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La Semana Internacional

Se ha cumplido un año de la masacre de Ayotzinapa en México, y miles se han vuelto a movilizar contra el régimen asesino. En España, ganan las fuerzas independentistas y se abre una nueva fase en las relaciones y negociaciones con el Estado Español, tomando fuerza la “cuestión catalana”. El Papa viajó de Cuba a Estados Unidos y en Europa sigue con fuerza la crisis de los refugiados.

Pablo Torres

Director La Izquierda Diario Chile / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Lunes 28 de septiembre de 2015 | 16:11

México. A 1 año de la masacre de Ayotzinapa. “Fue el Estado” era la consigna de las movilizaciones de decenas de miles cuando encontraron los cuerpos de algunos jóvenes normalistas asesinados en el Estado de Guerrero. 43 jóvenes asesinados de forma salvaje mientras se dirigían a una protesta de normalistas, por narcos y para-militares ligados al poder político. Una masacre que conmovió México e impulsó un movimiento democrático muy amplio y con fuerte repercusión internacional. Era la denuncia a un régimen asesino, de partidos y caudillos feudales patronales ligados por mil lazos al narco y los para-militares. Un régimen, que en última instancia es sostenido por el imperialismo norteamericano, que tiene en México uno de sus principales receptores de inversión en centros de “maquila” y producción de automóviles basado en una baratísima mano de obra. A un año de la masacre, cientos de actividades hubo en México, y el día de ayer 27/09, miles marcharon en México y hubo acciones de solidaridad en todo el mundo. “Vivos los mataron, Vivos los queremos” volvió a sentirse en las calles.

España. Las fuerzas independentistas ganan en Catalunya. Las elecciones tuvieron una masiva participación aumentando de 67% a 77% los votantes, que muestra una fuerte expectativa por el “derecho a decidir” que tienen millones de catalanes frente al centralismo español, como un proceso profundo que está cruzando al Estado Español entre medio de la crisis económica y social que vive el país. La jornada estuvo marcada por la discusión sobre la “soberanía” o “cuestión nacional catalana” para separarse del Estado Español, que abrió una polarización entre los partidarios y contrarios de la independencia. La plataforma “Junts pel Si”, que dirige el político empresarial e histórico dirigente catalán Artur Mas, obtuvo 62 diputados con casi el 40% de los votos quedando primera fuerza, y junto a CUP (Candidaturas de Unidad Popular) de la izquierda independentista, que aumentó de 3 a 10 diputados siendo una fuerza con mayor peso, los independentistas logran la mayoría parlamentaria. Por los sectores que defienden la unidad nacional del Estado Español, el partido “Ciudadanos” de centro-derecha independiente, logra ser la primera fuerza de oposición desbarrancando a los partidos burgueses tradicionales Partido Popular (que está en el Gobierno) y al PSOE. Podemos, que se ubica en la izquierda pero está contra la independencia, obtiene 11 diputados sin ser una alternativa. En el Estado Español la “cuestión catalana” cada vez toma más fuerza. Frente a los “españolistas” que defienden la unidad nacional basada en la monarquía y en la “transición pactada” con el general Franco (que estableció una dictadura de más de 35 años de duración), defendemos el derecho de autodeterminación del pueblo catalán contra el “estatuto de autonomías” de la transición. Pero Artur Mas y los sectores “independentistas” que defienden una república catalana dirigida por empresarios y sus partidos, que hacen pagar el costo de la crisis sobre los trabajadores y luego se muestran como sus aliados de los explotados, no son una alternativa. La verdadera salida es la unidad y alianza entre los trabajadores españoles y catalanes, así como de otras autonomías, contra sus empresarios y partidos, lucha que otorgue el derecho a la auto-determinación nacional de los pueblos y sus demandas democráticas en el marco de la lucha por una Confederación de repúblicas socialistas ibéricas basada en gobiernos de los trabajadores.

Cuba, el viaje del Papa a Estados Unidos, y ahora Raúl Castro. Cuba vuelve a tomar protagonismo en el plano internacional. La “normalización” de relaciones entre el imperialismo yanqui y la Isla, nombre con que denominan al proceso de restauración capitalista, ingreso del capital extranjero y medidas de mercado, ha sido bendecido por el Papa en ambas naciones. Si la semana pasada visitó Cuba apoyando las reformas de mercado y las relaciones con el imperialismo a la vez que llamó a la “tolerancia ideológica”, ahora fue el turno de su visita histórica a EEUU, la principal potencia económica, política y militar del planeta. Reforzó sus vínculos con Obama apoyando al “progresismo” imperialista y habló en la ONU, sosteniendo su rol histórico (en gran parte mediante guerras imperialistas contra los pueblos) aunque advirtiendo sus “excesos”. Hoy lunes será el turno de Raúl Castro, que hablará ante la ONU tras décadas de aislamiento internacional y se reunirá el martes con Obama.

Europa. Crisis de los refugiados. En medio de la crisis de los refugiados más grande desde la segunda guerra mundial, la Unión Europea se los “reparte” como que si fueran ganado. 120.000 personas que entraron en los últimos meses será “repartidos” entre los países liderados por el imperialismo alemán. Mientras se muestran “solidarios” establecen el reparto. Por otra parte, aflora el nacionalismo y políticas de extrema-derecha en varios países Hungría, bajo el liderazgo del partido de ultra-derecha Jobbik se restó y denunció el acuerdo, ha reprimido los desplazamientos de refugiados con gases lacrimógenos y balines y ha otorgado esta semana poder al ejército para custodiar las fronteras. Ya hay en construcción una valla eléctrica en la frontera con Serbia (cuyas fronteras están cerradas) y otra con Croacia. A esta oposición nacionalista de derecha, le siguió Checoslovaquia, Eslovaquia, Rumania y Finlandia. El gobierno de Hungría calificó de “imperialismo moral” a Alemania, que invoca la “solidaridad” mediante el “reparto” como si fueran animales. Lo cierto, es que se están exacerbando las contradicciones entre los intereses nacionales y el proyecto europeo liderado por el imperialismo alemán. Sólo los trabajadores y pueblos oprimidos pueden dar una solución integral a este problema, conquistando una alianza desde la base entre toda la clase obrera europea, nativa y extranjera (cada vez más “plurinacional”), que enfrente a la Europa del Capital y abra una vía hacia repúblicas de los trabajadores y de los oprimidos en todo el viejo continente. La crisis de los refugiados no es sino la expresión de barbarie de las consecuencias de la intervención imperialista en el Medio Oriente, verdaderos culpables junto a los empresarios árabes de las terribles penurias de millones de personas (sólo en Siria, la guerra civil fratricida ha dejado en cuatro años un saldo de 220.000 muertos, 6 millones de desplazados, 4 millones de ellos en países vecinos y medio millón cruzando a Europa).

Un mundo con una crisis brutal de los refugiados producto de años de guerra imperialista y en América Latina, a un año de la masacre de Ayotzinapa sin responsables con la impunidad de un régimen asesino sostenido por el imperialismo norteamericano. ¿Serán estos mismos países imperialistas quienes podrán traer mejor vida a nuestros pueblos? ¿Será el imperialismo que abrirá nuevas perspectivas de desarrollo a los trabajadores y pobres del mundo cuando destruye con sangre y fuego, con guerras y dictaduras a los pueblos en Medio Oriente? ¿Será de la mano de una alianza con Estados Unidos que Cuba podrá encontrar un camino a la liberación social verdadera? Nada progresivo para los trabajadores y pueblos podrá salir del imperialismo, de sus nacionalismos xenófobos ni sus caras “solidarias”, ni del Papa ni de ningún burócrata. Será una tarea de los trabajadores resolver íntegra y efectivamente las causas democráticas y sociales, abriendo un nuevo camino para la humanidad.






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