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Red Internacional

#FueElEstado. A un año de Ayotzinapa ¿Por qué urge construir una organización anticapitalista y socialista?

La masacre de Iguala del mes de septiembre del 2014 puso en evidencia la crudeza del régimen político mexicano. La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa despertó un gran movimiento de repudio y rechazo al régimen de conjunto y planteó la consigna #FueElEstado y #FueraPeña. En este marco hay una fuerte debate en la izquierda sobre las tareas de los trabajadores y la juventud.

Jueves 17 de septiembre de 2015 | Edición del día

El movimiento por Ayotzinapa y por la presentación con vida de los 43 normalistas llegó a su momento más avanzado en noviembre cuando el 20 se obligó a Peña Nieto a cancelar el Desfile Militar en el Zócalo de la Ciudad de México y una multitud de cientos de miles marchamos al centro de la ciudad. En esos días también participaron los trabajadores aunque aún dispersos: en especial la CNTE y la UNT, el gremio telefonista, realizó un paro de labores. Esto expresó que la movilización era de tal magnitud que obligó a centrales opositoras a movilizar a la base trabajadora. Este movimiento despertó una fuerte crisis de representación política: la masacre de Iguala planteó una nueva historia del país.

El fin de una izquierda

La masacre de Iguala terminó por liquidar al PRD como partido de oposición que surgió de la unión de corrientes maoístas, ex priístas, ex guerrilleras, estalinistas, ex PSUM, fundado en los años ochenta. El PRD fue responsable directo de la masacre de Iguala pues el presidente municipal Abarca, de este partido, fue una pieza clave para la desaparición de los 43. Si bien el PRD ya había colaborado con Peña Nieto en el Pacto por México para la aplicación de las Reformas Estructurales (la reforma laboral, energética, educativa) la Masacre de Iguala fue lo que lo liquidó como partido de “izquierdas”. Entonces, la masacre de Iguala, destruyó políticamente a la llamada “izquierda institucional” la “izquierda moderna” en realidad, es parte del podrido régimen mexicano: una maquinaria de desaparición de personas. En ese sentido el libro de Manuel Aguilar Mora y Claudio Albertani sugiere el fin de esta izquierda.

El movimiento Ayotzinapa superó a las organizaciones de izquierdas tradicionales. El EZLN, por ejemplo, aunque participó de las acciones globales por la presentación por los 43 manifestó la impotencia política del autonomismo tras la declaración del 16 de noviembre en el que la dirección del zapatismo sugirió que los que se movilizaban por la presentación de los 43 era por “moda”. En medio de este movimiento el EZLN se restringió a presentar solidaridad y en los últimos días en su Seminario ante la Hidra Capitalista desarrolló la idea de que “cada quién debe cortar su cabeza de la hidra” lo que aumenta el aislamiento de las luchas.

En este marco también organizaciones populares mostraron su impotencia política al sólo plantear el movimiento por Ayotzinapa la movilización sin objetivo. Estas organizaciones populares, fundamentalmente en Guerrero, apuntaban a desarrollar la movilización sin un fin concreto y fortalecieron la ilusión de la consigna del “Poder Popular” sin la caída del gobierno de Peña Nieto como lo plantearon en la Asamblea Nacional Popular coexistiendo con las direcciones sindicales “sin criticarles.”

El movimiento de Ayotzinapa también presentó una nueva generación de jóvenes que salieron a luchar luego del #YoSoy132 y el movimiento que se solidarizó con la CNTE en 2013. Miles de jóvenes en todo el país pusieron en píe asambleas estudiantiles, sufrieron la represión y protestaron por la presentación con vida de los 43. La fuerte composición juvenil del movimiento también planteó una politización y una fuerte discusión de estrategia. ¿Cómo lograr la caída de Peña Nieto? Se dicutía en las asambleas juveniles y cabe destacar que este movimiento forjó una nueva generación de luchadores, intelectuales y militantes.

La masacre de Iguala planteó que no existió transición a la democracia y desnudó con crudeza que el país está llenó de fosas clandestinas, que el régimen aún práctica la desaparición forzada, con la implicación del batallón 27 de las fuerzas armadas, que la tortura, los desplazados, militarización y miseria son la regla. Como planteó hace años José Revueltas en México prima la “democracia bárbara” o en una frase harto citada Walter Benjamin “La tradición del oprimido nos enseña que el “estado de emergencia” en que vivimos no es la excepción, sino la regla.”

Una nueva izquierda que emerge

El intelectual italiano Massimo Modonesi, sugiere que el movimiento de Ayotzinapa, presentó una nueva coyuntura para la izquierda. Sugiere que hay una izquierda subalterna que no acaba de morir y una izquierda antagonista que no termina de nacer. Es una realidad que antes de Ayotzinpa, en especial con el MPJD, el #YoSoy132 y la lucha del magisterio, nuevas organizaciones anticapitalistas se han fortalecido al calor de un nuevo ciclo de movilizaciones.

Algunos intelectuales, como Modonesi, sugieren que México es un caldo de cultivo para la emergencia de proyectos revolucionarios anticapitalistas y socialistas. Es un terreno fecundo. Existe una fuerte crisis de representación política y un enorme malestar que no es aún llenado por la izquierda autonomista (EZLN), ni Morena, (aunque AMLO claramente es el más fortalecido, aún está lejos de coptar el malestar que despertó la masacre de Iguala). En muchos sentidos la crisis de Ayotzinapa puso en una perspectiva histórica distinta a la izquierda: es posible que emerja una nueva organización anticapitalista y socialista de los trabajadores y la juventud a nivel nacional.

En los últimos meses además surgieron una serie de luchas obreras muy importantes: San Quintín, CNTE, EATON, Foxconn, Sandak, Honda, del IMSS, que plantearon que a pesar de las grandes ataques a los trabajadores la clase obrera es un sujeto que lucha y resiste los planes.

Los socialistas del MTS hemos participado de las últimas luchas más avanzadas de la juventud y los trabajadores, las mujeres y la comunidad sexodiversa. Recientemente participamos en #YoSoy132, en la lucha de la CNTE, el SME, el IMSS, somos impulsores de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas México que es una destacada organización convocante año con año del 8 de marzo, contamos con trabajadores de la educación (STUNAM) trabajo en importantes zonas obreras (Jalisco) y en el gremio telefonista y en el magisterio. En la crisis de Ayotzinapa pusimos todas nuestras energías en desarrollar el movimiento por la presentación con vida de los 43.

Somos parte de la izquierda que nunca pactó con el régimen mexicano y llamamos, durante el movimiento en su punto más álgido, a que los trabajadores y la juventud debía imponer la caída de Peña Nieto por métodos revolucionarios. En noviembre agitamos la idea de que era central para el movimiento impulsar una huelga general que agrupara a los sindicatos opositores como la CNTE, la UNT y más gremios como la CTM, que implicaba romper con el cooporativismo, y a los trabajadores sin sindicatos. Como en Egitpo y Tunez era posible la caída de Peña Nieto con la movilización independiente de los trabajadores apelando a sus propios métodos.

En perspectiva, a un año de la desaparición de los 43, los ataques continúan y se profundizan. El despojo continúa con la expropiación del bosque otomí de Xochicuautla, el asesinato selectivo de activistas y periodistas como Rubén Espinosa y Nadia Vera se mantiene, los recortes al gasto social como a la educación pública, incluso nuevas fosas clandestinas son “continuidad y parte” del régimen mexicano.

Es urgente, además de la unificación de las luchas, la construcción de una fuerte organización socialista, anticapitalista que se ponga como objetivo implantarse en el corazón de la clase obrera industrial en México: una clase que por su contenido social y por su fuerza en la industria capitalista será decisiva para una segunda revolución mexicana en esta ocasión obrera y socialista. En este sentido, urge la construcción de una nueva organización anticapitalista socialista de los trabajadores y la juventud. Te invitamos a conocer al Movimiento de los Trabajadores Socialistas.

León Trotsky sugirió que “Sin una organización dirigente, la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor.” En muchos sentidos en la crisis de Ayotzinapa faltó una dirección revolucionaria para llevar al movimiento a la caída de Peña Nieto. En medio de un país lleno de descontento y ante el aumentó de los ataques del gobierno, urge la construcción de esta nueva organización política.


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