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Red Internacional

Ulises NúñezTrabajador industrial

Miércoles 14 de diciembre de 2016 | 07:57

La última semana de Noviembre, más de 120 trabajadores de Papeles Cordillera, subdivisión de CMPC, fueron despedidos sin previa notificación por la empresa propiedad de los Matte. Justificando con el artículo 161 del actual código laboral, que considera una necesidad de la empresa tener que despedir a sus trabajadores.

La baja en la producción de papel cartulina, papel del tipo craft, etc., hizo que la empresa determinara aplicar los despidos arrojando a más de cien familias a la calle. Mientras aseguran las ganancias de sus gerentes y directivos apoyándose en el código laboral de la dictadura, Papeles Cordillera les arrebata el derecho al trabajo, empujándolas a la incertidumbre de la cesantía.

Cuando ganan menos, perdemos nosotros

Este año las ganancias de CMPC se han triplicado en comparación al 2015, un factor importante para este enorme incremento, fue el escándalo de la colusión del papel en el que resultó inesperadamente favorecido. El consumidor nunca dejó de comprar sus productos, elegían otra marca, pero de la misma compañía, lo que disparó las ganancias los meses posteriores de haberse conocido el gran robo al pueblo obrero de las dos empresas comprometidas en lo que se conoció como "El cartel del papel", CMPC y SCA.

Pero el mercado también ha hecho que otros productos bajen sus ventas y por lo tanto, producen menos ganancias. Sí, solo ganan menos de lo que se tenía calculado, pero nunca dejan de ganar, aún así, los empresarios a nivel nacional e internacional, deciden abaratar costos despidiendo a sus trabajadores protegiendo sus propios y únicos intereses, aumentando los indices de cesantía, dejando caer sobre los hombros de las y los trabajadores el peso de sus crisis.

¿Complicidad Sindical?

A pesar de ser inesperado para la mayoría de los despedidos por CMPC, muchos comentaban que los dirigentes del sindicato estaban en conocimiento de lo que iba a ocurrir, aún así, no le informaron a nadie. Nuevamente los dirigentes de los trabajadores son cómplices de la empresa permitiendo los despidos sin ningún sin ni siquiera informar y menos, impedirlos.

Esta conciliación entre los dirigentes sindicales de CMPC y la empresa no es algo nuevo, históricamente los sindicatos han sido dirigidos para hacer de ellos algo muy parecido a un club de beneficencia, con una o dos asambleas por año y muchas decisiones sin consulta a la base, asambleas que se interrumpen y dan por terminadas cuando los trabajadores insisten en pedir la palabra, entre otros mecanismos que utilizan para acallar a las bases.

Hay que recuperar nuestros sindicatos

Hace falta una alternativa que plantee la organización sindical con carácter de clase. Por sindicatos democráticos, de lucha y sin dirigentes corruptos. Que sea capaz de organizar toda la fuerza de las y los trabajadores para defenderse de ataques y golpes como los que recibieron estas más de 120 familias.

Una alternativa como la que plantearon las más de 20 mil trabajadoras y trabajadores, estudiantes y mujeres que se reunieron el pasado 19 de Noviembre en el estadio de Atlanta en Argentina, quienes plantean la independencia de la clase obrera de sus opresores y explotadores. Una alternativa que levante la auto organización de las bases, como nos muestran las mujeres y hombres del sindicato número 1 de Orica, fábrica de explosivos utilizados para la minería en la ciudad de Arica, quienes se organizan internamente con comisiones de mujeres y de seguridad entre otras. En fin, una alternativa que pelee porque los y las trabajadoras le demos una respuesta a las penurias a las que nos arroja el capitalismo, como lo hacemos los y las trabajadoras de Alternativa Obrera en distintos lugares del país, luchando para que no sólo resolvamos los problemas en nuestras fábricas y sindicatos, sino que avancemos a conformarnos como una alternativa política de nuestra clase.




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