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Red Internacional

Gobierno de Gabriel Boric. 40 horas: el primer test de las promesas de Boric

Quizás la rebaja a la jornada de trabajo a 40 horas semanales se transforme en el primer caballito de batalla del gobierno de Gabriel Boric y uno de los más difíciles de sacar adelante.

Antonio PaezDirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Lunes 14 de marzo | 00:41

Quizás la rebaja a la jornada de trabajo a 40 horas semanales se transforme en el primer caballito de batalla del gobierno de Gabriel Boric y uno de los más difíciles de sacar adelante. Al interior de la propia coalición han señalado las dificultades que tendrán para su aprobación, incluso se habla de la presentación de un nuevo proyecto diferente al firmado por Vallejo durante el gobierno anterior.}

Sin duda la agenda social del gobierno de Gabriel Boric es una de las que más expectativas produce de cada a los próximos cuatro años. En su programa el abanderado de apruebo dignidad comprometió eliminar las AFP, salario mínimo de 500 mil, acceso a la salud y vivienda digna, terminar con las deudas del CAE, entre otras, pero una de las que podría ser su primera gran batalla en el congreso es el proyecto de la reducción de la jornada laboral a 40 horas.

El debate sobre las 40 horas, que venía siendo impulsado por diferentes organizaciones sindicales, además del proyecto de ley presentado por la ahora ministra Camila Vallejos, fue parte del discurso inaugural de Boric desde la moneda, donde comprometió su impulso en el debate legislativo.

El problema es que este proyecto viene siendo resistido por la derecha y parlamentarios de la ex Nueva Mayoría quienes han señalado que no darán sus votos para una iniciativa que podría traer dificultades al escenario económico del país.

Así mismo, en una entrevista al diario La Tercera, el ex miembro del consejo asesor programático de Boric, el economista Ricardo French-Davis, señaló que sería una pésima idea para el gobierno comenzar con una reforma de este estilo ya que Chile no tendría un sistema económico que lo sustente, por lo que la clave dentro de este escenario sería la gradualidad al igual que con el salario mínimo.

Además, el subsecretario del trabajo Giorgio Boccardo, se encuentra evaluando la mejor estrategia para pasar el proyecto a través del parlamento, tema no menor considerando que el actual proyecto no contó con el patrocinio del gobierno anterior y esto puede dificultar su tramitación, por lo que incluso estarían considerando la presentación de un nuevo proyecto.

De conjunto todas estas dificultades representan el “realismo” con el que Boric viene enfrentando sus promesas, considerando la falta de mayorías en el parlamento y los precarios equilibrios legislativos que posee.

Por eso, las cuotas de moderación en sus propias iniciativas será probablemente un distintivo de su periodo, ya que impulsar un proyecto parecido al que se ha exigido desde las calles, podría terminar con el quiebre de su alianza con los partidos de la ex-Concertación. Mario Marcel ha enviado señales en este sentido.

Boric y sus ministros, probablemente intentarán revivir la anacrónica consigna del bacheletismo “realismo sin renuncia”, aprovechando las altas expectativas que amplias franjas de la población tienen en él.

Ni negociados ni moderación: para ganar hay que luchar

Los problemas del gobierno y sus gallitos con la oposición serán un problema que le tocará lidiar frente a cada reforma. Boric y Apruebo Dignidad esperan tener el apoyo de la población y los sectores organizados de la clase trabajadora, para usarla a su favor como base de maniobra y mejorar sus chances. Pero todo este escenario puede terminar siendo un callejón sin salida, donde, al igual que con Bachelet, organizaciones como la CUT terminaron avalando una reforma laboral que finalmente fue perjudicial para las organizaciones de trabajadores, o recordemos el nefasto rol que jugaron las bancadas del Frente Amplio en la aprobación de la ley de suspensiones durante la pandemia.

Aunque hoy nos quieren pintar este gobierno, como un gobierno de cambios profundos, lleno de gestos a la Unidad Popular, la realidad es que el objetivo del nuevo gobierno será revalidar la figura presidencial, del poder legislativo e incluso de la propia policía, enterrando así cualquier perspectiva de que sean los propios trabajadores, mujeres, jóvenes y pueblos originarios quienes tomen en sus manos el destino de sus vidas.

Si como clase trabajadora queremos conseguir la reducción de la jornada laboral, esta la conseguiremos a través de la movilización y el fortalecimiento de nuestras organizaciones, independientes de cualquier gobierno, ya que es esta fuerza la que permitirá alcanzar las demandas que históricamente han sido postergadas y que se encuentran fuera de cualquier urgencia de la Convención o del gobierno.

Hay que fortalecer la organización independiente y preparar el camino de la movilización con un pliego de demandas para conquistar salarios, salud, pensiones, educación, trabajo y todas las demandas de la rebelión de octubre.




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