en el Congreso”. Por lo menos no dice “en los cuarteles y comisarías”. Todavía.

Entonces define lo que llama “problema político primario”: la participación colectiva, en las calles. Para resolverlo propone “la eliminación de la capacidad de extorsión del aparato sindical a través de las huelgas generales y de la ocupación de los espacios públicos. También se aplica a los representantes de los trabajadores informales y los desempleados”. No van tres párrafos y ya sacaron el machete.

2. De la huelga al calabozo

¿Qué proponen entonces los “libertarios”? “Limitar el derecho de huelga en cualquier actividad. Los días de huelgas no serán pagos”. ¿Y si ante un ajuste como los que quieren Milei o Espert, o ya hacen los partidos tradicionales, hay una huelga general? “Las condiciones para la legalidad de las huelgas generales serán explicitadas taxativamente y la ley preverá la condena de multa, inhabilitación y prisión para los dirigentes sindicales que convoquen al desacato”.

O sea, si de un día para el otro te rebajan el salario o te sacan los fines de semana de descanso primero tendrías que pedirle permiso a la oficina de Micky Vainilla. No solo no te lo dará sino que si protestás, te mete una multa y podés terminar preso.

No aclara la Plataforma si habilitarían centros de detención en las empresas o vas a parar a la comisaría.

3. Nacido un 24 de marzo (de 1976)

Pero hay un tipo de trabajadores que ya no tendrá ni siquiera la posibilidad de pedir permiso. Según Avanza Libertad, “los empleados estatales y de servicios esenciales privatizados, no tendrán derecho a la huelga y la ley preverá la inhabilitación y multa para los dirigentes sindicales estatales que violen las instancias legales con huelgas salvajes”.

Señora enfermera, chofer, telefónica, señalero: si a usted no le gusta que le reduzcan el salario, llene el formulario 15478.

La última vez que se aplicaron medidas tan contundentes como las que proponen hacer ley Milei y Espert fue el 24 de marzo de 1976, con un decreto que lleva al final la firma de Videla, Massera y Agosti (la junta militar).

4. Las falacias de Menem y Bolsonaro

Después de tanto amenazar con el machete por fin llegan a la lapicera. A ver qué proponen. Y repiten la misma falacia de todos los neoliberales: “la modificación de todo el marco de las relaciones laborales sindicales es una tarea ineludible para poder crecer”. Porque según Ronald y Bigote el problema de la desocupación y el trabajo no registrado son “las incumplibles leyes laborales”.

Estas semanas estuvimos mostrando que todas las fórmulas mágicas de la derecha no resisten un archivo. Las “reformas laborales” que hicieron Menem en los 90 o Bolsonaro ahora en Brasil, aumentaron la desocupación, no generaron empleo y extendieron la precarización. Además de las ganancias empresarias, obvio. Pero Avanza Libertad insiste en que “la reforma debe focalizarse en la modificación de cuatro leyes: Ley 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo (1953), Ley 18.610 de Obras Sociales (1970), Ley 20.744 de Contrato de Trabajo (1974) y Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales (1988)”. O sea, todo.

Como siempre decimos, no es que estas leyes contengan los intereses históricos de la clase trabajadora. Pero expresan, a su manera, la disputa entre dos fuerzas: de un lado el intento de los empresarios de disponer de nuestros cuerpos, días y noches como se les cante; del otro un intento del movimiento obrero de ponerles un límite. Aún con los “hachazos” que le fueron pegando gobiernos militares y constitucionales, aún con los derechos que fueron cediendo la CGT, la CTA y las cúpulas sindicales. Sin embargo, hoy todos los partidos tradicionales discuten cómo "flexibilizarlos" o "modernizarlos" todavía más.

5. Pagate la indemnización, esclavo

El primer ataque es esperable: “se eliminará el régimen de indemnizaciones sin justa causa y se lo reemplazará por un seguro de desempleo. Esto eliminará el costo de despidos imprescindibles en momentos de problemas económicos”.

¿Parece que Larreta le robó el power point a Milei, no? Más o menos. En realidad el de Ronald es más brutal. En el actual régimen de la UOCRA y la propuesta de Juntos, patrones y trabajadores cotizan a ese “fondo de cese laboral”. Para Ronald y Bigote, “los aportes personales al fondo de desempleo se acumulan en cuentas personales”. O sea, lo ponés vos solito, solita. De tooodo ese sueldo que te sobra a fin de mes, separás una parte para cuando te dejen patitas en la calle.

6. “Las empresas por mí que hagan lo que quieran”

La frase la dijo Espert acorralado por Del Caño. Nico lo había dejado en ridículo porque no sabía ni siquiera cómo trabajaban los pibes en su “empresa modelo”, Rappi. “Que hagan lo que quieran, que contraten en relación de dependencia, monotributo”, dijo un poco sacado.

Pero cuando uno lee la Plataforma entiende hasta dónde puede llegar ese “lo que quieran”.

Difícil encontrar tantas palabras neoliberales en tan pocos espacios. “La estandarización de los contratos laborales deberá ser muy flexibilizada para adaptarse a la velocidad de los cambios tecnológicos y maximizar la productividad. Se flexibilizarán los plazos y modos de contratación; se reconocerá el carácter multifuncional, multiprofesional y polivalente de las tareas; se permitirá una movilidad funcional y de localización; se incorporará el trabajo a distancia y desde el hogar; se permitirán esquemas de remuneración flexible basados en productividad y en beneficios”.

Imaginate: una cajera sale de laburar el lunes de un Coto en Constitución y el gerente le dice “mañana te toca Campana, tenés que manejar un clark de mañana y a la tarde hacés reparto a domicilio. ¿Por cuánto la hora? Según cuánto ganemos nena. Ah, y el miércoles no vengas, estás despedida. Cualquier cosa te llamo”.

O como el aumento de 5 pesos que decidió Pedidos Ya para sus [email protected].

7. También pagate la jubilación solito

Si “que las empresas hagan lo que quieran” es la estrategia libertaria, el “monotributismo” es su táctica. Todo lo que facilite el fraude laboral y que los empresarios sean “liberados” de costos y responsabilidades, ya lo pensaron.

Uno de los títulos más increíbles es “Reducción de los impuestos al trabajo”. Allí propone que directamente “las contribuciones patronales serán eliminadas y reemplazadas en lo inmediato por un aumento de igual recaudación de las contribuciones personales, plenamente compensadas por aumentos simultáneos en el salario bruto”. ¿Es un chiste? No. Las ya generosas reducciones que proponen el Frente de Todos o Juntos no les alcanzan. Proponen 0 %. Te lo tendrás que pagar vos con tu salario (que ya vimos va a ser tan flexible como se les cante a los empresarios).

Pero como son libertarios vas a poder elegir entre distintos sistemas, ¿no? Jaja. Ni lo sueñes, esclavo: “las contribuciones personales para la jubilación tendrán el carácter de aportes compulsivos a cuentas individuales, como en cualquier sistema de capitalización privado”.

Revivió el dictador chileno Pinochet y se preguntó si no era mucho.

8. Viva la libertad (patronal)

Hay una parte titulada “Reforma sindical”. Parece tentador. Más cuando se lee que la “nueva ley democratizará el movimiento sindical”, “tendrán libertad para afiliarse al sindicato que mejor los represente”. A esta altura del texto uno ya sospecha: ¿qué estará craneando Ronald?

Entonces llega al punto. “Las negociaciones salariales y de condiciones laborales se harán a nivel de empresa. Los convenios colectivos de nivel inferior prevalecerán por sobre los de otro nivel superior sin necesidad de homologación previa. Los delegados sindicales en la empresa tendrán todos los poderes para la realización de negociaciones autónomas, sin injerencias ni directivas del sindicato”.

No es que los muchachos están fomentando el “sindicalismo de base”. No. Es la famosa “atomización sindical” pero llevada al extremo. Para liquidar el poder de negociación que puede tener la clase obrera unida, organizada, las negociaciones serán solo por empresa (sumale que ya te sacaron el derecho a huelga y el régimen de indemnización, una "negociación" un poquito desigual). Uno se imagina a Don Carlos con una 38 en una mano y el telegrama de despido en la otra ofreciendo un 2 % de aumentos en 6 cuotas: "te haré una oferta que no podrás rechazar" (inserte música de El Padrino).

A Ronald Mc Donald también le empieza a parecer mucho.

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9. Ah, ya que está pagate el hospital

Una de las últimas propuestas tiene que ver con las obras sociales. Para Avanza Libertad, “la injerencia del sindicalismo en la gestión de la Salud de los afiliados gremiales es una anomalía sin precedentes en el mundo que debe ser terminada, liberando a los afiliados a contratar libremente un seguro de salud, individual o colectivo, ofrecido por el Estado o por prestadores privados (ver detalle de esta iniciativa en el Capítulo de Salud)”.

En el capítulo de Salud se encuentra con que el plan “libertario” es hacer un sistema de salud a lo Bush o Trump, donde haya una cobertura ultrabásica y las personas deban pagar cualquier tratamiento complejo con un seguro que deberán pagar. Además la salud pública se convierte en una “prepaga estatal” (así dicho, literalmente).

Hoy las obras sociales, aún con el desmanejo de las burocracias sindicales y el Estado, son un sistema solidario que cubre la salud de millones de trabajadores. Ronald y Bigote las quieren privatizar, como el resto de la salud.

10. Sobre nuestros derechos, no pasarán

“Yo estoy cansado de trabajar gratis, nos merecemos vivir bien”. Lo dijo un obrero rural en Jujuy que se sumó a la campaña del Frente de Izquierda. “Basta de hacerle ganar plata a los patrones. Nosotros somos los que generamos ganancia. Por eso estoy con Vilca, para decirle basta a los poderosos".

Esa frase encarna todo lo contrario a lo que proponer estos derechistas. Es la clase trabajadora que dice basta a los trabajos precarios y quiere otro futuro. Es también el reconocimiento de que para eso hay que hacer política, como Vilca, el recolector de residuos que puede conquistar una banca para la izquierda, para las y los explotados de Jujuy.

Queda claro. La precarización que impulsaron primero Videla y después Menem, la mantuvieron luego Cambiemos, el Frente de Todos y las cúpulas sindicales peronistas. Los libertarios quieren empeorarlo pero ninguna de esas fuerzas políticas quiere defender y recuperar los derechos laborales. Como le dijo en el debate Nicolás del Caño a Espert: "nosotros tenemos la única propuesta de avanzada, reducir la jornada laboral a 6 horas para repartir el trabajo entre ocupados y desocupados y terminar con la informalidad".

La derecha tiene los grandes medios para difundir su modelo. Pero también es cierto que en el mundo siguen las rebeliones contra esas recetas. Lo vimos en Chile, Colombia, Ecuador y ahora en las huelgas obreras en EE.UU. Hoy, para enfrentar esas ideas la única opción es darle fuerza al Frente de Izquierda. En el Congreso pero también en las calles, como tanto detestan los “liberfachos”.




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