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Red Internacional

El pasado viernes, el DEMRE, tras discusiones entre el ministro de educación, Gerardo Varela, y el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, envió al MINEDUC una propuesta con 8 modificaciones para aplicar a la actual Prueba de Selección Universitaria (PSU).

Valentina GonzálezEstudiante Castellano. Pedagógico.

Jueves 24 de mayo de 2018 | 03:15

Los 8 puntos planteados al MINEDUC consisten principalmente en un recorte del marco curricular (contemplación de contenidos hasta segundo medio en pos de disminuir la brecha existente entre estudiantes con plan científico-humanista y estudiantes de establecimientos técnico profesionales con plan diferenciado); también contempla la separación entre la rendición de las pruebas y las fechas de postulación para disminuir el “estrés” al que se enfrentan las y los estudiantes, en esa misma línea proponen que se realice más de una prueba al año para poder dar más márgenes de opción y decisión en torno a las postulaciones.

En el aspecto académico, proponen reducción de la prueba de lenguaje: eliminación plan de redacción y conectores, cambio de las preguntas pilotos, también se propone la separación de pruebas del plan de ciencias: biología, física y matemática, sobre esta última, se quiere hacer una división en la evaluación: una primera, obligatoria, que evalúe los contenidos de matemática hasta segundo medio, y una segunda, voluntaria, que contendría conocimientos “más avanzados”.

Por último, se plantea la creación de un Comité Técnico Internacional y un Comité Asesor Nacional. Este punto es el más avanzado, pues se liga al actual panel de expertos que está trabajando junto al DEMRE para evaluar el actual sistema de evaluación.

PSU: EL PROBLEMA DEL FILTRO EDUCACIONAL

Teniendo en cuenta las modificaciones anteriores, que se presentan bajo la necesidad de “disminuir el estrés” o “terminar con la brecha entre estudiantes de establecimientos HC y TP”, es importante preguntarnos ¿esto resuelve el problema de la PSU?

Históricamente, el Movimiento Estudiantil, sobre todo las y los estudiantes secundarios, han peleado por la eliminación de la Prueba de Selección Universitaria, prueba estandarizada, profundamente cuestionada, que hoy define el futuro educacional de miles de estudiantes a nivel nacional, ya que es sabido que esta coopta la posibilidad de que las y los estudiantes más precarizados accedan a la educación superior. Este vendría ser el problema de fondo, que no se resuelve modificando la prueba, sino peleando por el término de ella, al mismo tiempo que se vuelven a retomar las banderas por la gratuidad universal y se pone en la palestra un acceso irrestricto a la Universidad. Donde también se asegure una ampliación de matrículas y un mejoramiento infraestructural pertinente a las necesidades de cada casa de estudio para que todas y todos los estudiantes puedan tener la posibilidad de estudiar, garantizado a través de un financiamiento integral a los espacios de estudio y que rompa con la lógica del autofinanciamiento de las universidades, propia de la educación de mercado, que hoy precariza la educación, tanto en términos académicos como de infraestructura.

Por una educación al servicio de nuestras necesidades, y no a las del mercado, basta de filtros y precarización en la educación.




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