Política Chile

DISOLUCIÓN DE CARABINEROS

La utópica propuesta de RD: Una policía que proteja y garantice los derechos humanos ¿es posible?

El Chile que despertó puso en cuestión no solo toda la herencia y la constitución de Pinochet, sino también sus instituciones. ¿La más cuestionada? Carabineros de Chile, la que, para proteger los intereses de los empresarios, torturaron, mutila, reprime y asesina. Desde febrero, Revolución Democrática viene impulsando la campaña por una “Nueva policía para Chile, que proteja y garantice los derechos humanos”. ¿Es posible que una institución creada para garantizar la propiedad privada de los millonarios y poderosos pueda efectivamente proteger y garantizar los derechos humanos?

Nathaly F. Torres

Trabajadora del comercio

Viernes 2 de octubre de 2020

El despertar de Chile no solo vino acompañado de la enorme furia de quienes nos manifestamos desde octubre contra todos la herencia de la dictadura, sino también una enorme resistencia por parte del Estado de Chile contra estas movilizaciones, donde Sebastián Piñera no dudó en desatar toda la represión de su brazo armado contra los millones que nos volcamos a las calles.

Las querellas contabilizadas hasta el 15 de septiembre suman 2.499 en total, aproximadamente el 93% de estas son contra carabineros quienes tienen en total 2.329 querellas. 126 son contra militares, 22 contra la Policía de Investigaciones (PDI) y 1 contra gendarmería.

En cuanto a las causas de las querellas 2.147 son por tortura y tratos crueles contra manifestantes. Además 169 de ellas están asociadas a traumas oculares y hasta la fecha solo hay 3 causas formalizadas al respecto, que corresponden a los casos de Gustavo Gatica, Fabiola Campillay y Brandon González, quedando demostrada con estos números la impunidad de la que siguen gozando quienes reprimieron y mutilaron durante la revuelta de octubre.

Y ese es el rol de la policía, cuidar los intereses de los millonarios, esto no solo acontece en Chile, sino en el mundo. Lo vimos en el caso de George Floyd en EEUU que ha destapado el rol represivo, racista y de total impunidad que tiene la policía de la principal potencia mundial, también en las semanas que recién pasaron en Colombia, donde la represión cobró la vida de un joven profesional que desató la furia de miles. Vimos también el actuar de la policía contra los chalecos amarillos en Francia y así, a cada movilización una represión.

Es en este marco que, Catalina Pérez, diputada por Revolución Democrática parte del Frente Amplio levanta la campaña por “Una nueva policía” que en sus palabras “sea capaz de resguardar el orden público, pero también de resguardar los derechos humanos de la población”.

Octubre nos mostró a los millones que salimos a la calle el carácter y los intereses que defienden las policías, no solo a nosotros en Chile, sino en todo el mundo, donde las brutales represiones solo buscan “el orden público”, pero ¿el orden para qué y para quién? El verdadero orden que buscan, es de un público bastante restringido y específico, y es justamente de quienes ostentan el poder en el país. Ejemplo de esto es lo que acontece en la Araucanía, donde a punta de represión, montajes y asesinatos buscan mantener los negocios de latifundistas y terratenientes por sobre los derechos de los mapuche que luchan por la recuperación de sus tierras ancestrales.

¿Podría solucionarse esto con un cambio en la policía?

Claramente no, la policía solo tiene un rol en el capitalismo y es resguardar el orden y la propiedad privada de los millonarios, miles ya lo vivimos, millones ya lo sabemos, no por nada las redes sociales explotan con cada caso de represión y violencia, por cada colusión destapada. Es práctica y políticamente imposible que las policías garanticen el cuidado de los Derechos Humanos, esto porque su principal labor no es, como dice el lema “del débil el protector”, sino “del que paga el protector”.

Desde ahí la respuesta a las policías no es su reformación, sino su disolución, es decir, acabar con esa institución que solo busca el resguardo de los intereses de un minúsculo sector de la sociedad por sobre la voluntad de las enormes mayorías. Hoy en el marco de una la discusión por un proceso constitucional se hace más necesario que nunca abrir estas reflexiones y discusiones porque cada demanda que queramos defender en la calle intentara ser fuertemente aplastada por el estado a través de sus guardias privados, los carabineros, las fuerzas especiales y todas las fuerzas de “orden y seguridad” (de los empresarios, obvio). Por tanto, para garantizar efectivamente la defensa y el resguardo de los Derechos Humanos la única forma es acabar con las instituciones que están dispuestas a todo por defender los intereses (y los negocios) de unos pocos.






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