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SALUD Y EDUCACIÓN

Bonos impagos y crisis presupuestaria: La dramática situación que vive el Hospital Clínico de la U. de Chile

El hecho de que no les han pagado el Bono Covid-19 a los trabajadores del J.J. Aguirre pone en evidencia la crisis que vive el establecimiento sanitario desde hace años, pero que se ha profundizado debido a la pandemia. ¡Que el hospital forme parte de la Red Pública de Salud!

Martes 13 de abril

Trabajadores del Hospital Clínico J.J.Aguirre de la Universidad de Chile acusan que no se les ha pagado el bono Covid-19 para los trabajadores de la Salud, cuyo monto sería de $200 mil. “A todos los hospitales públicos ya se lo han pagado, menos a nosotros, que por ser descentralizado nos tramitan más”, explica Leonardo Cabezas, auxiliar de enfermería del hospital y candidato a la Convención Constitucional por la lista de Trabajadores Revolucionarios.

Aunque no hay una fecha clara de cuándo se les entregará realmente el bono a la primera línea de la pandemia, “se supone que lo pagarán a finales de abril, o la primera semana de mayo”, indica Cabezas.

Esto ocurre a pocas semanas de que el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, diera cuenta ante la Cámara de Diputados del dramático déficit presupuestario en la que se encuentra el hospital clínico: “la pandemia ha generado una situación insostenible en materia financiera que pone en riesgo inminente la continuidad operativa del Hospital”, dijo.

A estos dichos también se suma la directora del HCUCH, Dra. María Graciela Rojas, quien afirmó que “hoy día la situación del hospital clínico está al límite”, sobre ello añadió que sumado a los pacientes Covid, también están los “pacientes enfermos de cáncer y enfermos crónicos descompensados (...), además está la situación de todos los funcionarios y funcionarias del Hospital, incluido el personal administrativo, que está cansado de enfrentar esto con índices de licencias médicas por sobre el 30 por ciento”.

Una crisis de hace años que se profundizó con la pandemia

El hospital actualmente tiene una deuda de $33 mil millones configurando un déficit presupuestario que se ha vuelto crónico. Sus orígenes los encontramos en la implantación de la salud de mercado en Chile. En 1980, bajo la reforma al servicio nacional de salud, el hospital clínico dejó de ser público. Posteriormente, en 1994 dejó de recibir fondos del Estado en forma directa, y comenzó a operar bajo una lógica de autofinanciamiento que lo obligó a competir por pacientes FONASA e ISAPRE, cuál clínica privada, y a tener que someterse a normas y leyes de compra sin ningún apoyo del Minsal.

Cabe señalar que si el hospital ha seguido funcionando ha sido porque la Universidad de Chile destina parte de su presupuesto anual para mantenerlo. La pandemia afectó drásticamente sus ingresos ya que se redujo en más de un 70% la actividad asistencial, por lo que la universidad tuvo que destinar $26.804 millones para evitar su inminente colapso. Es decir, somos les estudiantes quienes, a través de nuestros aranceles suplimos el abandono en que el Estado tiene el hospital clínico.

No podemos dejar de mencionar que las autoridades de la Universidad, a pesar de toda la crisis, siguen recibiendo cuantiosos sueldos millonarios. Por ejemplo, la Directora General del Hospital, Dra. Graciela Rojas, recibe un sueldo de $10.384.063 mensualmente, según la página de transparencia de la UCH. Otras tres autoridades también figuran con sueldos superiores a $10 millones, estos son el Rector, el Prorrector y un decano. Mientras tanto, hay funcionarios auxiliares que llevan más de 30 años trabajando y aún tienen el sueldo base de $322 mil.

Es importante destacar que el J.J. Aguirre cumple una importante labor sanitaria dando atención preferencial anual a más de 500 mil pacientes fonasa e isapre. En 2020 fue capaz de aumentar su capacidad de camas críticas de 80 a más de 120 y adaptar más de 1.200 metros cuadrados para funcionar en óptimas condiciones para dar combate a la pandemia de Covid19.

A eso se suma su función docente, ya que en sus instalaciones forma a más del 40% de los médicos especialistas del país. En él se realiza investigación en especialidades complejas como oncología, fisiatría e inmunología. Por todo ello, un hospital universitario es entre un 10% y un 30% más costoso que uno tradicional, las razones son obvias: los doctores que enseñan realizan menos asistencias médicas, y el hospital, en su labor investigativa, toma casos más complejos y desarrolla áreas que no siempre son rentables pero que contribuyen al desarrollo de la medicina y la salud de nuestra población.

¡Que el J.J.Aguirre forme parte de la Red Pública de Salud!

La única manera posible para que un hospital tan importante como lo es el J.J Aguirre salga de la crisis, es que pase a ser parte de la Red Pública de Salud, con aportes estatales directos del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación, reconociendo su labor docente. También que sea gestionado por los mismos trabajadores y estudiantes, que sean ellos y ellas quienes tomen las decisiones acerca de su uso y el porvenir del establecimiento.

Además, para poder realmente enfrentar la crisis sanitaria, y que sean los grandes capitalistas los que paguen el costo de ésta, y no la clase trabajadora, es necesario unificar el sistema público y privado, es decir, nacionalizar las clínicas y laboratorios privados, para poner toda esa infraestructura al servicio de combatir la pandemia. Como indica la declaración de la agrupación de trabajadores de la salud Abran Paso:

“Vamos por un sistema único de salud universal, no sexista, de acceso y atención integral y oportuno, gestionado por sus trabajadores y las comunidades científicas y usuarios. Un sistema de salud público y gratuito, financiado en base a la renacionalización de los recursos naturales bajo control de trabajadores”.

Por último, desde la Agrupación Anticapitalista “Vencer”, de la que somos parte quienes escriben este artículo, hacemos un llamado a que les estudiantes de todas las facultades de la Universidad de Chile, nos organicemos y llamemos a asambleas de carrera para discutir esta problemática, ya que es la Universidad la que se hace cargo de financiar un hospital que debería estar financiado por el Estado. Les estudiantes, junto con las y los trabajadores, debemos luchar con esta perspectiva, para no permitir que el J.J.Aguirre pase a manos privadas, es decir, para que no se siga profundizando la salud de mercado, sino que por el contrario, la salud sea un derecho para todos y todas.






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