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Red Internacional

Convención Constituiconal. Boric y reunión con la mesa de la Convención Constitucional: ¿Un segundo aire al desvío de la rebelión?

El día lunes fue la reunión con el actual mandatario Sebastián Piñera, y esta vez fue el turno de la Convención Constitucional ¿Qué sensación se va instalando luego de los días de euforia de Apruebo Dignidad?

Miércoles 22 de diciembre de 2021 | 07:02

Sin duda los días posteriores al triunfo del frenteamplista Gabriel Boric, frente al ultraderechista del Partido Republicano, José Antonio Kast, consagrándose como el nuevo presidente electo, han estado marcado por las reacciones de distintos sectores políticos a nivel nacional.

Ayer fue el turno de reunirse con el presidente Sebastián Piñera, acordando distintos aspectos del cambio de mando programado para el mes de Marzo del próximo año, y hoy fue el turno de su visita a la Convención Constitucional, siendo esperado por la presidenta y vicepresidente de la mesa, Elisa Loncón, y Jaime Bassa.

Durante la instancia, en la que fue acompañado por la diputada del Partido Comunista (PC), Camila Vallejo, se realizaron distintos intercambios entre los asistentes.

“Presidente electo, Boric. Para mí, Boric, un abrazo muy grande, qué gusto saludarte. Bienvenido a la Convención Constitucional”, refirió Loncón frente al recientemente electo presidente, quien aprovechó de dar un discurso frente al plenario de la Convención Constitucional.

Por su parte, el vicepresidente de la Convención Constitucional, Jaime Bassa refirió:

“Desde la mesa directiva de esta asamblea constituyente de recibir a Gabriel Boric, presidente electo de república de Chile. Sabemos que el país espera colaboración, sabemos que el país está esperando un trabajo solidario, fraterno y sororo. Sabemos también que nos ha costado mucho trabajar esa colaboración con el gobierno saliente, lo hemos conseguido a ratos pero ha sido una relación muy trabajada, muy dificultosa”.

Convención Constitucional: Tensiones y contradicciones frente a las demandas de octubre

Una de las grandes barreras que señalan de manera transversal distintos analistas, es la dificultad que tendrá Gabriel Boric para gobernar. Esto, tomando en cuenta el equilibrio presente desde las distintas fuerzas políticas presentes en el parlamento, que harán imposible realizar cualquier cambio estructural a nivel legislativo, lo que abre nuevamente un escenario de consensos, donde rápidamente los guiños entre ex concertacionistas junto a los representantes de Apruebo Dignidad, saltaron a la vista durante todo el periodo de la segunda vuelta.

Sin duda en el caso de la Convención Constitucional, institución que consagró la política del desvío encabezada por Gabriel Boric junto al Frente Amplio, sumándose posteriormente el Partido Comunista (PC), y que fue el gran salvavidas para que siguiera gobernando, el triunfo de Boric le sirve hoy como una bocanada de aire fresco, frente a los distintos cuestionamientos abiertos durante sus meses de vida.

Una Convención Constitucional que se ha mostrado incapaz y desde algunos sectores contraria a luchar por la libertad de los presos políticos de la rebelión de octubre de 2019, y estéril frente a la desmilitarización del Wallmapu. Sin mencionar la reproducción de los mismos vicios de la Constitución de Pinochet y la herencia de la dictadura, como el mantenimiento de los 2/3 necesarios para la aprobación de normas constitucionales.

¿Será acaso este gobierno de reformas a la medida de los partidos de los 30 años, el segundo aire de la Convención Constitucional?

¿Qué se puede esperar del nuevo gobierno de Boric frente a las demandas abiertas en octubre del 2019?

Una de las cuestiones más notorias por parte de Boric, han sido sus incesantes guiños hacia la centroizquierda neoliberal, acrecentados durante su campaña. Desde su admiración por Ricardo Lagos, hasta la integración de referentes de la ex Concertación, como el Senador Calos Montes, las acciones realizadas por Boric y su equipo, no han sabido de escrúpulos con tal de congeniar con el “centro político”.

Ya las palabras del propio Boric frente a la Ley de indulto de las y los presos políticos de la rebelión de octubre, señalando “veremos caso a caso”, nos da una idea de cómo se vendrá la mano de su gobierno, sumado a las conversaciones que tuvo el magallánico junto a la CPC, tratando de entregarles algo de tranquilidad, en medio de un contexto económico, que pareciera que traerá consigo importantes recortes fiscales, y ajustes que sabemos siempre se terminan descargando sobre los hombros de las familias trabajadoras.

¿Cuál será la ubicación del nuevo gobierno frente a esta clase de embates?

Lo cierto es que al contrario de lo que los sectores de Apruebo Dignidad, y afines a esta alianza, quienes presentan el gobierno de Boric como la continuidad del camino abierto por la rebelión de octubre del 2019, resulta totalmente lo contrario. El giro al centro de por parte de Apruebo Dignidad, con Boric a la cabeza, tan sólo reafirma el desvío del Acuerdo por la Paz, trasladado a una Convención Constitucional, y que hoy busca recomponerse.

Ya resulta evidente la incomodidad con la que el gobierno de Boric ha tenido que responder a ciertas demandas sentidas por el pueblo trabajador, siendo la ley de indulto y liberación de las y los presos políticos de la rebelión, una de las más espinosas, y que no podrá seguir evitando por mucho más tiempo, al igual que las demandas estructurales que cuestionaron el modelo y a los partidos de los 30 años de conjunto.




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