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Red Internacional

Nacional. Cocina 2.0: los intentos restauradores y una nueva trampa al pueblo trabajador a menos de un mes del plebiscito

A menos de un mes del plebiscito, los partidos del régimen buscan vías para preservar sus intereses y pasarle un golazo de media cancha al pueblo trabajador. Desde la DC, PS, PPD hasta el frente amplio buscan llegar a un acuerdo que ponga paños fríos y haga digerible toda propuesta constitucional al gran empresariado. Una cocina 2.0, ya no entre gallos y medianoche, si no que descaradamente frente a todo el país, con un cronograma de reuniones y “mínimos comunes” para negociar con la derecha del rechazo.

Lunes 8 de agosto | 02:23

A menos de un mes del plebiscito las cartas están jugadas. La derecha del #rechazo con una campaña con aportes millonarios se envalentonan buscando instalar en el debate público ideas conservadoras.

Nos dicen que chile pareciese vivir entre el tren de Aragua y los portonazos, mientras los pobres habitantes de Las condes y Vitacura, pobres parecen vivir diariamente terribles temores ante las encerronas en la carretera. Seguridad y migración, todo lo que justifique mayores atribuciones autoritarias del estado para cuidar sus privilegios.

Pero a esta jugada de la derecha el gobierno les recibe el pase; la extensión del estado de excepción en el Wallmapu, su política migratoria y su énfasis en la seguridad son parte de este discurso, mientras no hay respuestas frente a los dramas sociales que vive la población trabajadora con la inflación y mayor pobreza.


Una cocina 2.0: los intentos restauradores a menos de un mes del plebiscito

Sobre este escenario es que los partidos del régimen, la ex concertación desde la DC, el PPD, PS, PR, PL, con la venia del gobierno para llegar a un acuerdo, cocinado en el congreso para limar todas las aristas que incomoden al empresariado y sectores conservadores.

Una nueva cocina 2.0, ya no a las tres de la mañana en el congreso nacional, si no que delante de todo el país, con un cronograma de reuniones y “mínimos comunes” para negociar con la derecha del rechazo. La clave de esta propuesta: que el congreso sea quien tenga la libertad de hacer y deshacer en el texto constitucional.

La preparación de esta nueva cocina demuestra el carácter de este proceso constituyente, donde pareciese que el pueblo trabajador solo sirve para las encuestas y para un día de votación, pero quienes realmente decidirán el punto y la coma serán los parlamentarios representantes de los grandes empresarios de este país. En un congreso con sueldos millonarios y donde la derecha juega con ventaja.
¿En qué consiste este acuerdo? Estos artífices de la restauración pusieron sus puntos sensibles, un petitorio que partía por la defensa de la oligárquica cámara del senado, la defensa de las clínicas privadas en el sistema de salud, dejar como voluntaria la justicia indígena entre otras medidas para moderar el texto consitucional, pero por sobre todo para que sea el actual congreso el que tenga poder decisión.

De tal modo, la idea de ’aprobar para reformar’ ha ido adquiriendo peso no solo en Socialismo Democrático, coalición conformada por partidos que fueron parte de la Concertación como el PS, PPD, PR y PL. Pero sigue siendo ahí, donde más se empuja esa agenda.

La “llave maestra de Walker” y una nueva trampa histórica contra la clase trabajadora

Otro de los elementos que favorecen al Congreso, independiente del resultado del plebiscito del 4 de septiembre, son los quórum de reformas constitucionales con los que cuenta tanto la actual Constitución como la propuesta presentada por la Convención Constitucional. Hace pocas semanas fue aprobada en el parlamento la rebaja de los quórum supra mayoritarios con los que contaba la carta magna que hoy rige. De esa forma, se disminuyó la votación necesaria de 2/3 y 3/5 -dependiendo del capítulo a reformarse- a 4/7 en cualquier caso.

La iniciativa, que fue presentada por los senadores Matías Walker (DC), Ximena Rincón (DC) y Pedro Araya, tras el despacho a Sala por la Comisión de Constitución el senador Walker calificó la medida como la ‘llave maestra’. “Esta reforma va a ser la llave maestra para los cambios futuros…Si este proyecto se aprueba antes del 4 de septiembre, la ciudadanía va a tener la certeza de que se va a poder habilitar un proceso constituyente y este proyecto es la llave maestra. Es un proyecto muy importante y es un día histórico”.
Necesitamos un polo de independencia política de la clase trabajadora frente a un nuevo fraude histórico contra el pueblo trabajador.

Esta nueva cocina demuestra el carácter del proceso constituyente, no solo desde un inicio la convención constitucional estuvo amañada, sin permitir que se cuestionasen los tratados internacionales y buscar terminar con las AFP, si no que durante todo el proceso la clase trabajadora ha sido expectante mientras la inflación toca su mesa. Y hoy nos quieren meter en un nuevo fraude histórico, donde pase lo que pase después del 4 de septiembre buscaran que sea el parlamento quien defina.

Es urgente levantar un polo de independencia política de la clase trabajadora frente a este nuevo fraude histórico contra el pueblo trabajador, donde enfrentemos la cocina 2.0 orquestada por los partidos de los 30 años e impongamos nuestras demandas. Solo con la unidad de la clase trabajadora y retomando el camino de la movilización podremos conseguirlo.




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