×
×
Red Internacional

A ocho días del comienzo de la huelga de las y los trabajadores de la empresa transnacional norteamericana Albemarle, y a propósito del dilema suscitado entre los trabajadores en huelga, medio ambiente y comunidades indígenas de la zona, ponemos a disposición algunos apuntes para su reflexión.

Lester CalderónPresidente Sindicato N° 1 fábrica de explosivos Orica Chile, Antofagasta

Jueves 19 de agosto | 17:22

En los salares andinos de Chile, Argentina y Bolivia, en el llamado “triángulo del litio”, se halla cerca del 70% de las reservas del elemento químico que alienta la movilidad de los dispositivos electrónicos en todo el mundo.

Chile posee en el Salar de Atacama en torno a 8,3 millones de toneladas de litio, que representan el 22% de las reservas del mineral a escala global. Las salmueras de este salar son consideradas las de más altas concentraciones de litio y potasio en el mundo.

Detrás de estas cifras se oculta la clase obrera. Las y los trabajadores del litio en el salar de Atacama son los responsables de producir el elemento químico que se utiliza para fabricar: un teléfono celular, un notebook, una tablet, un satélite, naves espaciales, vehículos eléctricos -millones de autos que queman combustibles fósiles alrededor del mundo podrían ser reemplazados por vehículos eléctricos o híbridos, este rubro pasaría de 500 mil vehículos en el año 2009 a 7 millones en el 2021-, gracias a la acumulación energética de las baterías de Ion-litio; sin ir más lejos, este recurso se podría utilizar en el futuro en reactores de fusión nuclear.

Dicho de otra manera no se puede pensar en una “transición” hacia un sistema energético que pueda afrontar el agotamiento de las energías fósiles y las consecuencias del cambio climático que produce el calentamiento global sin la clase obrera, sin las y los trabajadores que producen este elemento químico; de ahí la relevancia de la fuerza obrera en la huelga de Albemarle.

Los empresarios no pueden ser "verdes", la clase obrera sí

Los empresarios ordenan la producción, la distribución y los patrones de consumo en función de sus ganancias. Albemarle generó utilidades por concepto de ventas netas de entre US$ 3.050 millones y US$ 3.150 millones el año 2020. El desastre medioambiental en el salar de Atacama puede crear una crisis hídrica de proporciones que pone en peligro las formas de vida de las comunidades indígenas y recursos tan valiosos como el agua, teniendo en cuenta que al día de hoy Albemarle utiliza 63 mil millones de litros de agua de capas subterráneas al año, lo cual sería 2 mil litros de agua por segundo, sin contar la cantidad de agua dulce que extraen de los ríos de las comunidades indígenas, generando un estrés hídrico sin precedente, mostrando que la naturaleza es mercantilizada y sometida a las leyes de los empresarios; es decir, a las leyes de utilidades y ganancias de las empresas que explotan el litio, que más allá de las campañas corporativas de empresas como Albemarle -líder mundial de explotación litífera- que se catalogan como "verdes y respetuosas del medio ambiente", es una ilusión esperar que los empresarios que precipitaron la crisis ecológica sean los que puedan resolverla.

Una salida obrera al saqueo y la devastación de la naturaleza

La crisis ecológica es mundial y no se va a resolver con “acuerdos” entre los gobiernos y sus amigos los empresarios, como lo expresan los acuerdos entre el Estado chileno y empresas como SQM y Albemarle. Las y los trabajadores pueden dar una salida a esta crisis, partiendo por la nacionalización de empresas como Albemarle bajo control de sus trabajadores, pueblos originarios, comunidades afectadas y especialistas de universidades de la región, para iniciar una transición hacia una producción que no deprede la naturaleza. No hay “transición ecológica” posible sin planificar racionalmente la producción, distribución y consumo, y eso sólo es posible de la mano de la clase obrera, que ocupa las posiciones estratégicas en la economía como lo hacen las y los trabajadores de Albemarle.

Por último, las direcciones de los sindicatos no pueden ignorar los problemas ecológicos padecidos en mayor grado por las y los propios trabajadores y sus familias. Caso testigo es el de la segunda región como epicentro de zonas de sacrificio en sus ciudades por la extracción minera, así las y los trabajadores deben apostar a aliarse con los movimientos ambientales, comunidades indígenas y la juventud, para terminar con el saqueo de los últimos 30 años, sus consecuencias y cumplir todas sus demandas.

NOTA QUE TE PUEDE INTERESAR: Albemarle: Uno de los grandes ganadores del saqueo de los recursos naturales de los últimos 30 años

VIDEO QUE TE PUEDE INTERESAR:




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias