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Red Internacional

Arica: A 2 años de la rebelión popular ¡Continuemos la pelea por conquistar todas nuestras demandas!

Hoy se cumplen dos años desde que “Chile despertó” y la consigna “no son 30 pesos, sino 30 años” quedó inmortalizada en una de las manifestaciones más grandes de la historia del país. En Arica la salud, el trabajo, la educación y la vivienda siguen tal cual y peor de aquel entonces. La crisis del régimen sigue abierta, ¿Quiénes pueden darle una verdadera salida conquistando nuestras más profundas demandas y acabando con todo vestigio de la herencia que dejó la dictadura?

Lunes 18 de octubre | 16:58

Si se pensaba en que el proceso abierto el 18 de octubre del 2019 se había agotado, dos años después, la crisis política y estructural de los defensores de este sistema no se ha resuelto. Al contrario, se agudiza al descubrirse los negocios de una casta política vinculadas a los grandes poderes, en donde el mejor ejemplo lo da el presidente quien hoy tiene una acusación constitucional en su contra por evadir impuestos en paraísos fiscales. Las manifestaciones en salud, en los puertos, el retail o sectores de la minería, vienen expresándose de manera dispersa. Todo da a entender que la rebelión no ha sido derrotada y el proceso proceso que comenzó el 18- O sigue abierto.

Arica: A dos años de la rebelión

En Arica, las manifestaciones comenzaron el 19 de octubre, llenando las plazas y rotondas de la ciudad con miles que querían ponerle fin al sistema neoliberal, el cual ha privatizado derechos mínimos en nuestras vidas. “Chile será la tumba del neoliberalismo”, se leía en las calles de la ciudad. Antes de la rebelión, ya venían desarrollándose huelgas obreras como la de Quiborax y manifestaciones estudiantiles en contra del proyecto de Aula Segura que el gobierno impuso con el fin de criminalizar a la juventud.

El mismo 19 se congregaron miles en la rotonda Tucapel, lugar histórico de las manifestaciones en dictadura y donde también fue asesinado el brigadista Salvador Cautivo del Partido Comunista por las fuerzas represivas de Pinochet. Si bien las manifestaciones fueron las más masivas dentro de los últimos 30 años, no había una coordinación y organización con el objetivo de que las fuerzas en marchas no se desaprovecharan. Las y los trabajadores intervinieron por lo general, de manera diluida. Ya que los principales organismos sindicales, dirigidos en ese entonces por el PC o el PH en el Colegio de Profesores, no fueron una herramienta que pusiera a disposición organizar ampliamente la lucha. Al contrario, la principal coordinación que existía era la Mesa de Unidad Social, que tenía al PC a la cabeza, quienes dirigian la CUT, además formaban parte asociaciones de funcionarios públicos, algunos dirigidos por la ex concertación y a la Universidad de Tarapacá, donde estaba Paloma Tapia, hoy candidata a diputada. La Mesa de Unidad Social tenía por objetivo “presionar” al gobierno y no buscar vencerlo. Presionar al gobierno para negociar alguna que otra demanda, y no buscar echarlo abajo como lo exigían miles en las calles, y así conquistar una verdadera asamblea constituyente, libre y soberana. Por esa razón abandonaron tan rápidamente el “Fuera Piñera” y la organización no se pudo desarrollar a gran escala como sí lo intentaban llevar adelante sectores de base. En última instancia la Mesa de Unidad Social solo sirvió para discutir en Cabildos realizados en la CUT, pero ninguno de estos era vinculante. Había que construir una gran fuerza para echar a Piñera discutiendo democráticamente un plan de lucha, pero jugaron un rol de contención que terminó desarticulando las fuerzas que existían. Ese fue el rol del PC en la rebelión, donde posteriormente sectores del Frente Amplio firmaron de espalda al pueblo, un acuerdo por la paz, completamente limitado y que hoy se expresa en la subordinación de la convención constitucional a los márgenes de la constitución Pinochetista, como por ejemplo los 2/3. Posterior a esto, Vlado Mirosevic, diputado en Arica del Partido Liberal no solo formó parte de la traición en el acuerdo por la paz, sino que también terminó votando leyes en contra de quienes se movilizaban, como la ley antibarricada.

La CUT, sin ninguna respuesta seria ante los despidos en medio de la pandemia, hoy llamó a una convocatoria aparte de la que ya se estaba llamando. Hoy, cuando en la ciudad se vienen desarrollando ataques a la educación y salud pública, los que han empeorado aún más con la pandemia. Por otra parte, los tribunales de justicia mantienen a Roberto Saavedra, preso político de la rebelión, tras las rejas. En estos tiempos necesitamos estar más unidos que nunca en las calles, enfrentando los ataques del gobierno. De esta forma, estos organismos, junto a la burocracia sindical, siguen debilitando la fuerza y la organización de quienes quieren ponerle fin a las penurias cotidianas.

Para Valentina Albarracín, trabajadora de la salud y candidata a diputada en el distrito 1 por el Partido de Trabajadores Revolucionarios, plantea que: “Hace una semana vimos como solo la presión de la población, ante el anuncio del cierre del SAPU por parte de la municipalidad, los hizo retroceder ante el miedo de que se les abriera una nueva crisis. Las fuerzas están, tenemos que organizarlas, porque aun la salud en Chile sigue siendo un negocio, y quedó ultra demostrado con la crisis sanitaria del COVID-19”.

Al mismo tiempo, Manuel Rojas, estudiante de Tecnología Médica de la UTA y candidato a Core por el PTR afirmó que: “Muchos prometieron que la primera demanda que se llevaría adelante por la Convención Constitucional sería el decretar la libertad para todas y todos los presos políticos de la rebelión y Roberto Saavedra aún se encuentra en la cárcel. Necesitamos retomar el camino de octubre y el de la huelga general, para acabar con la prisión política en Chile y lograr que se haga justicia frente a la impunidad del gobierno y la policía”. Para finalizar agregó que, “Hoy se creen con el derecho de lanzar ataques a los sectores migrantes que vienen enfrentando la crisis del sistema capitalista que tanto defienden. Como estudiantes auto convocados de la UTA, hacemos el llamado a seguir fortaleciendo la organización y la movilización en las calles, que es la única forma con la que acabaremos con este sistema de miserias, clasista y xenófobo”.

La lucha por conquistar una asamblea constituyente libre y soberana, que no se subordine al Acuerdo por la Paz, para conquistar las demandas más profundas de la rebelión, sigue vigente.




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