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Red Internacional

Falta poco menos de un mes para que se conmemore el Día Internacional del Trabajador. El primero de mayo es una fecha histórica que nos llena de reflexiones y enseñanzas. Muchas veces esta fecha se toma como un día más, un feriado, un momento de descanso en nuestras vidas. ¿Qué está detrás?

William MuñozTrabajador Industrial

Lunes 6 de abril de 2015 | 14:48

Como algunos sabrán, detrás del primero de mayo se esconde una historia que no todos quieren contar. Nos remontaremos hacia el primero de mayo de 1886 en Chicago, donde un millón de trabajadores de los Estados Unidos se lanzaron a huelga general por la demanda de la jornada laboral de ocho horas sin rebaja de salario.

Tras la movilización, la justicia culpó a los dirigentes obreros como incitadores y responsables de un atentado a un carro policial, por lo cual se inició la causa contra 31 responsables, siendo luego reducido el número a ocho. Pese a que el juicio fue en todo momento una farsa y se realizó sin respetar norma procesal alguna, los “ocho de Chicago” fueron declarados culpables, acusados de ser enemigos de la sociedad y el orden establecido. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.

Desde la fecha en distintos lugares del mundo se conmemora la lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago, por ser parte de la histórica lucha de la reducción de la jornada laboral. Conmemorarlos es algo vigente, sacar las lecciones es fundamental para enfrentar la precariedad y desigualdad de este país dirigido por los empresarios.

De cara al primero de mayo podemos ver lo demoledor que resulta la vida para el obrero. Vemos el sur azotado por los incendios forestales y el norte convulsionado por la catástrofe social. La historia se repite nuevamente, ¿son acaso los ricos o dueños de este país los que pasan las penurias?

Frente a este escenario se discute el proyecto de reforma laboral de Bachelet, que sin duda es un intento por adelantarse a los procesos de lucha y organización que vienen generándose entre los trabajadores. Adelantarse para contener y evitar que sigan aumentando las huelgas, paros y movilizaciones que se salen de los marcos legales establecidos.

Si bien, la reforma de conjunto fortalece a los sindicatos y trae consigo “letras chicas”, no se podría hablar de reforma sin la tendiente presión que viene ejerciendo un importante sector de trabajadores, en luchas anti-burocráticas desde el profesorado, paros y movilizaciones ilegales de portuarios y mineros, fuera de los marcos del Código Laboral, movilizaciones en sector de salud, retail, entre otros. Es esta fuerza la que ha presionado a los cambios.

Qué tipo de movimiento obrero se forja

Ante esto, los dirigentes sindicales juegan un rol clave en la orientación de la lucha y la preparación hacia el primero de mayo. La pregunta es con qué política y estrategia convencemos a los trabajadores. ¿Vamos por una reforma sin letras chicas desde el Parlamento? ¿Es que acaso se darán en ese espacio los cambios, con lobby parlamentario conquistaremos nuestras demandas? Lo que está en juego es qué tipo de movimiento obrero y sindicalismo se forja. Uno que confíe en sus propias fuerzas, en los métodos de lucha históricos de los trabajadores, en la movilización o uno que crea en gobiernos burgueses, en empresarios, en las instituciones del régimen.

Hoy se viene demostrando que los trabajadores cada vez más confían en sus propias fuerzas, a través de la organización y lucha. Y es que sólo confiando en nosotros mismos, como parte de esta enorme e internacionalista clase obrera, podremos obtener nuestras demandas, combatiendo e imponiendo por la fuerza lo que sea necesario. Es por esto que toma peso una política independiente a cualquier variante patronal, una política alternativa de la clase trabajadora.

Movilicémonos por un Nuevo Código del Trabajo

Es por esto que toma vitalidad la lucha por un Nuevo Código del Trabajo, que liquide la herencia pinochetista, que termine con toda la precariedad y la subcontratación, que sea impuesto por la movilización de los trabajadores.

En este sentido, dejo invitados a los trabajadores, este primero de mayo, a marchar con Alternativa Obrera, bajo las banderas de un Nuevo Código del Trabajo que tenga como horizonte de lucha la negociación colectiva por rama, el Tarifado Nacional por Oficio, un salario mínimo igual a la canasta básica familiar, que ponga fin al artículo 161 que permite los despidos “por necesidades de la empresa”, y otras peleas que como trabajadores aún tenemos planteadas, sin confianzas en el gobierno de Bachelet, los empresarios o sus representantes.

Más que nunca los trabajadores debemos hacernos parte activa de este debate, y lejos de negarse de plano a un cambio en las relaciones laborales, debemos aprovechar este “ambiente de reformas” para utilizar toda nuestra fuerza, movilizarnos y exigir nuestras demandas, ya que lo que está en juego es qué tipo de sindicalismo se forja.




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