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Red Internacional

Gobierno de Chile. "Algunos son más iguales que otros": los sueldos ministeriales no ceden a la inflación

Mientras los sueldos se hacen agua con la inflación, los ministros del gobierno de Boric continúan preservando los privilegios de la casta política

Martes 23 de agosto | 01:09

George Orwell en su celebre obra la granja de los animales, alegoría de la revolución rusa, cuenta como la ley fundamental que inspiro la sublevación animal contra el dominio del hombre fue subvertida por la burocracia de los cerdos que se hicieron del poder. "Todos los animales son iguales" proclamo la rebelión triunfante en la granja. "Pero algunos animales son mas iguales que otros" reinterpretaron los cerdos esta norma para justificar sus privilegios burocráticos en aras de defender la igualdad. Hasta que reunidos en la mesa con los hombres, sus antiguos explotadores, los cerdos y los humanos dejaron de diferenciarse. Con esa frase termina el relato.

El relato de Orwell, un combatiente desmoralizado de la guerra civil española, buscaba denunciar la creciente corrupción de la burocracia estalinista, que mientras proclamaba al mundo su lucha por la emancipación de la clase obrera, mantenía para su casta burocrática dirigente los privilegios mas obscenos a costa de dominar con mano de hierro a la clase obrera rusa a la que usurparon la revolución.

Tras años de luchas obreras y fuertes conmociones políticas, económicas y sociales, la burguesía fue descubriendo que ninguna herramienta resultaba más provechosa que la capacidad de corromper a las capas dirigentes de la clase obrera ofreciéndole toda clase de privilegios para que desde su posición de dirigentes obreros, confundan a la clase a la que representan para en realidad defender los intereses de las patronales. De esta manera los empresarios han creado verdaderos gendarmes en el movimiento obrero para garantizar con la mayor paz posible sus privilegios de clase con la debida la obediencia dócil de los dirigentes obreros.

Por supuesto, esto también se aplico a sus representantes en los parlamentos y las instituciones de la democracia. Este proceso de desclasamiento se produce cuando sectores antes excluidos de la administración del estado ingresan, vía sus representantes los que son cooptados para la administración del estado burgués y de esta manera bajo la apariencia de integrar a los antes excluidos, se vuelve a sus dirigentes parte del orden dominante.

Para lograr esto, se derrochan todo tipo de recursos. Altos salarios, hoteles de lujo, oficinas, seguridad, trajes caros, eventos, fiestas, se hace parte a quienes participan de la administración pública del estilo de vida de la clase dominante para sellar así su compromiso y alentar la desmoralización en los dominados de que al final "todos son más de lo mismo".

La izquierda reformista en el gobierno de coalición entre Apruebo Dignidad (FA+PC) y el "Socialismo Democrático" ( PS, PPD, PR, PL) nos entrega hoy un ilustrativo ejemplo de esto. Un gobierno compuestos por partidos que emergieron de las luchas sociales de la pasada década, consolidados como alternativa política al alero de la rebelión de octubre del 2019 y encumbrados al poder por el impulso de dicha movilización, hoy dan el triste espectáculo de derrochar su falta de contacto con la realidad ante la opinión pública.

Mientras el sueldo mínimo aún no supera la línea de la pobreza y la inflación carcome los salarios de las mayorías trabajadoras, los ministerios, su cuerpos de funcionarios y asesores continúan solicitando aumentar sus gastos en concepto de salarios, los que ya de por si superan en varias cifras los de un gerente.

A principio de año el gobierno de Gabriel Boric colocó un "tope" a los salarios que podían percicipr los funcionarios de su gobierno. Sin embargo, transcurrido los meses, varios medios de comunicación han señalado que los diversos ministerios han elevado "solicitudes" para ampliar el gasto asignado a sus ministerios. Un ejemplo de esto es la subsecretaria del interior, encargada del aparato represivo del estado. En junio pasado, el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve (PS), solicitó 4 asesores por montos superiores a los $7 millones, situación replicada en más de 60 solicitudes. Es decir salarios millonarios para coordinar la criminalización de la protesta y el orden policial de la clase dominante.

El compromiso no queda solo en percibir obedientemente un salario a costa de administrar la gerencia de los negocios de la burguesía en el país. También es necesario que los anteriormente impugnadores del sistema cacareen defendiendo el programa político y económico de la clase dominante. La hipocresía queda al desnudo dado que mientras gritan a los cuatro vientos la necesidad de ajustar el consumo, con ingeniosos llamados a ahorrar y gastar menos apra bancarse la inflación de parte de los trabajadores, ellos parecen no renunciar a la vida de privilegios que otorga dirigir el estado.

Este "pequeño episodio" puede parecernos irrelevante en la marea de acontecimientos y debates políticos que hoy inundan las redes sociales ad portas del plebiscito del 4 de septiembre. Pero es muy ilustrativo si observamos que todos los movimientos del actual gobierno han estado orientados a garantizar el orden, la estabilidad y la certeza para los negocios de los empresarios. Finalmente el mensaje que queda para la elección es que gane quien gane , hay un orden que todos se comprometen a respetar. Por supuesto, todos serán bien remunerados por los servicios prestados en beneficio de la burguesía.

Por esto es que los marxistas, que nos posicionamos en contraposición absoluta del estado burgués y de sus privilegios, demandamos un cambio radical del orden político. Conscientes de que los empresarios desplegarán todas sus armas, el dinero la mas potente de ellas, es que para que para luchar contra la cooptación, que lleva a los políticos al servicio del orden burgués, demandamos que todo funcionario público debe ser revocable y ganar lo mismo que un trabajador calificado.

Dicha condición, acabar con todo tipo de castas, es un tema de principios si queremos garantizar el triunfo del programa de la clase trabajadora, que en una situación tan angustiante como la que vivimos no puede bajo ningún pretexto justificar cualquier ajuste que implique preservar las ganancias empresariales a costa del salario de los obreros. Demandamos la escala movil de salarios, para que todo sueldo se reajuste con la inflación y medidas económicas de emergencia que implique organizar la economía y la producción para que la crisis la paguen los capitalistas.

Pero este programa solo puede ser llevado adelante con una independencia total de la burguesía. Independencia que jamás será lograda recibiendo sus regalos y sin expulsar a los mercenarios de las filas del proletariado.


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