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Cerca de 80 mil escolares podrían dejar sus estudios en medio de la pandemia

Según el Mineduc, los distintos factores de riesgo en la situación de pandemia podrían aumentar los niveles de deserción escolar. ¿Quiénes son responsables?

Martes 9 de junio | 13:39

Tras la crisis del COVID-19, los establecimientos educacionales han decidido impartir las clases de manera online, buscando la forma de mantener el funcionamiento del sistema educativo en medio de la pandemia. Mientras que desde el Mineduc, Raúl Figueroa parece estar marcando en un calendario la posible vuelta a clases, sin embargo, debido al catastrófico manejo de la pandemia por parte del gobierno criminal de Piñera, que ha permitido que la cifra se dispare por sobre los 120 mil contagios, y los distintos factores como el hambre, la cesantía y la falta de ingresos en las familias, hacen ver lejana la posibilidad de volver a clases presenciales, al mismo tiempo, tanto estudiantes secundarios como universitarios se han visto obligados a desertar.

Según consigna Cooperativa, el ministro Figueroa dijo que "las estimaciones del Ministerio de Educación son que como consecuencia de todo esto podrían incorporarse 80 mil nuevos niños y jóvenes a las tasas de deserción y eso evidentemente son números muy altos".

"Nos podría llevar a unas tasas de incidencia en deserción que hoy día son de 1,5 a un 5 por ciento, mucho más alto que lo que pasó después del terremoto del 2010 o de otras tragedias que han golpeado al país", manifestó.

Respecto a la vuelta a clases presenciales, Figueroa manifestó que "la principal prioridad es la salud y la seguridad de toda la ciudadanía y de las comunidades educativa, y por eso es que no existe una fecha establecida para volver a las clases presenciales".

El ministro añadió que "en ese mismo contexto, también hemos señalado y así lo creo, que cuando se den las condiciones sanitarias, es importante volver a las clases presenciales, precisamente porque son una medida de equidad, probablemente la más potente de todas las que tenemos a mano hoy día".

Raúl Figueroa deja fuera los verdaderos problemas que están afectando a las familias trabajadoras, pues están siendo arrojadas a la miseria por este gobierno. Los niveles de cesantía aumentan constantemente, ya superando con creces el millón de desempleados y desempleadas, cifra que va en aumento. Mientras en las poblaciones se manifiestan por la falta de alimentos ¿se puede tener clases normales cuando hay hambre?

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Desde la agrupación docente Nuestra Clase, plantean que “¿cómo es posible que mientras nuestros apoderados y estudiantes padecen necesidad y hambre, el profesorado silencia? ¿Vamos a agachar la cabeza frente al computador y a fingir que nuestros estudiantes realmente van a lograr aprendizajes significativos de algo del curriculum?”

“No podemos esperar que las soluciones vengan de los mismos que han desmantelado la educación y la salud pública por décadas y que son los que han empujado a las familias a estas condiciones de miseria e incertidumbre. Los profesores no podemos mantenernos impávidos ante este escenario, necesitamos solidarizar con nuestros estudiantes y sus familias, con los trabajadores de la salud y de otros sectores. Solo organizándonos podremos enfrentar esta crisis" indican les profesores.

Les docentes de Nuestra Clase proponen que exista un decreto de promoción automática, indicando que ningún estudiante debería repetir el año escolar, considerando la difícil situación de las y los escolares. También ponen en la mesa la necesidad de un ingreso mínimo de emergencia, que sea igual al valor de la canasta básica familiar. Al mismo tiempo, expresan que debe aumentar el presupuesto para costear canastas de alimentos de buena calidad, y que no sea focalizado, es decir, que sea una canasta básica universal por cada alumno.

La agrupación plantea que para que se cumpla esta demanda de un plan de alimentación universal, se debe aplicar un impuesto del 20% a las grandes fortunas, y que la gestión sea de parte de las y los trabajadores de JUNAEB y educación.

Por último, plantean que es imposible volver a clases si los establecimientos se convierten en focos de contagio. Si hubiera presupuesto para sanitizar las escuelas, para salas modulares y para adaptar la infraestructura a las medidas sanitarias mínimas, se podrían llevar a cabo las clases de forma presencial. Sin embargo, el Estado de Chile no asume esta responsabilidad, cuando es necesario tocar las ganancias de los capitalistas para enfrentarse a esta crisis.

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